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La fracasada unión de EADS y BAE

La industria de defensa ensayó en 2012 soluciones para salir de la crisis

21/12/2012

(Infodefensa.com) Ginés Soriano, Madrid – Los embates de los recortes presupuestarios en defensa han llevado en 2012 a la industria a ensayar nuevas recetas con las que mantener sus cuotas de mercado. Europa está sufriendo especialmente esas reducciones de gastos, y en el viejo continente es donde se han probado algunos de los remedios más osados, como la fusión de sus mayores grupos empresariales.

Entre las recetas más escuchadas en 2012 para tratar de sanar los males de la industria de defensa europea, destaca una: la unidad del sector. BAE Systems y EADS se pusieron manos a la obra intentando una fusión que fracasó por razones más próximas a los intereses políticos que comerciales. Fue la noticia empresarial que más miradas concitó en 2012. Había motivos para ello. La unión de las dos compañías hubiera dado lugar a un nuevo consorcio en el que los accionistas de EADS, de capital francés, alemán y español, hubieran controlado el 60% de las participaciones y los de BAE, con sede en Gran Bretaña, el 40% restante. Entre ambos grupos actualmente suman una facturación de 73.000 millones de euros anuales y más de 230.000 empleados.

La intención de sus artífices pasaba en gran medida por aumentar el poder industrial de una nueva compañía más alejada del control de los Gobiernos de Gran Bretaña, Francia, Alemania y, en mucha menor medida, España. Sin embargo, precisamente las reticencias de los países implicados dieron al traste con la operación.

Posteriormente, una vez representado el fracaso, EADS reestructuró su accionariado justamente para establecer el reparto de participaciones entre los gobiernos implicados. Así, Alemania aumentó su participación a la vez que Francia reducía la suya para controlar cada uno el 12% de la compañía. España debilitó aún más su escasa cuota, al pasar de un 5,4% a un 4%.

El revuelo informativo que el intento de unión levantó, giró también las miradas hacia los otros gigantes de la industria en Europa. Todos querían ver el camino que tomarían ante el panorama que parecía abrirse.

La compañía italiana Finmeccanica reconoció estudiar también una fusión para reubicarse en el mercado en mejores condiciones. Entre los posibles candidatos a tal pretendiente se barajó Thales, otro grande del sector europeo, pero las negociaciones no avanzaron. El grupo propietario de Augusta Westland, en cualquier caso, no partía de una buena posición, aunque este último año ha logrado remontar en parte las pérdidas de 2.300 millones que sufrió el ejercicio anterior. Ahora, en los nueve primeros meses del año 2012, Finmeccanica ha obtenido 146 millones de beneficios y a 30 de septiembre acumulaba unos pedidos por valor de 44.700 millones de euros, una cantidad suficiente como para asegurar la producción del grupo durante dos años y medio.

Sobre fusiones se habló mucho en la feria del sector celebrada en París a mediados de junio. Distintos analistas y ejecutivos del sector coincidían en aquel momento en que la llegada de Hollande a la presidencia francesa, el apetito de la industria alemana por adquirir nuevas empresas y las necesidades financieras del sector italiano favorecerían esas uniones. En aquel momento aún no se conocía el intento que BAE y EADS iban a protagonizar poco más de tres meses después.

En el ámbito político también se han tomado este año nuevas iniciativas encaminadas a que el sector europeo no pierda cuotas de mercado.

Así, por ejemplo, los ministros de defensa francés e italiano, Jean-Yves Ledrian y Giampaolo di Paola, coincidieron hace un par de meses en la necesidad de relanzar una iniciativa de defensa europea en torno a seis países clave: Gran Bretaña, Francia, Alemania, Italia, Polonia y España.

De momento, más teoría que práctica en los intentos de unidad del sector. Aunque mientras se producían este tipo de movimientos y declaraciones entre los grandes de la industria europea, Renault Truck Defense, filial de Volvo, ha optado por continuar mostrando el camino al resto de los fabricantes por la vía de los hechos, como sugería la publicación francesa Le Figaro a finales de julio.

