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La Ventana

Análisis Infodefensa

El año 2019 en defensa

30/12/2019 | Madrid

A principios de 2019 subrayábamos el llamamiento al respeto a la Constitución que hacía Su Majestad a las Fuerzas Armadas y a las instituciones del Estado. Un llamamiento especialmente significativo y que se ha llevado de forma escrupulosa desde el conjunto del “mundo de la defensa” en su sentido más amplio. No puede ser de otra manera. Destacábamos también la necesidad de disponer de unas Fuerzas Armadas adecuadamente equipadas y respaldadas por la industria del sector.

Durante 2019, el Gobierno ha autorizado inversiones en equipamiento por un importe cercano a 10.000 millones de euros. El sector naval ha sido el más favorecido, seguido por el espacial y el terrestre. Otros sectores, incluido el aeronáutico, han recibido el 7% de las autorizaciones aprobadas por el Gobierno. Sin entrar en las cifras el análisis de las decisiones políticas en materia de inversiones en defensa lleva a algunas reflexiones.

En primer lugar el sector público, que controla los sectores naval y espacial, se beneficia de más de dos tercios de las autorizaciones. Una clara prioridad política. El sector privado se debería beneficiar de forma derivada de la actividad pública, aunque no siempre los socios tecnológicos e industriales se buscan en el interior de España, aún en ámbitos en los que disponemos de capacidad suficiente.

En segundo lugar, las inversiones autorizadas tienen un efecto sobre el conjunto de las adquisiciones durante la próxima década. El nivel de compromiso futuro habría aumentado en una media que estimamos en 800 millones anuales hasta 2030. Todo ello sin que esté resuelto el problema estructural de financiación de la defensa de España. En este sentido es significativo mencionar que se tiene previsto incorporar al presupuesto ordinario la partida destinada a operaciones en el exterior, aprobada el pasado 20 de diciembre por importe de 1.176 millones.

En tercer lugar, las cifras incluyen cantidades para financiar grandes programas. El programa F110 ha recibido apoyo del Ministerio de Industria y previsiblemente cubrirá sus objetivos en plazos, costes y requisitos. En el ámbito terrestre la autorización para el programa 8x8 no se ha visto materializada y los anticipos de Industria se han aplazado a 2020, a la vista de su incierto futuro. En el ámbito aeronáutico se ha abierto la participación en el programa NGWS, con una aportación inicial de 110 millones de euros, que es una muy pequeña parte de las necesidades que habrá que afrontar en el futuro.

Este programa tendrá un efecto importante sobre la política de adquisiciones en las dos próximas décadas y, esperemos, un beneficioso efecto tractor sobre el conjunto del sector industrial. La coordinación con la administración, con nuestros socios en el programa, y entre las industrias del sector será fundamental para que España esté presente de forma adecuada a su nivel de participación. Esta es una de las cuestiones más claramente abiertas para el próximo año. Desde el punto de vista financiero veremos cómo se pueden afrontar las necesidades derivadas con un presupuesto, en el caso que lo haya, que presumiblemente no superará a corto plazo, los 11.000 millones de euros.

Las inversiones autorizadas han continuado el camino iniciado en 2018. Las decisiones internas obligan al sector privado a reforzar la vía europea y las exportaciones. En Europa las expectativas del plan europeo de defensa, y su componente del EDIDP, han sido aprovechadas por la industria española. Tanto en 2019 como en los trabajos previos a la convocatoria de 2020, las empresas privadas y las pymes españolas están en una magnífica posición, gracias a su capacidad y a un apoyo del Ministerio de Defensa que ha sido muy activo y eficaz.

Nos parece importante destacar que la viabilidad del sector pasa en buena parte por mantener su potencial exportador. Un tema sobre el que desde la administración puede y debe hacerse un esfuerzo suplementario facilitando la regulación y eliminando prejuicios. Sin duda la celebración de Feindef en 2019 ha puesto en el escaparate las posibilidades de nuestra industria. La celebración de Feindef 2021 ayudará a incidir en esa vía. Pero hacen falta medidas más concretas y prácticas para apoyar la actividad en el exterior. Algo sobre lo que no somos muy optimistas en el nuevo escenario político nacional.

De cara a 2020 nos parece que el sector industrial de defensa deberá clarificar su papel en el marco del programa NGWS sobre la base de la colaboración y la coordinación de capacidades, resolver los problemas en el sector terrestre para no demorar una necesidad cada vez más urgente de nuestro Ejército, continuar priorizando el ámbito europeo y reclamar a la administración medidas reales de apoyo a la exportación, así como una mayor eficacia en la búsqueda de sinergias internas propiciadas desde el sector público.

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