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Firma Invitada

Emilio Pérez de Urigüen

MBA por el IE Business School. Experto en temas internacionales y asesor de empresas en desarrollo de negocio internacional. Amplia trayectoria profesional en empresas multinacionales punteras de los sectores tecnológico y de seguridad y defensa. Ha publicado diversos artículos sobre economía y negocios internacionales, geopolítica, y seguridad y defensa.


Trump. Lo que no se cuenta

17/03/2017 | Madrid

El Presupuesto de EE.UU y la partida para Defensa

 

Si bien se esperaba, ha producido un gran revuelo la noticia del aumento del presupuesto de defensa para 2018. Esto se materializará en unas semanas, cuando Trump remita la propuesta del presupuesto al Congreso, pero ya ha anunciado que asignará entorno a 54.000 millones de dólares adicionales con respecto al presupuesto del año en curso. Se está comentando mucho que esto se va hacer a costa de otras partidas; sobre todo las destinadas a temas medio ambientales y las de ayudas al exterior.

El aumento de casi un 10% sitúa la cifra final en unos 673.000 millones de dólares; muy lejos de los casi 821.000 millones de 2008. También se espera un incremento en los efectivos de las fuerzas armadas de al menos 50.000 nuevos soldados.

Es interesante resaltar que, contrariamente a lo que algunos puedan pensar, por ser multimillonario, Trump no va reducir, por lo que ha anunciado, las partidas de gastos sociales como son pensiones y sanidad. Ni tampoco las de infraestructuras. Esto forma parte de su compromiso electoral. El reto es hacerlo sin incrementar el déficit y reduciendo la presión fiscal; que también había prometido. Por ello, está pidiendo a los distintos departamentos federales reducir sus presupuestos en el 10% y, además, diciendo que se tiene que “hacer más con menos”.

No es la primera vez que distintos presidentes han realizado incrementos en defensa; en porcentajes incluso superiores. También, tradicionalmente, el Congreso de EE.UU suele hacer modificaciones en las distintas partidas del presupuesto de defensa y en los programas militares de armamento; incrementando en muchas ocasiones la propuesta que remite el Presidente. Esto ya pasó con el presupuesto de 2015 presentado por Obama; que se aumentó en el 10%. Esto sucede con independencia del partido al que pertenezca el presidente y el que tenga la mayoría en cualquiera de las dos cámaras del Congreso. Es una consecuencia del sistema electoral norteamericano, de listas abiertas, que fuerza que los políticos se tengan que preocupar por favorecer a sus circunscripciones y votantes. Resulta igualmente importante destacar que el Congreso de EE.UU está en estos momentos dominado por republicanos.

Estudiando las cifras, vemos que durante los ocho años de la presidencia de Obama el presupuesto de defensa, en dólares corrientes, se redujo un 12%. El presupuesto de 2016 fue de 664.000 millones de dólares. El presupuesto de 2017 presentado por Obama era de 583.000 millones de dólares y el finalmente aprobado por el congreso fue de 619.000 millones. Más de un 6% de incremento. Trump con esta subida, de casi el 10%, no llega recuperar el nivel de gasto que hubo en 2007 de algo más de 676.000 millones y ello sin tener en cuenta la inflación.

Parece que los políticos europeos no entienden bien la postura del nuevo presidente sobre la OTAN. En las noticias se viene comentando que hay preocupación en los gobiernos europeos de que EE.UU. de la espalda de manera sensible a la OTAN. Parece un tanto contradictorio con la propuesta de incremento de gasto y soldados. Hay dos cuestiones clave. La primera que Trump quiere que los socios europeos de la OTAN cumplan con su compromiso e incrementen el gasto al menos al 2% del PIB. Solamente lo cumple, en 2015, Grecia, Reino Unido, Polonia, y Estonia. Francia se acerca, si bien lo cumplía en el pasado. España está por debajo del 1%: el 0,6% respecto al importe del presupuesto de defensa inicial, el 0,9% con el criterio OTAN que supone calcularlo sobre el gasto final más las pensiones de los militares y civiles adscritos a defensa. La otra cuestión es que el presidente de EE.UU. quiere ver una OTAN que no resulte obsoleta, que avance en el sentido de estar preparada para hacer frente a los nuevos retos, no solamente a Rusia; concretamente al Terrorismo Islámico. En esta cuestión España puede jugar un papel importante. Es de destacar que tras unas primeras declaraciones que alarmaron a muchos líderes europeos, posteriormente, su secretario de defensa, en su reciente visita, trajo unos mensajes que tranquilizaron bastante.

