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OPINIÓN
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Perspectivas

Francisco de Paula Romero Garat

El capitán de navío (R) Francisco de Paula Romero Garat es especialista en Electrónica, Guerra Electrónica y Sigint.


Hacia una perspectiva conjunta y multinacional en la industria de defensa

23/10/2017 | Madrid

Para el lector poco integrado en la materia, lo que sin duda no es el caso de los lectores de esta web, en términos genéricos y básicos, desde el punto de vista militar, lo “conjunto” es toda aquella actividad militar donde es necesaria la participación de los tres ejércitos. El Ministerio de Defensa y el Estado Mayor de la Defensa (EMAD), son y deben de ser ejemplo máximo de lo conjunto, en toda su estructura debe de haber presencia ponderada de las tres Fuerzas Armadas, la política de nombramientos de alto rango independientemente de los políticos, y la política de consideración de vacantes de personal para cubrir sus estructuras, debiera de seguir esa norma donde no prime ni prepondere lo específico, se trata de coordinar la acción conjunta de las Fuerzas Armadas. Los Cuarteles Generales de los Ejércitos y la Armada deben de disponer de su personal para cubrir esas estructuras.

Desde el punto de vista del planeamiento de la Defensa, lo multinacional, también denominado lo combinado, significa la coparticipación de España con los países aliados amigos en proyectos de defensa compartida, sea OTAN, sea UE o sean acuerdos unilaterales o multilaterales, por lo que en consecuencia, también es necesaria la presencia y participación conjunta de la Defensa de España en esas alianzas y países.

La Planificación de la Defensa y su posterior y consecuente Planificación de los Recursos y Capacidades, es una acción conjunta llevada a cabo por el Ministerio a través de la Secretaría de Estado de Defensa (Sedef) en lo relacionado a los Recursos Materiales, de la Subsecretaría de Defensa (Subdef) en lo relacionado con el Recurso Humano, de la Secretaría General de Política de Defensa (Segenpol) con respecto a la Política de Defensa, del Estado Mayor de la Defensa (EMAD), el Estado Mayor Conjunto (Emacon) y los Estados Mayores de los Ejércitos (EME y EMEA), y la Armada (EMA) en relación con las capacidades y los Planeamientos Operativos y de Fuerza, y donde al final del ciclo, las órdenes concretas últimas de ejecución son responsabilidad del Gobierno de la nación.

En esos planeamientos conjuntos participan prioritariamente y fundamentalmente los órganos de planeamiento conjunto y específico, en el caso concreto del Planeamiento de Recursos Materiales, los organismos clave son:

Esa Planificación conjunta debe de tener en cuenta que España está integrada en dos alianzas fundamentales, la OTAN y la Unión Europea de Defensa, y que además tiene varios tratados multilaterales o unilaterales de Defensa con países amigos, por lo que debe de ser también una Planificación de Defensa multinacional o combinada, esto quiere decir que España debe de participar como país miembro firmante, en las planificaciones de defensa de ambas organizaciones y también debe de contar con las particularidades de los memorándum de entendimiento con los países con los que los haya firmado por fuera de las alianzas.

Esta planificación conjunta y multinacional, está claramente indicada en la última revisión de la Estrategia de Tecnología e Innovación para la Defensa de 2015 (ETID 2015).

Pero ¿cómo debe de entenderse lo conjunto y lo multinacional en relación con Defensa y la Industria de Defensa?

Pues ni más ni menos que ambos, Defensa e Industria, integren estos conceptos en su estrategia y funciones, para que las capacidades de nuestras Fuerzas Armadas tiendan a lo conjunto y a lo multinacional, es decir, que en sus investigaciones y desarrollos, consideren la armonización en lo conjunto y en lo multinacional, desarrollando sistemas, equipos, componentes, e incluso plataformas que puedan ser útiles e interoperables por los tres ejércitos a nivel nacional e internacional.

