Opinión
imprimir noticiaenviar noticia a un amigo

Firma Invitada

España en la hora de su Flanco Sur Profundo

15/11/2010

(Infodefensa.com) Por Jesús Pérez, UC Global - España presenta la peculiaridad dentro de la OTAN y de la Unión Europea de ser un país enfrentado a las reclamaciones de un tercero sobre la soberanía de una parte de su territorio que ni está deshabitado, ni es una colonia o está localizado en ultramar. En el resto de países de nuestro entorno la carencia de amenazas convencionales directas ha llevado a una reducción considerable de las fuerzas armadas y a una reorientación total de sus misiones a intervenciones fuera de sus fronteras. En España, en cambio, sin importar lo que digan las directrices oficiales sobre la inexistencia de amenazas se sigue mirando a la orilla sur del Mediterráneo, el antiguo "Flanco Sur" de la OTAN.

Sin embargo, merece la pena detenerse a revisar la naturaleza del antiguo "Flanco Sur" español. Podríamos empezar por Libia, que de promotor del terrorismo y país paria se ha reintegrado en la comunidad internacional. Ahora es un país abierto a las inversiones extranjeras y no ha repetido el derroche en armamento que realizó en los años ochenta.

Argelia dejó atrás la década oscura de su guerra civil y pudo tras el 11-S presentar sus amenazas internas como un escenario más de la "guerra global contra el terrorismo". Hoy las fuerzas de seguridad argelinas reciben asesoramiento estadounidense en lucha contraterrorista y sus fuerzas armadas realizan ejercicios conjuntos con la OTAN en el Mediterráneo. En cuanto a la relación con España, a pesar de haberse reducido el peso en el cómputo global de las importaciones de gas, Argelia es hoy su principal proveedor. Un vínculo que quedará sellado con la próxima puesta en servicio del gasoducto directo entre ambos países.

En cuanto a Marruecos, España vive una larga relación contradictoria entre las líneas oficiales de su política exterior y el análisis que realizan los expertos en seguridad y defensa. Desde hace décadas España exporta material militar a Marruecos y ha aceptado a la monarquía alauita como garante de la estabilidad del país. A la vez, se mira con desconfianza las compras militares de esa misma monarquía. Olvidan o ignoran los que especulan en España sobre la amenaza militar marroquí cómo se interpretan en la otra orilla del Mediterráneo las compras de armamento. Allí se tiene claro que Marruecos mira Argelia y viceversa. Significativamente, el semanario marroquí Maroc Hebdo International titulaba en la portada de su número de 14 de marzo de 2008 "El Sáhara bien vale una guerra".

Los trabajos de prospectiva sobre un hipotético conflicto convencional con Marruecos requieren poco esfuerzo: es improbable que Marruecos recurra a la fuerza contra España porque nunca la necesitó. Ante el desequilibrio de fuerzas desde la independencia en 1956 siempre recurrió a estrategias que hoy definiríamos como "asimétricas" que le permitieron siempre alcanzar sus objetivos.

Primero apareció "espontáneamente" el Ejército de Liberación Nacional que lanzó sus ataques guerrilleros contra el enclave de Sidi Ifni y el Sáhara Occidental. Tras dos años de combates (1957-1958) España entregó la Franja de Tarfaya. En 1969 fue el turno de la "retrocesión" de Sidi Ifni. En el verano de 1975, el ejército marroquí lanza varias incursiones militares hacia el interior del Sáhara Occidental español que terminan en fracaso al encontrarse con que los puestos militares no habían sido abandonados y las tropas españolas mantienen la vigilancia y el control de terreno. En noviembre "espontáneamente", como era de esperar, el pueblo marroquí se lanzó en masa hacia el Sáhara español. El rey Hassan II, como era de esperar, la apoyó. Fallecido el general Franco y ante un futuro político incierto España cedió el Sáhara Occidental a Marruecos y Mauritania.

Las relaciones con Marruecos nunca han sido fáciles. En estos últimos meses se han sucedido las expulsiones de agentes del CNI de Tetuán, Tánger y Nador o el bloqueo de la frontera de Melilla. Pero se trata de situaciones que España debería saber manejar por la vía diplomática. El principal problema que España enfrenta en su "Flanco Sur" es un profundo cambio de paradigma en el panorama internacional de seguridad y defensa: la irrupción en la zona de nuevos actores subestatales y transnacionales que obligan a mirar hacia la zona con una perspectiva mucho más amplia. España tiene que mirar a su "Flanco Sur Profundo", una zona definida por el arco de inestabilidad que se extiende por la fachada atlántica de África Occidental y se introduce en el continente a lo largo de la franja más meridional del desierto del Sáhara.

