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La Ventana

Análisis Infodefensa

La industria española y la renovación de los vehículos de combate

21/10/2019 | Madrid

Una vez descartado el modelo Lynx KF4I como la opción de Raytheon-Rheinmetall para el futuro programa de vehículo de combate del US Army, solo queda en el proceso de evaluación actualmente en curso la opción de General Dynamics, con su modelo Griffin III. Como se insiste desde fuentes del Pentágono, esto no quiere decir que sea la opción que finalmente se seleccione pero sí representa una sólida base de partida para arrancar el programa. Queda mucho camino por recorrer puesto que el contrato de producción no se espera hasta 2023. Pero no cabe duda que el adjudicatario de la fase de diseño, que se resolverá durante la primera mitad de 2020, contará con un apoyo importante desde el Army.

La intención es disponer de una capacidad operativa inicial en 2026. Es importante subrayar las fechas puesto que, al parecer, la razón de la exclusión de la opción alemana radica en las dificultades que los responsables del programa observan en el cumplimiento de los plazos para un programa de producción que requerirá ritmos muy exigentes. Un elemento en el que General Dynamics ya cuenta con una sólida posición tras la adjudicación del contrato del Ajax para el British Army. Unos vehículos que han sido protagonistas durante la última edición del DSEI en septiembre.

Cabe recordar que el actual programa norteamericano, denominado Next Generation Combat Vehicles es un nuevo intento, tras varios fallidos, para renovar la flota de carros y vehículos de combate que entraron en servicio allá por la década de 1980 en el marco de la ya histórica “second offset strategy”.

Para ello, el Army Futures Command, responsable de la estrategia de adquisición, parece que ha tomado buena nota de las experiencias derivadas del programa Future Combat System, cancelado en 2009, y de su heredero el Future Ground Combat Vehicle, cancelado en 2014. El programa incluye varias plataformas que deberán sustituir a los Bradley, M113, Sheridan y Abrams que actualmente conforman el parque de vehículos acorazados norteamericano. En primera prioridad de desarrollo está el Optionally Manned Fighting Vehicle (OMFV) para sustituir a los Bradley.

Desde un punto de vista español, la experiencia norteamericana tiene su importancia. Los intentos pasados del US Army fallaron, entre otras cosas, por un excesivo nivel de ambición, lo que nos debería llevar a una reflexión. Pero el aspecto más destacable desde nuestro punto de vista es, sobre todo, que el Griffin en el fondo es una derivada de un proyecto de la ingeniería española iniciado hace 25 años. La propuesta de General Dynamics, no es en puridad una evolución del Ascod/Pizarro/Ajax, pero sin duda aprovecha sus resultados, lo que debe poner en valor al programa nacional español, que sentó unas bases sólidas con un diseño que con el tiempo ha demostrado un nivel de competitividad elevado.

No es solo un éxito del integrador principal del vehículo. Otras empresas participantes en el programa español han conseguido también posicionarse en el mercado norteamericano. El esfuerzo del Ministerio de Defensa español por disponer de vehículos de combate en el estado del arte, con soluciones propias, parece que finalmente está dando frutos, aunque se estén explotando fuera de nuestras fronteras.

De cara al futuro de la industria europea de vehículos de combate la experiencia también es importante, puesto que permite un posicionamiento inmejorable. Para el proyecto Fuerza 35 la experiencia del programa norteamericano también puede ser de gran utilidad. El objetivo fijado en España para la futura fuerza terrestre gira en torno al programa 8x8, pero no deben olvidarse otros sistemas principales sobre los que se basa la capacidad de disuasión y de combate terrestre. Quizás sea el momento de pensar en futuras fases del Pizarro o en el relevo de los Leopardo, y enmarcar las actuaciones en el futuro del sector europeo donde estamos demostrando ser una referencia a considerar.

También en el sector terrestre la industria española tiene un papel importante que jugar. Debemos ser capaces de poner en valor la experiencia obtenida con estrategias adecuadas al igual que se está realizando en los sectores aeronáutico y naval.

 

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