Es obvio que hoy en día las circunstancias son muy particulares, y hay que contar que en ese planeamiento hay un desequilibrio palpable entre amenazas, riesgos  y capacidades, aquellas, definidas y constantemente actualizadas en la Directiva de Defensa Nacional (DDN), son cada día más complejas, asimétricas, y más paramilitares que militares propiamente dichas, y estas, las capacidades actuales de nuestros ejércitos a nivel nacional y aliado, a pesar de las actualizaciones de la DDN, están más dirigidas a la acción militar tradicional pero con especificaciones y estructuras transformadas para hacer frente a las nuevas amenazas.

Valga como ejemplo la gran variedad de operaciones que España está llevando a cabo actualmente en el exterior, operaciones la mayoría de los casos multinacionales terrestres, navales, aéreas e incluso policiales, con amenazas complejas, paramilitares en muchos casos, pero que evidentemente necesitan una acción y mentalidad multinacional y conjunta indistintamente e indiferentemente de que el mayor porcentaje de operaciones y de personal sea terrestre, naval o aéreo.

Y es evidente también que para ello, para esa mentalidad multinacional y conjunta en la acción de mando y la planificación de Defensa, sigue siendo necesaria la presencia de cada uno de los ejércitos en las estructuras conjuntas, y la presencia en los órganos de planificación de las estructuras aliadas. Hoy en día, cada conflicto, operación, maniobra, ejercicio, hay que tratarlo bajo las órbitas de lo multinacional y de lo conjunto aunque sea específica.

Sirvan todas estas consideraciones como una introducción aclaratoria de lo multinacional y conjunto de la defensa para el ámbito civil, pues a donde quiero llegar es al planeamiento y a la planificación concreta de recursos y capacidades de la Defensa, donde tanto interviene la Defensa como su Industria.

Decía en anteriores artículos la necesidad de sinergias, colaboraciones, asesoramientos y transparencia en las estructuras de Defensa y la Industria de Defensa.

Publicaba recientemente en este medio Carlos Delgado en su artículo “La cultura de Defensa, preámbulo de una buena Industria de Defensa”, que no hay reciprocidad de apoyo entre Defensa y su Industria, debido sobre todo a la falta de conocimiento e idiosincrasia de la Defensa por parte de la Industria. Personalmente estoy de acuerdo en parte, ya que hoy en día hay que reconocer que parte de esa Industria está haciendo un esfuerzo considerable en ello y de hecho empieza a haber militares asesores de defensa especializados en el seno de las empresas, situación que desde mi punto de vista es lo recomendable, pero este asesoramiento en algunos casos eminentemente comercial, no solo debe de contemplar ese ámbito, pienso que debe de integrar la formación en el planeamiento e incluso en la cultura de Defensa de las empresas.

En este sentido, la Industria de Defensa debe de conocer que todo el planeamiento parte de las necesidades de capacidades de los ejércitos, es decir, las capacidades que necesitan los ejércitos en el futuro a corto, medio y largo plazo para hacer frente a las amenazas, amenazas cambiantes, muchas veces difíciles de predecir, lo que hace también difícil de predecir las capacidades, pero, tal como contempla la ETID 2015, la I+D+i de interés para el Ministerio de Defensa con respecto a las capacidades futuras, tiene un objetivo muy concreto: contribuir a dotara las FAS de sistemas de armas y equipos con el nivel tecnológico adecuado, lo que confiere a dichas actividades de I+D+i un marcado carácter finalista.

Mi particular propuesta y fundamento es que, en ese proceso de definiciones de capacidades, es muy conveniente la consideración y aplicación de lo multinacional y lo conjunto. ¿Y qué quiere decir esto en un proceso de planificación? Desde mi punto de vista, que todas las partes consideren que las capacidades futuras puedan servir para lo multinacional y lo conjunto, no solo a lo específico.

Estas consideraciones desde el punto de vista militar son hoy en día obvias, pero no lo son tanto desde el punto de vista de la Industria, y ese es el propósito de este artículo, la mentalización multinacional y conjunta de la Industria de Defensa, y ¿qué es esto? Vuelvo a ese palabro tan utilizado en lo militar como en lo civil que es “sinergias”, y en cuanto a lo perseguido en este artículo, sinergias en lo multinacional y en lo conjunto, es decir, que la Industria, pueda buscar propuestas y soluciones multinacionales y conjuntas, propuestas y soluciones que sirviendo para los específico de los ejércitos nacionales y aliados, sean también útiles para lo conjunto.