La fachada atlántica de África Occidental es parte del arco de inestabilidad porque los países de la zona fueron escenario tras el fin de la Guerra Fría de conflictos armados que socavaron el frágil armazón del estado y llevaron a la total miseria a las poblaciones locales. Una lectura rápida de los registros de la prensa local canaria sobre la nacionalidad de los inmigrantes regulares llegados en cayucos a partir del año 2000 componen el mapa de los conflictos de la zona: Sierra Leona, Liberia, Costa de Marfil... Lejos de considerar la inmigración irregular una amenaza a la defensa nacional española el fenómeno nos ha de resultar relevante porque el tráfico de personas es sólo uno de tantos en la zona.

África Occidental se ha convertido en la nueva puerta de entrada de la droga colombiana en Europa. Llega por barco a lo largo del paralelo 10 o por avión, aprovechando pistas abandonadas, para ser introducida en España por la vieja ruta del hachís marroquí. Si la capacidad de los cárteles de la droga para corromper a las autoridades es elevada en cualquier lugar del mundo no cuesta imaginar cuanto más en África Occidental, región del planeta cuyos países copan la cola de cualquier clasificación mundial por renta per cápita o desarrollo humano. Guinea Bissau tenía en 2008 el dudoso honor de ser considerado el primer "narco estado" del mundo . En noviembre de aquel año la residencia del presidente fue atacada por soldados. En marzo de 2009 una bomba mató al jefe del estado mayor del ejército. Un segundo intento de asesinato terminó al día siguiente con la vida del presidente del país.

El 11 de septiembre de 2006, Ayman al-Zawahri anunciaba la alianza del Grupo Salafista para la Predicación y el Combate con Al Qaeda. Durante década y media los grupos islamistas argelinos habían combatido al estado sin éxito. Las masas populares no se habían levantado contra el gobierno. Tras la amnistías del gobierno argelino que llevaron a muchos al abandono de las armas y las escisiones internas a cuenta del trato a la población se fue produciendo un proceso de decantación que dejó en la lucha armada a los más fanatizados e irreductibles. La internacionalización de la lucha se convirtió en una solución a la debilidad local uniendo fuerzas con Grupo Islámico Combatiente Marroquí, el Grupo Islámico Combatiente Libio y el Grupo Islámico Combatiente Tunecino.

Renombrada a principios de 2007 como Al Qaeda en el Magreb Islámico la franquicia regional de Al Qaeda inaguraba una nueva era con tres atentados en Argel el 11 de abril con decenas de muertos y cientos de heridos. Balance de víctimas que se repitió otra vez en un nuevo atentado en esa misma ciudad el 11 de diciembre. en un nuevo atentado. En los meses siguientes el aparato de seguridad argelino lanzó una campaña durísima contra la insurgencia islamista en todo el país. Al Qaeda en el Magreb Islámico busco espacio allí donde el control de los gobiernos de la zona no es efectivo y donde las fronteras son rayas rectilíneas y abstractas dibujadas en un mapa: El Sáhara y el Sahel, la franja que se extiende donde termina el borde meridional del desierto del Sáhara y comienza una extensión de matorral bajo que sirvió por siglos de vía para las caravanas que conectaban el Mar Rojo y el Cuerno de África con el África atlántica.

Tres países paupérrimos, extensos y deshabitados (Mauritania, Malí y Níger) son ahora el corredor por el que se mueven las columnas móviles de terroristas y por donde se movieron siempre contrabandistas y bandoleros. La capacidad de Al Qaeda en el Magreb Islámico de desestabilizar estos países es elevada considerando la falta de recursos y capacidad de las fuerzas armadas para controlar su territorio, como demuestra que tres españoles fueran secuestrados en la carretera que une las dos principales ciudades del país. Los frágiles procesos de democratización en la zona ya vieron como la supuesta debilidad contra los terroristas servía de excusa para un golpe de estado en Mauritania en agosto de 2008.

Material capturado por AQMI a fuerzas mauritanas en septiembre de 2010

Los precedentes de Somalia y Yemen enseñan que una vez Al Qaeda logra asentarse en un espacio sin gobierno lo usa de base para lanzar atentados en otras regiones, como es el caso de los atentados en Kampala llevado a cabo por terroristas somalíes o los diferentes planes de derribar aviones ideados en Yemen . Sin duda los países de la zona requieren ayuda externa en forma de recursos y asesoramiento para hacer frente a Al Qaeda. Las autoridades de Mauritania han reconocido la necesidad de ambas para sus fuerzas armadas.

Las últimas informaciones que llegan de la zona es que Al Qaeda en el Magreb Islámico está tratando de arrebatar el control de las rutas de contrabando en el norte de Malí a las tribus tuaregs locales que transportaban por el corredor del Sahel la cocaína colombiana que llega a África Occidental. Lo que en 2008 eran dos fenómenos diferentes, narcotráfico y terrorismo islámico, podrían estar convergiendo y en un futuro muy próximo emerger un nuevo tipo de insurgencia islamista altamente empoderada. ¿Reaccionará España a tiempo?

Redes sociales

IDS, Información de Defensa y Seguridad © Todos los derechos reservados