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OPINIÓN
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Perspectivas

J.A. Quevedo

José Antonio Quevedo es licenciado en Contaduría por el IPN. Fotógrafo y periodista, cuenta con uno de los archivos más importantes de México, con más de 15.000 fotografías de aviones. Es autor de varios libros, como F-5 en Latinoamérica, Caballeros Águila, Fuerza Aérea Mexicana, La Aviación Militar Mexicana o Entre la modernidad y el pasado, entre otros. Analista de reconocido prestigio, ha sido ponente en semiarios de la Universidad Anáhuac y la Secretaría de la Defensa Nacional.


Pilotos latinoamericanos en el Red Flag

24/07/2017 | Ciudad de México

El entrenamiento de combate aéreo disimilar (DACT, de sus siglas en inglés), es una parte fundamental de la preparación de un piloto de combate y consiste en enfrentarse de manera simulada, a un adversario que vuela una plataforma diferente a la del piloto y que emplea las tácticas y armamento de un posible adversario, obteniendo de cierto modo experiencia en combate, experiencia que podría salvarle la vida.

Cada año en la Base Aérea de Nellis (Nellis AFB) en Nevada se efectúa el ejercicio Red Flag, un avanzado ejercicio de poder aéreo organizado por la Fuerza Aérea de los Estados Unidos (USAF) e ideado para el entrenamiento de sus unidades y las de los países aliados, donde los pilotos que participan operan en un ambiente de real de guerra simulada, mediante un ejercicio táctico combinado que incluye misiones de bombardeo e intercepción.

El origen de este ejercicio fue el mejorar el desempeño de los pilotos que participaban en las operaciones aéreas en Vietnam, en comparación con otros combates previos. El origen de estas fallas era la falta de realismo en el entrenamiento de los pilotos, ya que se creía que los misiles BVR (Beyond Visual Range -más allá del rango visual-) y las contramedidas electrónicas harían obsoleto el combate cerrado. Además, un análisis de la época señalaba que las oportunidades de sobrevivir para un piloto aumentaban dramáticamente después de que había realizado al menos diez misiones de combate.

Así que en 1976 fue creado el Red Flag, para ofrecer a los pilotos norteamericanos la oportunidad de volar lo más realista posible diez misiones de combate simulado, en un ambiente para el entrenamiento seguro donde se obtendrían muy buenos resultados. La planeación y ejecución del ejercicio está a cargo del Comando de Combate Aéreo (Air Combat Command - ACC) de la USAF.

Red Flag está intencionalmente diseñado para que las tripulaciones confronten una amenaza intensiva en el aire y en la tierra. Dos escuadrones de aviones de combate agresores de la USAF en aviones F-15 y F-16, simulan amenazas de cuarta generación. Además, existen docenas de emplaza­mientos en tierra que simulan sistemas de SAM y AAA, los cuales, trabajando en conjunto con los agresores, son expertos en defender su espacio contra los invasores visitantes. Este tipo de experiencias también sirven para el personal de apoyo tanto en mantenimiento y logística como en la línea de vuelo, por la preparación para las constantes salidas de las aeronaves.

Un escenario con acceso restringido

Es así que para muchos pilotos este ha sido un escenario en el que quieren participar, pero pocos lo han logrado, se requiere un enorme esfuerzo logístico y presupuestal para lograrlo, así que el asunto no es sencillo, pero bien vale la pena para poner tanto a hombres como aeronaves a punto y con las capacidades necesarias  para interactuar con otros aparatos en el estándar  de la OTAN.

Siendo así que han sido pocas las fuerzas aéreas latinoamericanas en poder operar e interactuar en un ejercicio tan demandante como Red Flag. Al iniciar la década de los noventa, una escuadrilla de la entonces Fuerza Aérea Venezolana fue invitada a participar, marcando un hito, al ser la primera nación de la región en participar. En junio de 1992 cinco F-16A del Grupo Aéreo de Caza Nº16 junto con uno de los aviones cisterna KC-135 (Boeing 707-320C) estuvieron en el desierto de Nevada como parte de las operaciones. En total fueron 55 personas entre pilotos, técnicos y personal de apoyo.

Por su parte Chile, con el Grupo de Aviación Nº 7 y operando aviones F-5E Tigre III participó en julio de 1998, apoyados por tres aviones logísticos, obteniendo muy buenos resultados y estrechando aún más los lazos con otras fuerzas aéreas.

Brasil, pasó a formar parte de ese selecto grupo de países en agosto de 1998, cuando el escuadrón 1°/16° GAv Adelphi y sus AMX fueron a Nellis, especializándose en misiones de ataque a suelo. Para el 2008, de nueva cuenta Brasil desplego sus medios a Red Flag pero ahora con aviones F-5M recién modernizados El contingente brasileño estuvo integrado por seis aeronaves F-5M del 1er Escuadrón del Grupo de Aviación 14 ó Escuadrón Pampa (1º Esquadrão do 14º Grupo de Aviação -1º/14º GAV), una aeronave Boeing KC-137 del 2º Escuadrón del Segundo Grupo de Transporte (2º Esquadrão do 2º Grupo de Transporte -2º/2º GT), además de un C-130 como apoyo para el traslado. En total, 86 militares brasileños, participaron en la operación como pilotos, mecánicos y oficiales, los integrantes del estado mayor brasileño fueron los responsables de la planeación y coordinación de todas las actividades.

En el 2012 fue el turno de la Fuerza Aérea Colombiana, que desplegó una flotilla de dos tanqueros, ocho Kfir C-10 y 130 efectivos, del Comando Aéreo de Combate 1 (Cacom-1), los aviones colombianos presentaron sus capacidades luego de que la flota estuviera completamente operativa después de las adquisiciones más recientes. Según los reportes presentados por fuentes oficiales, el resultado en el ejercicio de combate simulado fue positivo, aun cuando muchos consideran que lo más llamativo fue ver aviones israelíes de la década de los ochenta, volando todavía como columna vertebral de una fuerza aérea.

En resumen, la participación de las fuerzas aéreas latinoamericanas es positiva en todos sentidos, durante su preparación para Red Flag los tripulantes aprenden y adoptaron el estándar internacional de la OTAN para el reabastecimiento aéreo, permitiendo la interoperabilidad en tan­queros, adoptaron estándares de la USAF de la línea de vuelo y de reglas de entrenamiento en misiones aire-aire, mostrado capacidad de operar de manera segura y efectiva dentro de cualquier escenario, que es finalmente lo que se espera de una fuerza aérea moderna.

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