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Máquinas autónomas

La industria se prepara para las futuras guerras de robots

14/03/2013

(Infodefensa.com) G. Soriano, Madrid – Algunos de los desarrollos que la industria de defensa ya está llevando a cabo auguran un futuro en el que las máquinas podrán cumplir misiones militares por sí mismas. El drone norteamericano X-47B, capaz de operar desde portaaviones sin la intervención de operadores humanos, o el desarrollo de micro-robots inspirados en organismos biológicos que está desarrollando BAE Systems, son sólo dos precedentes. Los expertos también auguran la aparición de robots de combate que sustituyan directamente a los soldados en el campo de batalla.

La cadena BBC británica ha publicado un reportaje en el que repasa algunos de las investigaciones que se están realizando en el mundo que llevan a augurar ese futuro de guerras robot. Otros de los ejemplos contenidos en este artículo están recogidos de informaciones publicadas por Infodefensa.com en los últimos meses.

El X-47B de Northrop Grumman, que voló por primera vez el pasado verano, parece marcar la frontera entre los drones que ya son comunes en los teatros de operaciones actuales y la llegada de los verdaderos robots autónomos. Este vehículo aéreo de combate no tripulado (UCAV) está diseñado para funcionar sin operadores en tierra. El sistema ejecutará misiones sin que nadie lo maneje. Únicamente cumplirá con los objetivos de la misión cargados en un computador que controlará sus movimientos y que va integrado en la propia aeronave. Además, el avión está diseñado para operar desde portaaviones, en los que ya ha comenzado a realizar sus primeras pruebas.

Otros sistemas autónomos menos sofisticados ya llevan tiempo operando, como el de los misiles Patriot, que pueden identificar y atacar objetivos de forma totalmente automático.

BAE en la vanguardia

Entre las firmas que más profundas investigaciones han emprendido sobre robots para la guerra se encuentra BAE Systems. La multinacional británica es la que aporta los fondos al grupo de investigación del Instituto de Tecnología de Georgia, en la ciudad norteamericana de Atlanta, que está desarrollando robots programados para mapear escondites enemigos. Es algo similar a lo que ya son capaces de hacer sistemas desarrollados por empresas como ReconRobotics y que llevan tiempo utilizando distintas fuerzas militares y policiales para reconocer el interior de un edificio donde se encuentra, por ejemplo, un secuestrador y sus rehenes antes de asaltarlo. La diferencia es que los futuros sistemas funcionarán autónomamente, sin que nadie les tenga que enviar órdenes que les marque el camino por el que moverse.

Estos días también BAE Systems ha obtenido un nuevo contrato del Ejército de Estados Unidos para continuar desarrollando pequeños sistemas que, como los anteriores también se emplearán en labores de reconocimiento y obtención de información, pero que en su caso emulan la manera de proceder de los sistemas biológicos. Por eso se les conoce como micro-robots bioinspirados. Son pequeñas máquinas del tamaño y el aspecto de insectos capaces de reconocer un entorno complejo antes de que los soldados se adentren en él. Estos sistemas, según la información facilitada por BAE Systems, “se basan en arañas, libélulas, mariposas y serpientes para deslizarse, saltar, volar y trepar sobre las líneas enemigas”.

Insectos mecánicos preparados para combatir

Un paso más ya previsto por la literatura científica será la creación de robots similares cargados con ojivas pequeñas o capaces de utilizar su energía cinética para atacar objetivos enemigos formando enjambres, como si de langostas u otros insectos se tratase y sustituyendo a los propios soldados de infantería.

Volviendo al mencionado artículo de la BBC, en él se recogen las palabras del experto en el futuro de la guerra del Instituto Brookings de Washington DC, Peter Singer, en las que recuerda cómo “de vez en cuando en la historia aparece una tecnología que cambia las reglas del juego”, refiriéndose a “inventos como la pólvora, como la ametralladora, la bomba atómica, la computadora… y la robótica es una de esas”.

Singer añade que los cambios que pueden plantear estos avances “afecta a todo, desde las tácticas que usa la gente en el terreno, la doctrina y a cómo organizamos nuestras fuerzas, hasta los grandes asuntos de la política, el derecho, la ética, o cuándo y dónde vamos a la guerra”.

Debate moral

Las dudas morales que plantean estos desarrollos –máquinas capaces de matar por su propia cuenta- tienen su contra-vertiente tecnológica. El profesor Ronald Arkin, del mencionado Instituto de Tecnología de Georgia explica que estos nuevos sistemas de armas podrían estar controlados por un “gobernador moral”. No se trataría de que hubiese alguien detrás dando las órdenes precisas, sino de que los sistemas estuviesen programados para cumplir con las leyes internacionales de la guerra y las normas de combate.

Frente a las críticas de, por ejemplo, la Premio Nobel de la Paz en 1997, Jody Williams, en las que se horroriza de la llegada de “robots asesinos”, Arkin argumenta sobre la conveniencia de “usar la tecnología para reducir las bajas de no combatientes en el campo de batalla”, en el que las máquinas lucharían en sustitución de los propios soldados, como los drones ya combaten sin arriesgar la vida de pilotos.

El reportaje de la BBC recoge su convencimiento en que la “aplicación juiciosa de sistemas robóticos éticos puede lograr eso, si es que somos tan tontos como nación, y como mundo, para seguir con la guerra”.

Un problema añadido, reconoce el propio Arkin, es que estas nuevas tecnologías pueden ser empleadas con distintas intenciones. En la actualidad, apunta, ya hay 77 países con programas de robótica militar. Es, añade, “una tecnología de rápida proliferación y acceder a ellas es bastante fácil”. Ahora, por ejemplo, un civil ya puede adquirir por unos cientos de euros un avión no tripulado que hasta hace solo un par de años únicamente era accesible por los militares.

El debate sobre el uso de robos para la guerra, en todo caso, llegará como ya ha llegado el de la utilización de los drones. Algunos ya lo han iniciado. Jody Wiliams planea una campaña internacional para la “prohibición completa de robots que tengan la capacidad de matar”. Por su parte, Arkin argumenta que prohibirlos directamente antes de investigar si pueden servir para reducir las bajas de no combatientes, es hacer “un flaco favor a los que, desgraciadamente, mueren en la guerra a manos de soldados humanos”.

Los robots, entre tanto, ya parecen haber iniciado el camino hacia el gran desarrollo militar que supondrán en el futuro, como hoy ya lo son los aviones no tripulados, unos sistemas que actualmente están haciendo la guerra en distintas partes del mundo, como Afganistán, y que en los próximos diez años generarán un negocio para la industria militar de defensa que podría rondar los 70.000 millones de euros –casi la cuarta parte de lo que venden en un año las 100 principales empresas armamentísticas del mundo-.

Fotos: Nortrhop Grumman y BAE Systems

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