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AMÉRICA | Defensa
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Previsiones 2018

Uruguay enfoca un nuevo año con la vista puesta en el 'Capitán Miranda'

El Capitán Miranda. Foto: Grupo de buceo de la Armada.

El Capitán Miranda. Foto: Grupo de buceo de la Armada.

03/01/2018 | Montevideo

Gabriel Porfilio

Viendo los resultados de los últimos años, es muy difícil proyectar algo optimista para el año 2018. Las tres fuerzas parece que continuaran perdiendo capacidades y con muy pocas alternativas de solución.

La poca voluntad gubernamental para invertir en defensa queda plasmada días pasados cuando, durante la firma de un memorando de entendimiento con el Gobierno de Canadá, el Ministro de Defensa de Uruguay rápidamente salió a declarar que si bien es un memorando que facilita la adquisición de material militar canadiense en condiciones ventajosas para Uruguay, esto no es la firma de la compra de ningún material, sino simplemente un entendimiento y que cuando las condiciones están dadas (según el ministro a nivel de requerimientos y financieras) se analizara lo que tiene para ofrecer Canadá.

Indudablemente la percepción del costo político, sobre todo en la base mas dura de la coalición de partidos de izquierda englobados en el Frente Amplio que gobierna Uruguay, genera un miedo increíble al momento de invertir en la defensa nacional. Esos grupos radicales, que impulsan la destrucción de las Fuerzas Armadas a las que se ha tratado de politizar, pero no ha funcionado, continuamente se oponen a cualquier inversión o mejora a nivel militar.

Programas estancados

Si bien a nivel popular las Fuerzas Armadas uruguayas cuentan con grandes niveles de aprobación, inclusive por encima de los partidos políticos, las presiones de estos grupos del Frente Amplio impiden la concreción de adquisiciones básicas para cumplir el mandato constitucional que cae sobre los hombros militares. Es así como la compra de tres buques OPV para la Armada, mediante un largo y extremadamente transparente proceso licitatorio que acabo (en dos oportunidades) eligiendo a la firma alemana Lurssen como la ganadora, quedo paralizado totalmente por falta de voluntad política tanto a nivel del Ministerio de Defensa, pero por sobre todo del Ministerio de Economía. Muchas opciones de financiación fueron presentadas, incluyendo años de gracia y financiación a largo plazo con tasas preferenciales como así también opciones de lease simplemente para que desde el Gobierno uruguayo no se respondiera nada y el proceso quedase totalmente estancado.

La única luz es el 'Capitán Miranda'

Para el año 2018 solo se espera el retorno al mar del Velero Escuela Capitán Miranda que luego de varios años de reparaciones se espera que este ciento por ciento operativo durante 2018. El buque de apoyo y control ROU 4 Artigas debe obligatoriamente entrar a dique para solucionar sus problemas de motores. Con una cotización del entorno de los cinco millones de dólares, Lurssen presento un plan de reparaciones y financiación incluido tanto dentro del negocio de las OPV como por fuera, sin embargo, tampoco se ha recibido respuesta para el planteo. Se espera que para el 2018 se reciban los tres Cessna O-2 Skymasters donados por Chile y se sueña con la posibilidad de tal vez concretar la compra de dos o tres helicópteros Agusta/Bell 412 a Italia.

En el mismo sentido la tan mentada compra de aviones de intercepción para la Fuerza Aérea, que hoy cuenta con dos o tres aeronaves de ataque (utilizadas como cazas) Cessna A37B Dragonfly como único vector de combate, quedo truncada luego de que se eligiera al Yak 130 como opción principal y luego una potencial compra de Northrop F-5E Tiger II suizos de segunda mando también se frustrase. Es así que ahora como medida paliativa se invertirán cinco millones de dólares en el reemplazo de los asientos eyectables de seis A37B para mantener su operatividad por lo menos algunos años más. En el horizonte cercano no se vislumbran grandes posibilidades de adquisición de nuevos vectores de combate. La escasez de recursos combinada a la falta de interés gubernamental en el ámbito de la defensa hace que la situación no permita tener la mas mínima esperanza de grandes cambios. Luego de los accidentes del A37B y UH-1H se esperaba que tal vez el gobierno se concientizara de la situación y otorgara mas recursos para mejorar la operabilidad de la fuerza, sin embargo, luego de que la situación se enfrió, no hubo grandes consecuencias ni a nivel político, ni militar, ni presupuestario.

Un Ejército de bajo perfil

En el Ejército la intención es mantener la operatividad de lo que se posee y no mucho más. La disminución de las Misiones Operativas de Paz, única fuente de recursos adicionales tanto a nivel salarial como de recambio de material va a significar un gran golpe para la fuerza, pues luego de muchos años recibiendo millones de dólares y profusa experiencia en Misiones de Paz, ahora se pasa a un grupo relativamente reducido únicamente en el República Democrática del Congo. Desde el gobierno se dice que se están analizando opciones para nuevas misiones, pero lo cierto es que una oferta concreta para participar en una misión en la República Centroafricana, incluso con el ofrecimiento de apoyo logístico de Francia que ofrecía dejar material blindado en el aérea de operaciones, fue ignorada por el gobierno. Sin embargo, Brasil, rápidamente procedió a aceptar un ofrecimiento similar, ofreciendo un fuerte contingente que fue aceptado por la ONU.

Indudablemente hasta que el gobierno no reconsidere su posición hacia las Fuerzas Armadas, parte fundamental de la Nación y comience de una buena vez a asignarle los recursos no solo para la adquisición sino para el mantenimiento de una fuerza militar creíble y capaz de ejecutar el mandato constitucional que recae sobre ellas, el cambio no será posible. Mientras se sigan perdiendo capacidades, experiencia y reconconocimiento a nivel mundial gracias a los múltiples despliegues militares bajo la bandera de las Naciones Unidas, será muy difícil volver a ese terreno que cada vez es mas competitivo. 

Mientras tanto las Fuerzas Armadas y sus integrantes se mantienen resignados a seguir para adelante, apoyando al país cada vez que se las precisa, cumpliendo con creces sus obligaciones y también las de aquellos que por ineficacia o incapacidad no realizan. Todo por un magro salario, el desprecio de buena parte del sistema político incluyendo el gobierno, pero con la satisfacción de que la población cada día las admira y apoya más. 

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