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Carrera de Armamento Naval en Venezuela

10/07/2008

hspace=3Francisco Javier Alvarez Laita.

Ingeniero Industrial, es analista y consultor de temas navales y marítimos. Colaborar habitual de diversas publicaciones especializadas, entre ellas Proceedings. Autor del Informe IDS "Hacia un servicio de guarda costas español" (2003). Fundador del Círculo Naval Español.

En fechas recientes la prensa rusa ha hecho publica la confirmación de la adquisición por parte de la Armada de la República Bolivariana de Venezuela(ARBV) de 4 submarinos de la clase Kilo (Project 636) a Rusia, a entregar en 2012-13, el alquiler inmediato de otro del mismo tipo para entrenamiento de las tripulaciones, y las intenciones de compra de cuando menos cuatro unidades del tipo Amur, la versión de exportación del Lada (Project 677) que querrían recibirse en las mismas fechas. Al parecer los primeros contratos se firmarán en la visita que el presidente Chávez realizará a Moscú durante el mes de julio.

Esta noticia, vista conjuntamente con los encargos de buques de superficie al astillero español Navantia y con otras negociaciones en curso dirigidas a la obtención de más unidades de navales, muestra que  Venezuela ha entrado en un importante proceso de reforzamiento de sus fuerzas navales. Por otra parte procesos similares también se están producido en los componentes terrestre y aéreo de la fuerzas armadas de la república bolivariana.

Características de los submarinos

Venezuela estudió en su momento las distintas opciones existentes en el mercado de los submarinos de propulsión convencional y mostró interés por buques de diseño alemán, el Scorpene hispano-francés y las soluciones que tiene en el mercado Rusia. Al parecer la situación política del país, con alguna presión por parte de EE.UU., impidió a las industrias de los países occidentales cerrar sus ofertas.

Los Kilo (Project 636) son la variante más moderna de un tipo de submarinos convencionales, que se diseñó en los años ochenta para dotar a las marinas de los países aliados de la antigua URSS en el Pacto de Varsovia. Desplazan 2.350 toneladas en superficie y 3.100 en inmersión, alcanzando los 19 nudos de velocidad bajo el agua. Tienen capacidad para realizar patrullas de 45 días de navegación. Su armamento está compuesto por 6 tubos de 533 mm, con 18 torpedos de 533 mm. y, para su defensa, cuentan con un lanzador de misiles antiaéreos de corto alcance. De la versión más moderna Rusia dispone de 5 unidades y China de 10. Del modelo original Rusia cuenta con 12 ejemplares y exportó 2 a Argelia, 2 a China, 10 a India, 3 a Irán, 1 a Polonia y 1 a Rumania.

Por su parte los submarinos del tipo Amur son la versión para la exportación de los Lada, de los que cuando menos tres se están incorporando a la fuerza submarina rusa. Los Amur cuentan con diversas variantes que van desde las 550 a las 1850 toneladas de desplazamiento en  superficie. El modelo deseado por la ARBV es el denominado 1650, de 1765 toneladas en superficie y armado con seis tubos para torpedos de 533 mm, de los que puede estibar 18 armas. Alcanza los 21 nudos en inmersión con posibilidad de estar en patrulla por un plazo de 40días. Hasta  el momento no han sido construidos para ningún país.

No están claras las razones por las que la ARBV ha optado por la construcción inicial de submarinos del tipo Kilo. En principio parece que los Amur, por su diseño y tamaño, son buques más adecuados para las necesidades de Venezuela. Los Kilo, con casi 3.100 toneladas en inmersión son unos buques excesivamente grandes para operaciones en aguas próximas a la costa habiendo sido diseñados para actuación oceánica.

En principio, la elección inicial de los Kilo puede deberse a que, según las noticias conocidas en los últimos meses, parecen haber existido problemas de diseño con los submarinos del tipo Lada y probablemente las variantes para la exportación no estén todavía completamente terminadas de definir. También puede ser que no se haya considerado políticamente oportuna, por el momento, la exportación a Venezuela de los submarinos convencionales más modernos que puede producir la industria rusa en este momento.

Existe otra posibilidad en la línea de que lo que van a adquirir los venezolanos sean Kilo Project 636M diseñados específicamente para la exportación  dotados de sistemas de combate, sensores y electrónica mucho más modernos, con baterías de mayor capacidad y contando, además de los torpedos, con posibilidad de lanzar misiles de crucero.

Fragatas y patrulleros.

En lo referente a buques de superficie los principales encargos de la ARBV se realizaron en el año 2005 al astillero público español Navantia. Según fuentes oficiales son cuatro Patrulleros Oceánicos de Vigilancia (POV) y otros cuatro Buques de Vigilancia del Litoral (BVL).

