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OPINIÓN
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Perspectivas

Enrique Navarro

Presidente de MQGlobalNet y analista de Defensa.


Presupuestos de Defensa para 2016, ¿dónde está Ariadna?

05/08/2015 | Madrid

Cada vez resulta más difícil determinar cuál es el gasto en defensa en España y cuál es su evolución. Lo más coherente ha sido siempre utilizar la misma base para poder hacer un análisis coherente en el tiempo, pero últimamente ni así resulta fácil. Pueden quedarse con tres cifras. La primera es la evolución de la política de defensa, que excluye algunos costes sanitarios y administrativos. Según este concepto, que podemos denominar estricto, el gasto pasa de 5.711 millones a 5.734 millones, es decir, experimenta un crecimiento del 0,4%. Si nos vamos a la presentación general del denominado Libro Amarillo, el presupuesto evoluciona desde los 5.760 millones de euros a los 5.962 millones, lo que supone un crecimiento del 3,5%. Y si acudimos a los datos de la Sección 14 del resumen de ingresos y gastos, y comparando con el mismo documento del presupuesto aprobado, el presupuesto de defensa habría pasado de 5.768 millones de euros en 2015 a 5.788 millones en 2016, es decir, un crecimiento del 0,35%. Que cada uno tome el dato que más le convenga; pero admitamos que el presupuesto global en 2016 no será muy diferente del de 2015.

Tampoco voy a entrar en analizar los objetivos políticos de este presupuesto, ya que los pueden encontrar muy detallados en el documento presupuestario, pero ahórrense el esfuerzo, es lo mismo de siempre, mucho de política hacia dentro y poco de seguridad y de defensa. A estas alturas, todos sabemos ya que los presupuestos, lejos de tener un carácter informante de los ingresos y gastos y las políticas que los soportan, es un catálogo de lo que los gobiernos quieren transmitir, pero resulta increíble que la mayoría de los objetivos puestos como relevantes apenas consuman una parte pequeña del presupuesto.

¿Qué datos resaltaría yo de este presupuesto, sobre todo desde el punto de vista industrial y tecnológico?

La inversión vuelve a caer y ya apenas supera los 404 millones de euros. Solamente comparemos este dato con el mismo de 2008, 2.038 millones de euros; es decir, en 2016 Defensa invertirá en términos corrientes una quinta parte de lo que invirtió en 2008.

Se podría pensar que, a cambio de una menor inversión, crecerían los créditos para mantenimiento. Pues tampoco. Solo crecen ligeramente en la Armada, unos 4,5 millones de euros, pero bajan 6 millones en el Ejército del Aire y un millón en Defensa. Ya sé que parece muy poco, pero ésta es la realidad con la que viven las Fuerzas Armadas.

Si buscamos entre los nuevos programas que se inician en 2016, sólo he encontrado uno, el sistema no tripulado estratégico operacional, con una asignación inicial en 2016 de 25 millones y una total de 171 millones de euros. También aparecen dos programas nuevos, la fragata F-110 y el vehículo 8x8, este último con una dotación de 89 millones de euros en 2018 para devolver al Ministerio de Industria los anticipos realizados desde 2015 hasta 2018 por la misma cantidad para el desarrollo de este programa.

Llamativo es el hecho de que la asignación presupuestaria no es de Investigación y Desarrollo sino de modernización, es decir, de adquisición, por lo que, en sentido estricto, el contrato entre el Ministerio de Defensa y las empresas que van a desarrollar estos demostradores tecnológicos incluidos en dicha fase inicial es de adquisición, lo que abriría ya la fase global de ambos programas, F-110 y 8x8, y en este sentido sí es una buena noticia para el sector asistir al lanzamiento de dos programas que serán la columna vertebral de las adquisiciones de los próximos 15 años.

 

(Miles de euros)

              2015

               2016

           %

 

 

 

 

PERSONAL

4.396.035

4.421.035

0,569

CORRIENTES

734.665

748.498

1,883

TRANSFERENCIAS

187.709

186.081

-0,867

INVERSIONES

421.270

404.000

-4,100

TRANSFER  CAP

25.515

25.443

-0,283

ACTIVOS

2.834

2.834

0,000

TOTAL

5.767.728

5.787.890

0,350

(Resumen de ingresos y gastos. Tomo Rojo. Sección 14)

En relación con el grueso de las inversiones en defensa de los últimos 20 años, los denominados Programas Especiales de Armamento suponen todavía desembolsos pendientes hasta el año 2030 de 20.000 millones de euros, es decir, una media de 1.500 millones de euros al año, que deberán financiarse, de continuar el procedimiento establecido por este gobierno, a través de créditos extraordinarios. Sólo para 2016, esta cantidad superará los mil millones de euros y, por su propia naturaleza, a pesar de la certidumbre sobre su importe, no se encuentra en el proyecto de presupuestos presentado. Estos pagos llegarán a los 2.000 millones anuales al final de la década. De todos estos programas, el Ministerio de Defensa solo abonará en 2016 un total de 736.000 euros por el helicóptero Tigre; 1.165.000 euros por el A-400M y 4.940.000 euros por el avión de combate Eurofighter, unas cifras que explican que el Ministerio ha abonado todavía con sus recursos apenas una parte nimia de dichos programas, excluyendo los créditos extraordinarios.

En cualquier caso, estos presupuestos deben interpretarse en el escenario político en el que se desenvuelven. Un gobierno que debe priorizar aquellas acciones que le den mayor rédito electoral, y esto es legítimo. El inicio de nuevos programas es una buena noticia, aunque no esté claro cómo se pagarán. El crecimiento de las retribuciones de personal también es una buena noticia, aunque todavía es pírrica, pero la coyuntura exige todavía de ajustes. Las más negativas, los recortes en mantenimiento, una vez más, y en las inversiones y la congelación de gastos corrientes.

También resulta llamativo que los créditos del Ministerio de Industria para programas de I+D+i militar se reducen de forma muy significativa, en un 15% respecto de 2015, lo que indica la finalización de los programas especiales en su fase de fabricación. Apenas quedan en ejecución el avión A-400M, helicópteros NH-90 y Tigre, los dos buques polivalentes y el submarino S-80, además de los dos que se inician ya comentados con anterioridad.

Quizá dentro de seis meses estemos comentando unos nuevos presupuestos para Defensa en 2016 o si el gobierno revalida su mayoría y continua en el gobierno, deberá en la próxima legislatura resolver la cuestión de la financiación de los programas especiales e incrementar de forma significativa los gastos en defensa si no queremos asistir a la quiebra de nuestra defensa. De lo que sin duda podemos estar orgullosos es de la capacidad y disposición de nuestras Fuerzas Armadas para continuar con sus obligaciones con eficacia y entrega a pesar de la carencia de recursos. Volvemos a esperar mejores tiempos para la Defensa.

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