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Ganancias anuales de US$4,8 millones

La empresa mexicana-estadounidense 3Drobotics.com desarrolla aeronave no tripulada Quadcopter

04/01/2013

(Infodefensa.com) San Salvador – La empresa mexicana-estadounidense 3Drobotics.com se encuentra desarrollando la aeronave no tripulada Quadcopter. El mexicano Jordi Muñoz es un joven empresario quien desarrolló un piloto automático para aeronaves no tripuladas. A sus 26 años es socio de una compañía que, según sus estimaciones, generará a finales de 2012 alrededor de 4,8 millones de dólares en ganancias.

De acuerdo con la publicación del Informador.com.mx, a partir de la realización de ese piloto automático, Muñoz pudo adaptarlo para diseñar y fabricar aeronaves no tripuladas. El Quadcopter es uno de los mini helicópteros que ha desarrollado y el de mayor venta. Cuenta con sistema GPS, viaja programado por coordenadas y, opcionalmente, tiene paracaídas que se activa para aterrizar cuando llega a su destino.

Las aplicaciones de este vehículo no tripulado dependen de la creatividad y necesidad del usuario. Quienes lo han adquirido reportan haberlo utilizado para la entrega de medicinas en lugares poco accesibles; vigilancia aérea en la construcción del aeropuerto de Palenque en México; monitoreo de zonas de alto riesgo; revisión de terrenos por parte de inmobiliarias; inspección para detectar plantíos de marihuana, o en el diseño para la construcción de otros robots.

Además, a este mini helicóptero se le puede colocar grabadoras de audio y cámaras de video con la posibilidad de ver las imágenes en tiempo real; sensores para medir niveles de contaminación; radares para escanear un área y hacer mapas topográficos; así como sensores de temperatura y radiación en caso de incendios o desastres nucleares. El objetivo de esta última aplicación es minimizar pérdidas humanas.

Además dentro de su lista de compradores sobresalen la General Atomics, Boeing y Northrop Grumman, junto a instituciones como la NASA y otras empresas como Walt Disney, compañías dedicadas desde al ámbito recreativo hasta la tecnología espacial y la aeronáutica civil y militar. Aunque por políticas internas estas empresas no revelan las aplicaciones que le dan a los productos, queda claro que estos vehículos no tripulados tienen una enorme gama de posibilidades para ser utilizados.

Según la misma publicación, Jordi Muñoz no ha registrado ninguno de sus trabajos porque considera que las patentes frenan el desarrollo de la tecnología; sin embargo, esto ha sido el éxito de su empresa. “Es un fenómeno extraño, pero funciona. Liberas algo gratuito y la sociedad te premia aportándote conocimiento”, aseguró.

Este joven investigador ejerce bajo el sistema de “código abierto”, ya que todos sus trabajos de investigación están publicados en Internet para que las personas puedan tener acceso y utilizarlos, modificarlos o mejorarlos. Lo redituable es que, en agradecimiento por compartir sus investigaciones, los usuarios lo apoyan con los avances que logran.

“La comunidad mundial me regala sus conocimientos”, afirmó Jordi Muñoz, y eso “me permite ofrecer mis productos a un bajo costo. Una empresa tiene que invertir miles de dólares en un área de diseño con sueldos altos a ingenieros y trámites de patentes; me deshice de esa carga económica y la transferí en ahorro para mis productos. Por ejemplo, un mini helicóptero que tiene un costo en el mercado de cinco mil dólares, yo lo vendo en 200. De esta forma todos ganamos”, agregó.

La historia de Muñoz como empresario inicia cuando viaja de Tijuana a la Ciudad de México, donde busca ingresar al Instituto Politécnico Nacional para cursar la carrera de ingeniería en aeronáutica, esa institución era la única que impartía la especialidad. Pero, a pesar de contar con excelentes calificaciones, es rechazado por esa casa de estudios y, al no tener otra opción, regresa al norte del país. Posteriormente se casa con una ciudadana norteamericana y emigra a los Estados Unidos.

Durante ocho meses no pudo trabajar ni estudiar debido a que no contaba con su documento de residencia o Green Card (tarjeta verde). Muñoz aprovechó ese tiempo para desarrollar sus trabajos y, con el objetivo de compartirlos con otros aficionados, los sube a YouTube, donde Chris Anderson —director de la revista Wired— ve uno de sus videos. Impresionado Anderson con los trabajos del joven investigador decide formar, junto con Muñoz, 3Drobotics.com, empresa que ya cuenta con una filial en la ciudad de Tijuana, Baja California, México.

Por el desarrollo de su tecnología, Jordi Muñoz fue premiado por el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) como uno de los diez innovadores mexicanos menores de 35 años.

al/avs

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