Existen dudas, no aclaradas, sobre las características definitivas, sistemas y armamento de ambas clases de buques. Ello permite pensar que los patrulleros oceánicos POV no sean tales, sino buques de combate de un mayor valor militar y clasificables practicamente como fragatas. Su sistema de combate y los sensores se han contratado con Thales, lo que hace suponer que en ese campo presentaran potencialidades  muy superiores a las precisas de un buque dedicado a la vigilancia de la zona económica exclusiva. Según los datos disponibles la ARBV ha asignado a los POV los numerales F-31 a F-34, claramente clasificados como fragatas. Incluso fuentes industriales han hablado públicamente de las "fragatas" en construcción para Venezuela, en contra de la tesis oficial de que solo son patrulleros.

El armamento conocido es una pieza OTO Melara de 76,2 mm situada en proa, otra doble de 35 mm en la superestructura de popa, y un helicóptero medio con su correspondiente hangar. Respecto al armamento en algunas de las imágenes de los diseños que se han hecho públicas se observa entre el cañón de proa y el puente un VLS (Vertical Launch System) de ocho celdas. Podría tratarse de un Sylver para misiles Aster 15 todos ellos de construcción francesa. Igualmente pueden observarse tras el puente dos montajes cuádruples para misiles mar-mar, posiblemente MM-40 Exocet. También se puede observar, bajo el casco, el domo de un sonar.

Respecto a los BVL si parece que nos encontramos ante patrulleros bien armados con un OTO Melara de 76,2 mm situada en proa, otra doble de 35 mm en la superestructura de popa, con pista para un helicóptero medio que posiblemente contará con hangar. Aunque la incertidumbre sobre el armamento, los sistemas de combate y la electrónica no permite una valoración completa, no parece que aquí existan grandes dudas sobre la verdadera entidad de estos buques. Puede servir para confirmar esta afirmación el deseo de la ARBV de que el último de los buques de esta clase se construyera en las instalaciones de DIANCA (Diques y Astilleros Nacionales C.A.) en Puerto Cabello, que dado su bajo de nivel de tecnificación no permite plantear la construcción de unidades complejas.

En cualquier caso los POV son claramente superiores  a las dos fragatas colombianas de la clase Almirante Padilla, principal vector naval de ese país, y en el caso de los BVL cuando menos están en el mismo nivel.

Posiblemente Venezuela está explorando otras fuentes para obtener buques de combate de superficie -fragatas y buques anfibios- y la apuesta clara es Rusia. Este país se ha convertido en uno de los principales suministradores tanto para el ejército de tierra (fusiles de asalto, helicópteros, etc.), como para la fuerza aérea (aviones de combate, de transporte, helicópteros, etc.). Las compras de submarinos le darían también un papel preponderante como suministrador de la ARBV.

En otro orden de magnitud la ARBV realizó una primera adjudicación al astillero vigués Rodman Polyships para la construcción de 31 embarcaciones de patrulla en PRFV, con esloras de 30, 20 y 17 metros. De acuerdo con los datos disponibles Rodman ha sido adjudicataria de otro contrasto. Los acuerdos firmados también incluyen transferencia de tecnología para que Ucocar (Unidad Naval Coordinadora de los Servicios de Carenado de la Armada) pueda construir pequeñas embarcaciones de patrulla con casco en PRFV.

Como quedaría la ARBV

En lo referente a los buques principales, con la adquisición de todas estas unidades, y si no se anuncian nuevos encargos, la ARBV quedaría compuesta en el entorno del año 2012 por:

  • Una escuadrilla de submarinos formada por los cuatro Kilo y potencialmente por otros cuatro Amur. Esto suponiendo la baja de los del tipo Sábalo ahora en servicio (clase 209 alemanes), o su utilización exclusivamente para entrenamiento,  puesto que en esa época tendrán casi cuarenta años de vida operativa.
  • Dos escuadrillas de fragatas, uno compuesta por seis del tipo italiano Lupo, entregadas entre 1980 y 1982, y por otro formado por los cuatro POV que están actualmente en construcción.
  • Un escuadrilla de patrulleros de altura, formada por los cuatro BVL que tiene en construcción Navantia.
  • Una escuadrilla de buques anfibios integrada por los cuatro buques de desembarco LST de la clase Capana, entregados por Korea-Tacoma en 1983-84.,
  • Un buque de reabastecimiento, el Ciudad Bolívar, construido por Hyundai y entrado en servicio en 2001.

Situación geoestratégica

El territorio de la República Bolivariana de Venezuela tiene su frontera sur con Brasil, en la zona de la Amazonía, por el este con la antigua colonia inglesa de Guyana, la parte oeste conforma una larga frontera con Colombia y la zona nordeste es la costa del Mar Caribe y el Océano Atlántico.

Las zonas habituales de disenso en la frontera oeste se han centrado en la costa noroeste del golfo de Venezuela que está en manos de Colombia y que por su posición flanquea la salida al Caribe del petróleo de la zona de Maracaibo.

Un poco al este del Golfo de Venezuela se encuentran las Antillas Holandesas, con las islas de Aruba, Curaçao y Bonaire sobre las que Venezuela no oculta excesivamente su interés. Las tres islas están situadas longitudinalmente en paralelo con la costa continental y separadas de ella por un amplio brazo de mar. Dadas las reivindicaciones de Venezuela sobre estas islas, desde hace bastantes años las fuerzas armadas de Holanda mantenían su presencia. En los últimos años había una unidad de infantería de marina, un avión de patrulla marítima P-3C Orion, dos Fokker 27 MPA, una fragata, un pequeño buque de transporte y destacamentos ocasionales de aviones de combate.