Ejemplos ya los ha habido donde sobre todo las grandes empresas tecnológicas, en España INDRA, ha desarrollado sistemas y equipos útiles para cada ejército específico pero con la base de lo multinacional y lo conjunto, aplicando las mismas tecnologías para cada sistema específico, adaptándolas en forma a las plataformas, e implementando la interoperabilidad entre ellos, es decir, utilizando la misma tecnología para cada particular necesidad, adaptando en lo posible a cada circunstancia terrestre, naval o aérea e implementando la interoperatividad.

Esta filosofía de aplicación de lo multinacional y lo conjunto a lo específico es una consideración que todos en la Industria de Defensa deberían de tener en cuenta para así obtener incluso unos mayores rendimientos y mayores márgenes comerciales.

Imaginen una empresa tecnológica que, como muchas pyme hoy en día, está investigando o desarrollando una plataforma, sistema, equipo o componente para un ejército de un país determinado, evidentemente las condiciones y características del sistema son exclusivas y propias de las prescripciones técnicas del proyecto específico, pero, ¿y si lo hiciera con la visibilidad de lo multinacional y lo conjunto? Esto no significa otra cosa que considerar que esa plataforma, sistema, equipo o componente, y sus tecnologías asociadas, puedan ser útiles para otros ejércitos y países pensando además en su interoperabilidad, es decir, sistemas similares que actuando en conjunción consigan resultados útiles y más precisos para todos. Esto, desde mi punto de vista, es un asunto estratégico, hay que contar con expertos que puedan conocer y asesorar sobre las necesidades y los procesos de planeamiento, no solo desde el punto de vista nacional, sino también el aliado y de otros países.

Como decía al principio, estoy hablando de armonización de capacidades similares de los ejércitos nacionales y de los países aliados, para conseguir lo mismo con menores costes, mayor producción y en consecuencia, mayores beneficios para el contratado.

Hay, existen muchos sistemas similares en los ejércitos nacionales y en los ejércitos de otros países, que en muchas ocasiones son desarrollados con diferentes tecnologías y particularidades, lo que evidentemente supone mayores costes para las Defensas, pero que supone además un incremento de esfuerzos y de costes en las Industrias de Defensa.

Pongamos un ejemplo, supongamos que, desde el punto de vista nacional, hubiera una necesidad de dotar de capacidad de alerta temprana a través de un sensor de última generación para la defensa aérea de un ejército determinado, y que a la vez se ha detectado o conocido que también pudiera haber una necesidad similar de dotar de esa capacidad a los otros ejércitos, e incluso también a otros países y alianzas. Muchas veces se terminan haciendo sistemas y tecnologías diferentes, desarrollos diferentes, programas diferentes, y seguramente, contratistas diferentes.

Allí donde sea posible es necesario armonizar, que de acuerdo con este artículo yo le llamaría “multinacionalizar” y “conjuntizar”, pues ¿qué es si no buscar un desarrollo y una tecnología común válida para los ejércitos nacionales y aliados y que además puedan ser interoperables? ¿No supondría un significante recorte gastos y producción y una mayor agilidad y facilidad en la planificación incluyendo el sostenimiento?

Valen muchos ejemplos, pues existen muchos elementos armonizables en los programas actualmente en desarrollo, algunos ya finalizando y por lo tanto no aplicable, pero otros en desarrollo:

En definitiva, una cantidad importante de programas y oportunidades donde la concepción multinacional y conjunta pudiera ser implementada tanto a nivel Defensa como en las perspectivas de la Industria de Defensa con los correspondientes beneficios.

Los Planes Directores en la Planificación de Recursos Materiales pretenden integrar y ordenar en un único documento la situación actual de los diferentes sistemas, las necesidades de los usuarios, la situación industrial y tecnológica, la posibilidad de cooperación internacional y las previsiones financieras, en un marco temporal a corto, medio y largo plazo, Planes que efectivamente ya contempla lo conjunto y multinacional que debiera ser la base para la Industria, pero que muchas veces no se lleva a cabo.

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