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Solo los Rafale, F-35 y Eurofighter siguen en el concurso

Suecia deja a Saab sin opciones para dotar a Bélgica de 34 nuevos cazas

Avión de combate sueco Gripen E. Foto: Saab

Avión de combate sueco Gripen E. Foto: Saab

15/07/2017 | Madrid

G. S. Forte

La Agencia Sueca de Material de Defensa, conocida por las siglas FMV, ha anunciado la retirada de su país del proceso abierto para suministrar a Bélgica con una nueva flota de aviones de combate. En un comunicado oficial informa de que, a pesar de contar con el avión de combate Gripen, fabricado por la firma Saab y “que cumple con todos los requisitos operativos incluidos en la solicitud de propuesta belga”, han optado por no participar en este concurso.

El texto concreta que en su solicitud de propuesta el Gobierno de Bruselas “también está buscando un amplio apoyo operacional del país suministrador”, lo que podría requerir “una política exterior sueca y un mandato político que no existen a día de hoy”. La nota, que no concreta más, concluye afirmando que la FMV no hará más comentarios.

Con la retirada de las opciones de Saab, que sigue a la de Boeing unos meses antes, que se esperaba que concursase con su F/A-18E/F Super Hornet, los candidatos restantes tienen hasta el próximo 8 de septiembre para presentar sus ofertas.

El Ministerio de Defensa belga ha emitido a su vez una nota donde confirma que la agencia gubernamental sueca que representaba al Gripen E de Saab en este procedimiento no presentará finalmente ninguna oferta. En ella recuerda que en este momento “todavía hay tres candidatos en esta carrera por una asociación Estado a Estado”, lo que implica que las ofertas deben presentarse a través de su correspondiente agencia gubernamental.

Se trata del Rafale francés, desarrollado por Dassault Aviation y representado por la Dirección General de Armamento (DGA), del caza estadounidense F-35, fabricado por Lockheed Martin y representado por la JPO (Oficina de Programa Conjunto), y el Eurofighter, creado a partir de una empresa conjunta entre Airbus, BAE Systems y Leonardo, cuya representación lleva en este caso el Ministro de Defensa del Reino Unido.

Gobierno belga acordó el pasado marzo el lanzamiento del programa de adquisición de 34 aviones de combate con los que sustituirá a su actual flota de 54 F-16. En aquel momento, como publicó Infodefensa.com, se formalizó el proceso a través de una solicitud de propuestas (RFP, por sus siglas en inglés) a los principales fabricantes occidentales.

El coste del programa completo se calcula en 15.000 millones de euros. El ciclo de vida de cuatro décadas estimado para los aviones supone en torno al triple del valor de la compra, de lo que se deduce un desembolso aproximado por los 34 aparatos de 3.750 millones de euros. La cantidad equivale a algo más de 110 millones de euros por unidad.

Infodefensa.com adelantó a principios del año pasado que los candidatos para hacerse con el contrato belga eran las compañías norteamericanas Lockheed Martin, que opta con su F-35A Lightning II, y Boeing, fabricante del F/A-18E/F Super Hornet; la francesa Dassault Aviation, que ofrece  su Rafalela sueca Saab, con el JAS-39E/F Gripen, y el Eurofighter, desarrollado por el consorcio del mismo nombre y financiado por Reino Unido, Alemania, Italia y España. De todos ellos ya solo siguen en la carrera los tres anteriormente mencionados.

El nombre del ganador definitivo se conocerá si no hay contratiempos a mediados de 2018 y el contrato tendrá la forma de acuerdo Gobierno a Gobierno, de ahí que las ofertas partan de las correspondientes agencias gubernamentales.

El número escogido de 34 aeronaves se basa en las necesidades consideradas por Bélgica para poder defender su espacio aéreo en todo momento con dos aeronaves y contar con al menos seis unidades en operaciones, por ejemplo desplegadas en el extranjero.

El número es significativamente menor a los 54 F-16 con los que cuenta ahora porque “la nueva generación de aviones puede volar más y se puede aumentar el entrenamiento con simuladores”, según explicaron las autoridades belgas en una nota.

La actual flota belga de aviones de fabricación estadounidense alcanzará gradualmente el límite de su vida operativa, que es de 8.000 horas de vuelo por aparato, entre los años 2023 y 2028. De ahí que la decisión sobre el nuevo modelo deberá ser tomada el año que viene, lo que permitirá cumplir con los necesarios plazos de preparación y entrega.

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