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OPINIÓN
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Firma Invitada

Enrique Navarro

Presidente de MQGlobalNet y analista de Defensa.


La Armada de Perú, a la cabeza del cambio en América Latina

27/09/2016 | Madrid

La celebración del III Simposio Internacional sobre Seguridad y Defensa organizado por la Marina de Guerra del Perú, ha demostrado una gran capacidad de convocatoria, siendo sin duda uno de los eventos más importantes celebrados en el continente a lo largo de este año en este complejo campo.

Perú ha iniciado una nueva andadura bajo la presidencia de PPK, y sin duda se abren horizontes de grandes perspectivas positivas para el Perú. Sin duda si los fundamentos económicos no van a variar, sin duda una  política de control del gasto, crecimiento económico, estabilidad social y seguridad redundarán en beneficio de futuro de los peruanos y a esa tarea se encomienda el nuevo gobierno.

Las cifras macroeconómicas de los últimos años son sin duda las más sólidas del continente. En cuanto a sus recursos naturales, su minería se encuentra entre las primeras del mundo; el turismo también constituye una fuerte importante de sus ingresos suponiendo casi un 7% del PIB siendo la tercera actividad productiva del país. En estos años se ha avanzado a un ritmo lento pero constante en la dotación de infraestructuras, especialmente en agua, electricidad, carreteras y aeropuertos. Pero el Perú tiene un gran reto, dar ese salto cualitativo que le haga menos dependiente de las materias primas y con una industria local que explote en el país muchos de los procesos de transformación de sus materias primas que hoy se realizan lejos de sus fronteras. Se trata de una nación que requiere de un fuerte crecimiento de la inversión como eje central de su crecimiento, ya que la demanda interna no está en condiciones de ser la locomotora económica precisamente por una estructura productiva muy ligada a los sectores primarios.

La inversión privada ha sido una fuente esencial en los últimos años para el crecimiento económico, pero la actual crisis en la región ha disminuido sin duda el flujo y es la hora para que el Gobierno aborde un ambicioso plan de inversiones que se centre en las actividades industriales, en las infraestructuras educativas, comunicaciones y sin duda en Defensa.

Perú  es el vigésimo país más extenso del mundo con más de 3.000 kilómetros de costa, lo que supone una zona marítima exclusiva de casi un millón de kilómetros cuadrados que se añaden a los casi 1,2 millones de kilómetros cuadrados de superficie. Por su ubicación, el Perú está sometido a numerosas amenazas siendo el cuarto país a escala mundial más afectado por el cambio climático. Un país que todavía afronta grandes retos a su seguridad con grupos de insurgencia organizada que todavía subsisten y sobre todo con las redes de narcotráfico que controlan importantes vías de comunicación en la selva así como zonas indígenas. Un país que todavía no puede dejar fuera de su agenda la política de seguridad, siendo una preocupación muy sensible para los ciudadanos peruanos.

Su rica zona marítima exclusiva es muy apetecible para la pesca ilegal que se traslada desde el otro lado del Pacífico para hacer su rapiña en el patrimonio marítimo de los peruanos y su principal escenario estratégico. En definitiva Perú debe invertir en seguridad, pero además de hacerlo de forma importante para adecuar su capacidad de seguridad al tamaño e importancia estratégica de su país, debe hacerlo con inteligencia, obteniendo de sus inversiones un beneficio claro para los peruanos. Este fue sin duda el motivo de mi intervención en el citado Simposio.

El desarrollo económico y social del Perú está ligado a su seguridad y por ello las inversiones en defensa y seguridad son un requisito imprescindible que no se puede dejar de atender, pero hay dos maneras de invertir. La primera es la que prima las compras millonarias, con los gobiernos, aquellas que dan lustre a un político pero que a final producen un efecto en el país pequeño; la otra es utilizar políticas que ya han sido y son exitosas en más de ochenta países incluyendo a todos los desarrollados y gran parte de los países en vías de desarrollo. Los acuerdos de compensaciones industriales celebrados por Perú han servido para crear unas capacidades incipientes como las derivadas de los acuerdos con Corea del Sur por la compra de aviones;  pero también y como no podía ser de otra manera también se han cometido errores, como primar lo político sobre lo económico en las compras de gran envergadura, error que es muy común para no criminalizar a nadie.

El planteamiento es simple; cada Sol que sale del Perú para comprar un equipo debe producir un retorno económico similar en el país. Y ese retorno será mas grande cuanto mayor efecto multiplicador tenga esa compensación. Hay que primar la tecnologías y en especial las que desarrollan las empresas y servicios de la defensa. Deben ser las puntas de lanza del desarrollo industrial. No deben pasar muchos años que los barcos del SIMA se vendan en diversos mercados, o que el servicio de mantenimiento de la Fuerza Aérea sea proveedor de grandes fabricantes aeronauticos. También debe primarse la formación, especialmente de ingenieros en empresas punteras, para que lleven ese caudal de conocimiento al país y sean los cimientos del futuro industrial.

A su vez estos retornos pueden ser un acicate para generar inversiones en el país, ya sea en sus puertos o carreteras, tan necesarias para mantener el vector de crecimiento. En definitiva si Perú necesita inversiones de valor añadido debe mirar a sus fuerzas armadas y a las necesidades de la seguridad y el posicionamiento geoestratégico del Perú.

La Marina tiene claro sus objetivos y los próximos programas de adquisiciones deben ya realizarse bajo el concepto de smart procurement, para lo cual la agencia de compras del Ministerio de Defensa debería de dotarse de equipos muy profesionales para definir los objetivos de las compras, las prioridades tecnológicas, generar una industria propia en tecnologías de la información, electrónica y en procesos de fabricación avanzados y definir unos requerimientos técnicos que permitan una participación de la industria local en las próximas compras. Las inversiones en defensa con los acuerdos de Offset pueden ser el mejor y más rápido instrumento del Gobierno del Perú para generar capacidad tecnológica e industrial y formación, especialmente toda la que no tiene precio y que sólo se puede obtener por la vía de los acuerdos de compensaciones industriales.

La Marina del Perú lo tiene claro y es consciente de la gran contribución que debe hacer para que el Perú esté presente a las grandes alianzas de seguridad internacionales, contribuyendo a la seguridad global; reforzando la seguridad de sus ciudadanos tanto en sus mares como al interior en los ríos y además contribuyendo al crecimiento económico del país. Sin duda ya esperamos ansiosos el cuarto simposio del 2017.

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