Lo que está sucediendo hay que tratar de verlo desde la óptica del nuevo presidente, y de los votantes que le han dado su confianza. Trump está siendo coherente con lo que anunció cuando dijo “América Primero”, y con lo que sus votantes le demandan; sin olvidar que una mayoría de ciudadanos piensa que la ayuda exterior es excesiva y un lastre. Conviene analizar, desde distintos ángulos, lo que ha ido ocurriendo.

¿Por qué no ganó Clinton y fallaron las encuestas?

Los medios de comunicación y encuestas erraron e interpretaron mal al predecir que Clinton ganaría las elecciones. Para anticipar lo que puede suceder hay que tratar de ver las cosas desde fuera, con la perspectiva que ello da, y con el ojo de un espectador imparcial, para evitar llevar los datos al resultado que nos gustaría. Veamos lo ocurrido durante el proceso electoral en EE.UU. La realidad es que la mayor parte de la prensa americana es muy liberal, especialmente la más influyente y de mayor difusión, como puede ser el NY Times o The Economist, que eran claramente pro Clinton, que llegaron a unos niveles de partidismo, totalmente desproporcionados, que ha molestado a muchos ciudadanos.

Los políticos de la UE deberían tomarse muy en serio lo sucedido pues hay bastantes paralelismos entre lo que viene pasando en EE.UU. y en muchos países de la UE. Es una mezcla de varios factores. Uno de ellos es la Globalización, que no está siendo entendida por los políticos. Tratar el asunto excede el objeto de este trabajo. Lo determinante, en esencia, y yendo a las consecuencias es que la mayor de las minorías, la de los obreros y la clase media blanca, ha sido ignorada, y maltratada por los políticos desde hace décadas. Además, ni se les preguntaba, ni estaban en las encuestas. Se dio por hecho que sus votos estarían repartidos entre demócratas y republicanos al uso habitual con tendencia por parte de los medios a pensar que serian, en todo caso, más pro demócratas por las protecciones que sus políticas sociales teóricamente confieren. La realidad es que están hartos de ser los olvidados y sacrificados por los políticos y de ser lo paganinis de los que ni saben, ni trabajan.

En los últimos 30 años las rentas y el poder adquisitivo de estos ciudadanos ha disminuido en el entorno de un 30% perjudicando sustancialmente su nivel de vida. En diciembre 2016 la tasa de desempleo en EE.UU. era del 4,7%. Es decir, la economía norteamericana casi no tiene paro. La tasa en Europa es del 8,2%. Ha ido bajado del 12% lentamente. En Estados Unidos, en épocas de crisis, su economía hace el ajuste de manera muy rápida; por la via de los salarios. A le gente se la despide de un día para otro y es contratada el lunes siguiente por un salario inferior. En la UE esto no sucede. Mejor dicho, no ocurre de manera rápida, lo hace de forma lenta, pero dolorosa. La inercia económica, que tiene sus tiempos, lo motiva.

Recuerdo cuando llegue de niño a EEUU, hace ya más de treinta años, lo bien que vivía la gente, el elevadísimo nivel de vida que había en el país, y lo fácil que resultaba vivir allí comparado con España. Tres ejemplos ilustrativos: había grandes centros comerciales cuyas tiendas tenían de todo; en España no había ni uno. El de la Vaguada en Madrid se construyó unos años después, con gran polémica y movilizaciones de las izquierdas en contra. ¡Cuánto bienestar trajo, y sigue trayendo, ese centro a todo el barrio! Los primeros días en Washington estuvimos hospedados en un motel, equivalente a un hotel de tres estrellas en España. Tenía TV en color en todas las habitaciones. En España, ni muchos hoteles de cinco estrellas lo tenían, y en todo caso, eran televisores en blanco y negro. Los teléfonos en EE.UU. eran de teclas, por tonos; en España, rotatorios, y con zonas sin cobertura y listas de espera en muchas ciudades. En España, el cliente, recibía la denominación de “abonado.” En EE.UU., a través del teléfono, se podían hacer multitud de gestiones. Por ejemplo, con una llamada, y con la palabra dada a un responsable de atención al cliente, se podían realizar cambios y dar de alta contratos de luz, agua, etc. También, en una cabina telefónica de la calle se podía hablar con un operador y realizar llamadas a cualquier lugar y pedir que el cargo fuese a la factura del teléfono de tu domicilio. Se fiaban de la palabra dada. Actualmente los EE.UU. se han quedado atrás en muchas áreas. Lo más llamativo es su infraestructura ferroviaria. No hay trenes de alta velocidad y en sus vías usan traviesas de madera y los raíles no son continuos; por lo que no se puede circular a altas velocidades y además resultan muy incomodas por el traqueteo.