La reducción del presupuesto militar holandés ha implicado la sustitución de los aviones por dos Fokker 60 MPA y la desaparición de la fragata. Las unidades militares en la zona han quedado reducidas a una  compañía de infantería de marina, que rota con otra del ejército, y un pequeño buque de transporte con alguna capacidad anfibia. El gobierno holandés negoció con EE.UU que unidades de la Atlantic Fleet incrementaran sus patrullas en aquella zona marítima ante el hipotético peligro potencial de su vecino continental.

Parece que este incremento de la vigilancia se está produciendo, como indica que hace pocos meses se produjera un incidente con un avión antisubmarino S-3 Viking , con base en un portaaviones de la US Navy, al que Venezuela acusaba de entrar en su espacio aéreo.

En el cierre de la costa de Caribe por el este se encuentra la isla de Trinidad perteneciente a la antigua colonia inglesa de Trinidad y Tobago, que está separada del territorio venezolano, frente al delta del Orinoco, por el estrecho canal de Boca de Serpiente. En la zona hay litigios relativos a yacimientos petrolíferos en los fondos marinos. La potenciación naval iniciada por Venezuela ya ha tenido algún tipo de respuesta en este área. Así el Guardacostas de Trinidad y Tobago está ampliando grandemente sus efectivos navales y ha encargado a la compañía inglesa Vosper-Thornycroft tres grandes patrulleros de altura derivados, y mejorados, del tipo Tyne de la Royal Navy, de 1.800 toneladas, 80 metros de eslora, 25 nudos y pista para un helicóptero. También ha encargado al astillero australiano Austal seis patrullero costeros de 30 metros de eslora y 40 nudos de velocidad, armados con una pieza de 20 mm y tres ametralladoras de 7,62.

Evolución de la situación

Durante muchos años Venezuela no ha realizado grandes inversiones en su fuerza naval. Hasta las aquí comentadas, las principales adquisiciones navales de Venezuela eran unidades dedicadas a la vigilancia costera y fluvial y destinadas a funciones de carácter fundamentalmente policial, aún con la excepción los cuatro buques de desembarco de la clase Capana, entregados por Korea-Tacoma en 1983-84, y el buque de reabastecimiento Ciuda Bolivar entrado en servicio en 2001. Por otra parte si se comparan las adquisiciones de la ARBV realizadas hasta ahora con las de cualquier marina de rango medio, podrían calificarse como moderadas.

No obstante, la adquisición de la fuerza submarina anunciada hay que entender que alterará radicalmente estos conceptos, supondrá un salto cualitativo muy importante de la Marina venezolana, y, por extensión, modificará sustancialmente el equilibrio estratégico en la zona.

La incorporación de los cuatro submarinos de la clase Kilo, se podría considerar como una sustitución, y mejora, de los actualmente disponibles del tipo 209. Pero, si se confirmara que estos buques son del tipo más moderno Project 636M, supondría que la capacidad de proyección se extendería a un rango oceánico que excede en mucho al actual.

Si al final Venezuela se hiciera además con los cuatro buques de la clase Amur, la fuerza submarina de este país no sólo rompería definitivamente el equilibrio en la zona sino que vendría a ser interpretada como una clara amenaza tanto para sus vecinos como para los buques de la US Navy que patrullan la zona. No hay que olvidar que desde hace muchos años el Mar Caribe casi tiene consideración de aguas interiores para los EE.UU.

De hecho, la respuesta norteamericana no se ha hecho esperar. No puede considerarse casual que solo unos días antes de la firma de contratos en Moscú, Estados Unidos haya anunciado la reactivación de su IV Flota, inactiva desde hace 50 años y creada en 1943 para combatir a los submarinos alemanes en aguas de Centro y Sur América. Con base en  Mayport (Florida) y formada por 11 buques, tendrá entre sus objetivos declarados "combatir el terrorismo y las actividades ilícitas" e "interactuar con las marinas de naciones aliadas" en una parte del Atlántico, en el Caribe y en aguas latinoamericanas.

En resumen, el proceso de rearmamento naval que ha  iniciado Venezuela debe considerarse como sumamente peligroso. Por un lado ningún país de la zona tiene un programa de armamento naval similar al de la Marina venezolana -de hecho, ya  superior a las demás existentes en la zona-, que justifique una reacción. Por otro, la agresividad de la política de los gobiernos de Chavés deja margen a considerar la existencia real de un  peligro de que decida utilizar sus fuerzas armadas como un elemento más de su política exterior.

El crecimiento de la capacidad naval venezolana supone una desestabilización del equilibrio en la zona, convirtiéndola en potencialmente "caliente", y va a generar  con toda posibilidad una carrera armamentística en la misma.

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