OPINIÓN
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Firma Invitada

Carlos Gómez

Ingeniero Técnico Aeronáutico y graduado en Ingeniería Aeroespacial. Experiencia en el campo de la certificación aeronáutica civil y militar. En la actualidad, inspector aeronáutico de Aviación Civil en la División de Certificación de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA).


Denominación de origen España

26/12/2016 | Madrid

Basta con escribir en el navegador las palabras 'avión español' y pinchar en el primer resultado que nos arroja el buscador para encontrarnos lo siguiente:

"El Casa C295 es un avión de transporte táctico medio que fue diseñado por la compañía española Casa en los años 1990 como un desarrollo del Casa-Nurtanio CN235. A partir del año 2000, con la incorporación de Casa al grupo aeronáutico europeo EADS, el avión pasó a ser designado Eads Casa C295. Realizó su primer vuelo el 28 de noviembre de 1997 y entró en servicio con el Ejército del Aire de España en 2001".

Con este sencillo ejercicio al alcance de cualquier usuario medio de internet, nos damos cuenta de que estamos ante un modelo 'made in Spain', un avión con denominación de origen, un 'patanegra', en definitiva un icono de la aviación española durante el último cuarto de siglo.

Recientemente, allá por el mes de octubre de 2016, por motivos de trabajo visité la FAL (Final Assembly Line) Light & Medium de Airbus situada en el aeropuerto sevillano de San Pablo, o lo que es lo mismo, la línea de montaje final de los productos propios de la antigua Construcciones Aeronáuticas (Casa), es decir, los modelos CN235 y C295.

Lo que allí me encontré fue una línea de montaje recientemente renovada, pues se habían reestructurado las diferentes estaciones para optimizar el proceso y se habían conseguido hitos pioneros en el ensamblaje final de aviones, tales como el montaje del grupo alar en el fuselaje, ya con los motores instalados. Todo ello estaba soportado por un equipo de personas que, con ilusión, explicaban los avances logrados.

Sólo había un problema: las entregas de aviones para el 2017 habían descendido notablemente, lo que esperaban que simplemente fuera un bache pasajero y, a partir de 2018, se remontara de nuevo.

Una vez finalizada la visita no podía evitar tener sentimientos encontrados. Por un lado, la satisfacción de ver que en España también sabemos hacer las cosas bien, que no todo lo bueno está fuera y para muestra un botón. Acababa de salir de una nave que alberga dentro la más puntera y avanzada tecnología disponible actualmente en el mundo de la aviación, preparada para fabricar una aeronave completa moderna y con diseño nacional. Y sí, señores, está en Sevilla.

Y por otra lado, la preocupación de escuchar que la escasez de compradores del modelo estaba sembrando la duda sobre el programa que había costado tanto esfuerzo construir.

Posteriormente, en otras visitas a subcontratistas TIER 1 del fabricante implicados de manera directa en el programa, confirmé que no era una minoría la que transmitía su inquietud acerca del modelo, pues muchos coincidían en que la cadencia de producción de partes del C295 había bajado mucho para el año próximo, por lo que temían que sus paquetes de trabajo finalizaran en un futuro no muy lejano.

No hay que ser un ingeniero para reparar en la grandísima pérdida que supondría el fin de un programa como el C295, pues no sólo el diseño es español, sino que la producción se realiza en Sevilla y un alto porcentaje de la cadena de subcontratación del proyecto es también nacional, por lo que una parada de la producción afectaría de manera directa a la industria de la producción aeronáutica nacional casi por completo, desde grandes compañías que tienen el músculo suficiente para soportar el golpe hasta pequeños talleres a los que les costaría bastante más asumir la pérdida.

Recientemente, y de ahí el motivo de este artículo, se ha comunicado de manera oficial la compra de dieciséis 16 aviones por parte de Canadá en su versión W. Sin duda, una grandísima noticia que disipa las dudas y fortalece la idea de que el C295 es todavía un avión capaz de competir de tú a tú contra sus principales adversarios y ganar.

Y si nos paramos a pensar en ello, nos damos cuenta de que la noticia es doblemente buena puesto que no sólo son los dieciséis aviones comprados a Airbus DS, sino que son los dieciséis que un competidor ha dejado de vender (concretamente el C27J Spartan), y teniendo en cuenta que los aviones de este tipo no se venden solos y tienen un 'target' de cliente muy concreto, es probable que los principales adversarios tampoco estén pasando por su mejor momento, lo que puede suponer un golpe duro para algunos de ellos que repercuta en el beneficio del C295 para futuras ventas.

Además, desde el punto de vista económico, se trata de un contrato de 2500 millones de euros aproximadamente, que supone cerca del 0,2% del PIB de España en un año, lo que nos da una idea de la importancia de la noticia.

Recientemente se ha filtrado a la prensa la adquisición por parte de Argentina de cuatro unidades más, algo que no es ni mucho menos oficial y no se puede contar con ello, pero que sirve para constatar que el C295 vuelve a estar en la palestra, y le empiezan a salir otra vez las novias.

Espero sinceramente que esta sea la primera noticia positiva de muchas en torno a este avión, que suponga el inicio de una etapa muy próspera que permita seguir trasladando a los distintos rincones del mundo la marca España a bordo de un avión “de CASA”.

Noticia: http://www.infodefensa.com/mundo/2016/12/09/noticia-canada-encarga-aviones-c295w-airbus.html

 

 

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