Hechos que podían presagiar lo que iba a ocurrir

Es una realidad que a lo largo de los últimos 30 años han habido varios candidatos independientes a la Presidencia de EE.UU. El caso más sonado pude ser el de Ross Perot, multimillonario de Texas, propietario de la que fue en su momento una gran multinacional tecnológica, EDS, que fue comprada por GM (General Motors) y posteriormente por HP. Se estimó que Ross pudo haber ganado si hubiese tenido la infraestructura necesaria con antelación; o dicho de otro modo, que le faltaron unos meses para contar con los medios materiales y humanos.

Intuyo que Trump viendo que los intentos de otros candidatos para ganar la presidencia como independientes, y por sus medios, no lo consiguieron, y que además les costó una parte importante de sus fortunas, optó por otra estrategia. Hacerlo desde dentro del partido republicano; y siendo un “outsider”, alguien que estaba fuera del “establishment”. Hasta hace poco tiempo no había formado parte del partido. Por todo ello, muchos de los líderes republicanos no le tomaron en serio y le subestimaron; cuando se opusieron ya era tarde. Trump había sintonizado o conectado con el sentir de muchos de los votantes y las bases del partido le fueron respaldando, y finalmente le auparon para que fuese el candidato republicano.

Los medios de comunicación no vieron que esto ya era un presagio. Lo ignoraron, y quisieron dar una visión de la persona tal como ellos la veían para favorecer a su aspirante: la candidata Clinton. La realidad es que la sociedad y especialmente los dos grandes partidos en EE.UU. se han ido polarizando con el paso de los años. En la última década, en particular, el partido republicano y el demócrata se han radicalizado tanto en sus posturas que eso está perjudicando al país. Tradicionalmente ambos partidos alcanzaban un mayor entendimiento y aunaban esfuerzos por el bien de la nación. Para fortuna de los norteamericanos, las listas abiertas siguen siendo una de las grandes ventajas de su sistema electoral.

El factor crítico en los debates entre los dos candidatos

De manera generalizada se ha estimado que los debates los gano Clinton por un amplio margen. A mí no me lo pareció. Con el paso de los meses tengo un recuerdo más general de los debates. Desde mi punto de vista, lo que resultó demoledor, fue cuando Donald le dijo a Hillary: “oiga, si usted sabe cuáles son las formulas para arreglar el país, si lo tiene tan claro, si sabe cómo crear riqueza, y empleo, y tiene las soluciones ¿Por qué no lo ha hecho en los 30 años que lleva en política? y en los que ha ostentado diversos cargos de primer nivel”. Para muchos ciudadanos, en ese momento, se acabó el debate.

El ciudadano medio norteamericano ha ido empobreciéndose y vive ahora peor que en los años 70 y 80. Tampoco se creen todo lo que Trump dice, pero piensan que es genuino, autentico, y real cuando habla; que dice lo que piensa, aunque sea con defectos. Piensan que con Clinton sería más de lo mismo y que Trump por lo menos intentará cambiar algunas cosas. Y esa es la esperanza que tienen. Lo que han votado es la esperanza de que haya cambios.

El uso partidista de los datos. Y el asunto del hacking por parte de Rusia

Nuevamente, muchos analistas, medios de comunicación y políticos no han entendido que al ciudadano no le importa si es verdad que los Rusos han colaborado directa o indirectamente dando información sobre la candidata Clinton. Lo relevante es si la información era verdadera. Y eso nadie lo ha cuestionado.

