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El proyecto fue adjudicado a la italiana Fincantieri

El Gobierno subraya que las fragatas de EEUU no suponían empleo para Navantia

Foto: Fincantieri

Foto: Fincantieri

13/06/2020 | Madrid

El Gobierno destaca que si Navantia, junto con su socio General Dynamics Bath Iron Works (BIW), hubieran obtenido el contrato de las fragatas para Estados Unidos, el impacto en el empleo español no hubiera sería significativo.  

A principios de mayo, Estados Unidos adjudicó a la firma italiana Fincantieri este contrato de hasta 5.580 millones de dólares para el diseño y construcción de una nueva fragata, basada en la clase Fremm, más la opción de otras nueve, que, de ser finalmente adquiridas, deberán estar listas a mediados de la década de 2030.  

"Este programa hubiera supuesto para Navantia una mejora importante en el posicionamiento internacional y habría impactado positivamente en la cuenta de resultados, aunque, al tratarse de una participación centrada en la transferencia de tecnología, la mayor parte del contrato era para el astillero americano para la construcción local, por lo que no hubiera afectado de forma significativa al empleo en España", expone el Gobierno en una respuesta parlamentaria al grupo parlamentario de Vox. 

El Ejecutivo recuerda que en el concurso para la adquisición de fragatas FFG(x) de la US Navy, Navantia se asoció en el año 2014 con el astillero estadounidense General Dynamics Bath Iron Works (BIW) que participaba como contratista principal. Su oferta estaba basada en los destructores australianos de la clase Hobart, diseñados por el constructor naval español, a partir de las fragatas F-100 de la Armada. 

Apoyo a Navantia 

 

El Gobierno comenta que durante el proceso de licitación "la delegación comercial de Navantia en Washington ha participado apoyando las gestiones necesarias y la compañía ha recibido el apoyo de la embajada y la agregaduría de defensa españoles en Washington en ésta y otras oportunidades comerciales en EEUU".  

También colaboraron, añade, el Ministerio de Defensa y la Armada, que ha brindado a la compañía la oportunidad de organizar eventos a bordo de los buques de la clase Álvaro de Bazán, en las escalas en puertos norteamericanos. Por último, afirma que Navantia, "en aplicación del plan comercial previsto en el plan estratégico de la compañía, continúa desarrollando una intensa actividad comercial, tanto en el ámbito de la construcción naval militar como en los mercados de diversificación y reparaciones para ampliar la cartera de pedidos y la actividad en el conjunto de los centros productivos de la sociedad". 

Comparecencia de Robles 

 

La ministra de Defensa, Margarita Robles, esgrimió argumentos similares en la Comisión de Defensa del Senado, celebrada el pasado 22 de mayo. La titular del departamento comentó que la apuesta por Fincantieri fue una decisión “exclusivamente empresarial” e incidió en que Navantia participaba como diseñador de los buques, “no iba a construir nada”, por lo que el contrato no generaba puestos de trabajo para los astilleros de la empresa pública.  

Robles también señaló que la oferta de la firma italiana era “muchísimo más barata y creaba empleos” en Wisconsin, donde la compañía tiene instalaciones, un estado, además, que todas las encuestas apuntan a que será clave en los planes de Donald Trump para revalidar su mandato en las próximas elecciones del mes de noviembre.   

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