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Actualmente compiten BAE, Fincantieri y Navantia

Debate en Australia por la posible entrada de firmas locales en el programa SEA 5000

Fragata australiana HMAS Darwin. Foto: Ministerio Defensa de Australia

Fragata australiana HMAS Darwin. Foto: Ministerio Defensa de Australia

01/12/2017 | Madrid

G. S. Forte

Los planes de Canberra de confiar sus futuras fragatas del programa SEA 5000 a una compañía extranjera (BAE Systems, Fincantieri o Navantia) siguen su curso. La reciente inclusión de dos astilleros locales (ASC y Austal) en el programa SEA 1180 de construcción de nuevos patrulleros oceánicos (OPV) para que saquen adelante el diseño ganador de la alemana Lurssen ha roto con la anunciada intención de las autoridades del país de encomendar estos trabajos a empresas no australianas, a las que hace unos años el Gobierno llegó a criticar duramente por considerar que todavía no contaban con la madurez suficiente como para acometer estos trabajos. El cambio ha abierto las expectativas a estas firmas locales para que puedan optar también al SEA 5000, estimado en 35.000 millones de dólares australianos.

Como el Gobierno advirtió de que cualquier cambio en el proceso de licitación demoraría significativamente el proyecto, ha saltado el temor de que una posible inclusión de estas empresas locales, como ha ocurrido en el caso de las OPV, acabe alargando la compra dos años más. Sin embargo, ya hay voces en el orbe político, como la del senador centrista Nick Xenophon, que aseguran que lo ocurrido con el SEA 1180 “desmiente las afirmaciones del Gobierno federal” sobre que un cambio de este calado en el proceso pueda suponer su demora.

Su compañero de partido (el NXT) Rex Patrick ha apuntado que la configuración final de construcción naval anunciada para los SEA 1180, “que es diferente, demuestra que el Gobierno puede cambiar el rumo incluso muy tarde para dar a los astilleros australianos un papel principal”.

La solicitud de ofertas (RFT, por sus siglas en inglés) emitida a tres licitadores internacionales para el programa SEA 5000 –son la británica BAE Systems, la italiana Fincantieri y la española Navantia– no contiene ningún requisito sobre el uso de un astillero australianos. Incluso en ella se apunta que no se exige “la fuerza de trabajo de los astilleros ASC, que actualmente trabaja en el programa AWD”, en el que resultó ganador un diseño basado en las fragatas F-100 de Navantia.

El ministro de Defensa, Christopher Pyne, entre otras autoridades de adquisiciones militares, anunciaron con anterioridad que cualquier cambio en esta etapa en el proyecto SEA 5000 para dotar a Australia de sus nueve futuras fragatas causaría demoras de hasta dos años. En todo caso, de acuerdo con Defence Connect, es poco probable que las presiones políticas para incluir a los astilleros locales y la sorpresiva decisión en torno a las OPV vayan a acabar influyendo al Gobierno en el SEA 5000.

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