Tras hacerse con dos fabricantes franceses de vehículos blindados, Renault Trucks Defense ahora planea seguir comprando empresas en Europa. Con estas operaciones, la firma trata de constituir un gran consorcio industrial de vehículos militares terrestres en Francia. Su objetivo es alcanzar una facturación de 700 millones de euros en 2015, con independencia de si finalmente logra adquirir más empresas o no.

Otro grupo industrial, también francés, al que la crisis no arredra en sus expectativas es DCNS. La firma, constructora de las nuevas fragatas FREMM, quiere convertirse en “el astillero de exportación naval más importante del mundo”. De momento DCNS (siglas en francés de Dirección de Construcciones Navales, propiedad en un 65% del Estado francés y en un 35% del grupo galo Thales) ha experimentado en pocos años una profunda transformación. Según la propia compañía, en un corto periodo ha pasado de estar administrada por el Gobierno francés a convertirse en una empresa gestionada independientemente con eficiencia y rentabilidad. Animados por esta metamorfosis sus responsables se han marcado “una ambiciosa estrategia de crecimiento para los próximos ejercicios. Más concretamente, el grupo pretende doblar sus ingresos en los próximos diez años”.

Las perspectivas de estas dos compañías parecen surcar una ruta contraria a la del resto de empresas occidentales de defensa, acuciadas por los profundos recortes en el gasto militar de los países europeos y Estados Unidos. Ante tales expectativas, el sector en general está tratando de buscar nuevos mercados mientras evalúa la posibilidad de una mayor cooperación que le permita superar la difícil coyuntura.

 

La unión no es la única esperanza

Las adquisiciones y fusiones de empresas como fórmula para fortalecer las posiciones en el mercado, no componen la única fórmula que el sector europeo de defensa ha ensayado para mantenerse a flote y, si es posible, crecer ante la mala coyuntura económica actual.

Entre las posibles recetas alternativas se encuentra el aumento de producción de las tecnologías de doble uso (civil y militar) y el desarrollo de una marca europea común. Es lo que concluye un documento de trabajo de la Unión Europea (UE) entregado el pasado verano a los principales organismos comunitarios.

El comisario europeo de política industrial, Antonio Tajani, explicó durante su presentación que “la fragmentación del mercado actual debilita la competitividad de la industria europea de seguridad”.

El diseño de una marca identificable en los sectores relacionados con la seguridad, añadió, “es especialmente importante en los mercados clave para las futuras tecnologías de seguridad, que no estarán en Europa, sino en los países emergentes”.

El documento, elaborado por la Comisión Europea y con el Parlamento Europeo, el Consejo y el Comité Económico y Social Europeo como destinatarios, se titula Plan de acción por una industria de la seguridad innovadora y competitiva. En él se estima que el sector mueve en la unión europea 36.500 millones de euros, lo que supone alrededor de la cuarta parte de todo el mercado mundial, y da trabajo a alrededor de 18.000 personas.

Sin embargo, se trata de un mercado altamente fragmentado, con demasiados cortafuegos que separan la investigación y el desarrollo que se hace en defensa de los que tienen lugar en seguridad nacional.

Si no se toman medidas, augura el documento, la cuota de mercado mundial en manos de la Unión Europea caerá hasta el 20% en 2020.

Una de las salidas buscadas es el acceso a los mercados emergentes, que están creciendo en torno al 10% y al 15%, mientras el europeo ya se ha reducido un 3,5% entre 2008 y 2010. Para entrar en ellos algunas firmas están adquiriendo empresas de estos países (Brasil, India y Arabia Saudí, entre otros) para acceder más fácilmente a sus contratos.

Otra modalidad que también se ha extendido entre los grandes grupos industriales en 2012, es la búsqueda de alternativas a las incertidumbres de los presupuestos militares occidentales en sectores como el aeroespacial comercial y el de la seguridad informática, a los que están afluyendo importantes inversiones.

El sector no deja de buscar fórmulas con la que seguir adelante. El nuevo año seguro que traerá nuevas estrategias en la misma lucha.

Fotos: Ginés Soriano / BAE Systems

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