De siempre se ha utilizado la información para desacreditar o vencer al oponente. Esto lo hacen unos partidos contrata otros, e incluso, en muchos casos, dentro de los propios partidos con mayor beligerancia. Ya lo decía Churchill, cuando un joven, que era nuevo en el parlamente británico le pregunto si enfrente se sentaba el enemigo. Churchill le contesto: ¡no!, enfrente se sienta la oposición, el enemigo se sienta a este lado; entre nosotros.

Recordando el caso Watergate, en el que el presidente Nixon ordenó o estaba al corriente del espionaje al partido demócrata, es interesante resaltar que no fue el hecho en sí lo que le costó la presidencia al tener que dimitir del cargo: fue que faltó a la verdad al decir que no sabía nada del asunto.

En el tablero de la política siempre hay partidarios y detractores, partidos y personas que son más afines unas a otras. Igual que en el proceso electoral norteamericano, dentro de su propio país, en su partido, en los medios de comunicación, etc. se ha utilizado también información, o se ha obviado información, con el objetivito de que ganase Clinton. Se ha comentado que sería el primer Presidente que no ha ostentado cargo público ni servido en las fuerzas armadas previamente.

Es poco conocido que Trump con trece años, y durante unos cinco años, estuvo internado en el Instituto Militar de Nueva York (NYMA). El último año fue ascendido a capitán de cadetes. Posteriormente, estudió en la escuela de negocios Wharton, que es una de las punteras de Estados Unidos, perteneciente a la Universidad de Pennsylvania. Aparte de su larga trayectoria empresarial, también ha publicado libros. Igualmente se comenta su falta de experiencia internacional. Es un hombre que ha viajado por el mundo y que por ejemplo ya estuvo en Moscú en julio de 1987 invitado por las autoridades de la Unión Soviética, en un viaje de negocios.

Todavía conservo el primer libro que publicó. Es autobiográfico: Trump - El Arte de la Negociación. Lo compré en 1987. Fue número uno en el ranking de ventas de EE.UU. En la portada del libro, la crítica del New York Times pone: (Trump) Te hace creer en el sueño americano de nuevo. En la contraportada hay diversas críticas que son todo elogios de muchos medios de comunicación; al igual que en las primeras cuatro páginas del libro.

Una buena manera de entender al nuevo presidente, y el esquema mental en el que opera, es lo que pone en el primer párrafo del primer capítulo del libro. Se titula: Negociar – Una semana en la vida. En esas primeras líneas expone que no lo hace por dinero, que ya tiene suficiente, más del que jamás necesitará. Dice que lo hace por hacerlo, por diversión. Que negociar es su forma de arte, al igual que para otras personas es pintar.

Políticas de la nueva administración

OTAN (El concepto del Burden Sharing y del Free Rider)

En esta cuestión el pueblo americano ya tiene bastante hartazgo, entendible, por el hecho de poner los soldados y costear la mayor parte del gasto de la llamada defensa común. Si es común, que todos los socios o aliados lleven esa carga o peso sobre sus espaldas (burden) y contribuyan y compartan (share) los gastos proporcionalmente; de acuerdo con las posibilidades de su economía. Trump no está más que exigiendo lo que muchos de sus conciudadanos piensan; desde hace ya muchos años.

Viendo algunos datos, cifras 2015, se pueden sacar bastantes conclusiones. Los países europeos de la OTAN tienen una población de casi 566 millones. EE.UU. cerca de 322 millones. En personal militar los países europeos de la OTAN tienen 1,8 millones y EE.UU. 1,3 millones. El PIB de los países europeos OTAN, en miles de millones de dólares, año 2015, es de 16.508 y el de EE.UU. es de 17.947. Estos países europeos representan un 45,85% del PIB total de la OTAN y EE.UU. el 49,84%. Por tanto, no hay mucha diferencia. Pero ahora veamos el gasto en defensa: los países europeos OTAN, en millones de dólares 2015, gastaron 235.665 y EE.UU. 641.253. Los norteamericanos aportan el 71,88%, lo que supone 2,72 veces más que sus socios europeos, que aportan sólo el 26,42%. El gasto per cápita en defensa arroja unas cifras demoledoras. El ciudadano europeo de la OTAN aporta, de media, 416 dólares y el estadounidense 1.994. El ciudadano español 239 dólares. Estas cifras deberían sonrojarnos.

