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Escasez de medios

La Armada uruguaya festeja su bicentenario en una crítica situación operacional

Buque de apoyo ROU 4 `Artigas´. Foto: Presidencia de Uruguay.

Buque de apoyo ROU 4 `Artigas´. Foto: Presidencia de Uruguay.

17/11/2017 | Montevideo

Gabriel Porfilio

La Armada Nacional del Uruguay el pasado 15 de noviembre festejó su bicentenario con un desfile aeronaval y terrestre que desnudó la realidad de la fuerza.

El discurso del comandante en jefe de la Armada, almirante Leonardo Alonso, resaltó la historia de la fuerza y la necesidad de actualizar los medios con los que cuenta la institución. También recalcó la importancia de mantener una discusión abierta sobre la potencial reforma del sistema de jubilaciones y previsiones militares, una reforma que desde el sector militar se admite como necesaria pero que el Gobierno actual ha decidido comenzar con el agregado de impuestos a ciertas pasividades, lo que distintos estudios legales han manifestado como anticonstitucional.

Sin embargo, este discurso no es diferente al de los pasados 20 años, donde sistemáticamente se solicitan nuevos medios y capacidades para poder cumplir con la función que el propio Estado demanda a la institución naval.

Revista a los medios

En aguas frente a la Plaza de la Armada en Montevideo, se pudo ver un puñado de buques, básicamente la totalidad de lo que está operativo en la Armada Nacional, incluyendo dos barreminas clase Kondor II, una fragata clase Joao Belo, el buque de apoyo y control clase Luneburg, un patrullero oceánico (remolcador de altura) clase Wangerooge y algunas embarcaciones de patrulla menores.

De esos, solo uno es un buque de guerra. Esa es la capacidad militar de la Armada uruguaya hoy en día, una antigua fragata clase Joao Belo. La capacidad oceánica esta resumida a un par de buques, incluyendo al ROU 4 Artigas, clase Luneburg, que opera en forma limitada por necesitar una remotorización.

A nivel aeronaval, apenas se cuenta con dos aviones, un Beechcraft 200  King Air y un T34C1 Turbo Mentor en orden de vuelo, y un helicóptero Bolkow Bo-105 (al borde de su desprogramación), esperando que pronto vuelva a operar el Helibras AS-355F-2 Esquilo. Como medio paliatorio, se espera la aprobación por parte de Estados Unidos de la donación de tres aeronaves Cessna O-2 Skymaster provenientes de la Armada de Chile. A nivel de alas rotativas se han entablado negociaciones con Italia para recibir hasta tres helicopteros Agusta (212 o 412) navalizados pero aún no se ha confirmado nada. 

Negociaciones inconclusas

Uruguay, con la extensión de la plataforma continental, tiene más de 200.000 kilómetros cuadrados de mar a lo que hay que agregar que el límite de responsabilidad SAR llega hasta el medio del Atlántico Sur, donde luego pasa a tener responsabilidad Sudáfrica. Es increíble pensar que con las modestas capacidades navales que posee el país, se pueda cubrir apenas una fracción de esa superficie, mucho menos responder a una emergencia mayor. Sin embargo y pese a que estaban dadas todas las condiciones financieras, una y otra vez se han rechazado o ignorado ofertas para renovar la flota naval.

La última licitación internacional para la adquisición de tres patrulleros oceánicos, proceso que llevo años, concluyó en dos oportunidades que la firma alemana Lurssen sería la encargada de construir los buques y se acordó una forma de pago que se ajustaba a las necesidades del país, inclusive con varios años de gracia. Lamentablemente esta oferta cayó en saco roto y quedo empantanada en las luchas presupuestales.

La falta de voluntad política de las autoridades responsables de concretar las negociaciones trasciende las fronteras pues los proveedores extranjeros, cuyos propietarios muchas veces son gobiernos amigos de Uruguay, comienzan a desconfiar de la seriedad del país para hacer negocios inclusive cuando se aceptan todos los requerimientos solicitados por el cliente.

Mas recientemente, se ha manejado la posibilidad de nuevamente buscar medios de segunda mano como forma de adquirir algún medio naval como stop-gap hasta que se puedan ordenar buques nuevos. De todas maneras, soluciones como estas ya se ha demostrado que en vez de stop-gap tienden a ser definitivas y luego de que esos sistemas quedan fuera de servicio o no se reemplazan o simplemente se compra otro stop-gap falso. 

Con esta deprimente realidad, el único rasgo positivo de la celebración fue el retorno al mar por sus propios medios del Velero Escuela ROU 20 Capitan Miranda, luego de ser sometido a una reparación completa que implicó básicamente el desarme y rearme completo del buque, cambio de motores, mejora en las instalaciones, reconstrucción del casco y otras tareas mayores. Los trabajos ya llevan cinco años y varios millones de dólares invertidos y se espera que esté completamente operativo para el año que viene. Las reparaciones fueron realizadas totalmente en país en un proyecto coordinado y ejecutado por el Servicio de Construcciones y Reparaciones de la Armada con el apoyo de proveedores privados.

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