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La Ventana

Análisis Infodefensa

Una mirada hacia 2018

15/01/2018 | Madrid

No puede decirse que el repaso de las noticias de 2017 presente un resultado magro. A pesar del complejo marco en el que el mundo de la defensa ha tenido que desenvolverse, los resultados permiten realizar una valoración satisfactoria del año que acaba de terminar. Pero, más allá del conveniente repaso a lo realizado, es igualmente sano levantar la mirada hacia el futuro y, en especial, hacia el año que comienza.

El marco global estará muy marcado por el ámbito europeo donde estamos en el momento más importante para la defensa de la Unión Europa desde hace décadas. Para España, que está participando activamente en el desarrollo de una cooperación más estrecha en materia de defensa, el momento coincide con una situación interna que plantea muchas incógnitas. Todavía es prematuro valorar las implicaciones que puedan tener a nivel nacional los resultados de las elecciones autonómicas del 21 de diciembre, pero no debe descartarse que puedan tenerlas.

Comenzamos el año con presupuesto prorrogado. Es previsible que en los primeros meses tengamos uno nuevo para el ejercicio que comienza. Si no es así se abriría un proceso electoral con muchas incógnitas.

El pago de la deuda se ha encarrilado en 2017, con la inclusión de las partidas correspondientes en presupuesto ordinario. La reprogramación de anualidades, aprobada el pasado 15 de diciembre, establece límites de compromiso por un importe de algo menor de 20.000 millones de euros para algunos de los programas actualmente en curso. A esa cantidad habría que añadir la parte correspondiente de otros que no han sido objeto de reprogramación, como los tecnológicos asociados a la futura F110, y cuyos pagos habrá que acometer. En cualquier caso, con nuevo presupuesto o con prórroga, las obligaciones de pago están garantizadas, tal y como había establecido el Tribunal Constitucional.

Las actividades tecnológicas para los programas 8x8 y F110 finalizarán, previsiblemente, durante el próximo año. Como muy tarde a principios de 2019. La continuidad de la obtención de los sistemas dependerá de que para 2018 se contemplen las dotaciones correspondientes que permitan iniciarlos. En ambos casos hay que abordar en los próximos meses algunas decisiones con implicaciones operativas y de política industrial que son determinantes para el futuro.

Esos dos programas son la "bandera" del nuevo ciclo inversor cuyo inicio se espera de forma próxima, tal y como indicó la ministra. Pero no son los únicos. El resultado del proceso de planeamiento iniciado en el Estado Mayor de la Defensa establecerá las prioridades operativas para los próximos seis años. No se esperan grandes sorpresas en cuanto a cubrir algunas necesidades que no pueden demorarse. La industria tampoco puede esperar más y necesita nuevas inversiones para garantizar su competitividad y supervivencia a medio plazo.

Una industria que está experimentando movimientos. El caso ITP, reconducido in extremis por el ministerio, es solo un caso concreto. Como ejemplos, la participación industrial española en el futuro avión de combate europeo, o los movimientos en industria naval, obligan a plantear estrategias para determinar cómo queremos que sea la industria de defensa española en el horizonte 2025. No es una fecha tan lejana por lo que no deberíamos perder mucho tiempo y si se quiere jugar un papel protagonista hay que incentivar el mercado nacional.

Para los actuales responsables del departamento, y para los que pudieran venir, se presenta una encrucijada importante en 2018. ¿Y después?

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