Debido a lo anterior, en EE.UU. se oye hablar de que la OTAN es un club lleno de “free riders”. El concepto alude a aquellos que obtiene algo sin esfuerzo o coste. Se traduce por “viajeros sin billetes” El diccionario también lo traduce por: gorrón, vividor, aprovechado, oportunista, parasito.

Seguridad e Inmigración

Se ha hablado mucho sobre la prohibición presidencial de restringir la inmigración de ciudadanos y refugiados procedentes de 7 países islámicos. Y de lo dividido, casi por igual, que está el país sobre la cuestión. Lo que no es tan comentado es que en una encuesta de Reuters/Ipsos de finales de enero daba como resultado que el 49% de norteamericanos estaban, en mayor o menor medida, de acuerdo con la orden presidencial, con un 10% que decía no saber. Entre los republicanos la cifra de ciudadanos a favor es mucho mayor.

También es igualmente interesante comentar, a raíz del pulso que está teniendo con un juez federal, por este asunto, que una de sus hermanas ha sido juez federal durante varias décadas.

Otra de las cuestiones es que pasará con las relaciones con Rusia. Parece que Trump quiere dar un importante giro a las relaciones con ese país. Y los líderes de la UE están criticándolo y oponiéndose. La realidad es que Rusos, Americanos y Europeos tenemos que hace frente a la amenaza del terrorismo islámico. Mejor si es unidos y cooperando en esta materia. Es un tema muy complejo que la mayor parte de nuestros políticos y sociedades no entienden. Para empezar, no hay un enemigo concreto; y para continuar, entre los propios musulmanes hay facciones o maneras enfrentadas de entender su religión que hace que entre ellos haya más luchas que con nosotros. Afortunadamente, y por el momento, es así. Pero el problema lo tenemos los españoles al otro lado del Estrecho y vivimos sin ver este riesgo del que nos protegen el CNI junto con nuestras fuerzas armadas, guardia civil y policía, con medios inadecuados e insuficientes.

Las relaciones de EEUU con México

Se habla de la construcción del muro en la frontera entre ambos países como si fuese algo que se va construir de cero. La realidad es otra. Se empezó construir hace ya muchos años. La frontera tiene una longitud de más de 3.000 km. Y no se comenta que ya hay más de 1.000 km de muro o valla construidos; y que esto ha costado ya más de 7.000 millones de dólares. Distintos presidentes americanos, entre ellos Bill Clinton, han ido autorizando sus sucesivas ampliaciones.

En los últimos días se habla de las redadas y deportaciones de mejicanos en USA. Las cifras son de menos de 200 personas. Lo curioso es que durante la presidencia de Obama se han deportado a más de 2,5 millones de indocumentados. Es el presidente bajo cuyo mandato ha habido más expulsiones de la historia, pero no se comenta en las noticias.

Otras consideraciones

El mensaje de Trump, en el sentido de que muchos países se benefician, a costa de los norteamericanos, de los acuerdos comerciales y de libre comercio que tienen firmados con EE.UU. ha calado entre un alto porcentaje de la población. Parece estar dispuesto a romper NAFTA (de sus siglas en inglés, Acuerdo de Libre Comercio de Norte América: EE.UU., Canadá y Méjico) o renegociarlo. Igual que considera que con China las cosas están desequilibradas. El nuevo presidente considera que está al frente de una gran empresa que se llama USA que no va bien.

Trump en su discurso de vencedor la noche electoral fue conciliador con Hillary, con el partido demócrata, y con el pueblo americano. Expuso que sería el presidente de todos con independencia de quien le hubiese votado y que trabajaría por el bien de todos los norteamericanos sin distinciones. Desde entonces, se ha vuelto más beligerante. En su discurso durante la toma de posesión y en las primeras medidas que está realizando está ejecutando, aparentemente, lo que anunció. En parte es porque tras haber tratado de suavizar las formas se ha encontrado con la misma oposición y falta de entendimiento por parte de los medios de comunicación que le siguen atacando y criticando. Se ha dado cuenta de que eso no le sirve de nada. Lo que le va mantener en el poder, y por lo que será recordado y se le juzgará, será por su gestión y sus resultados.

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