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IV Simposio Internacional de Seguridad y Defensa Perú 2018

El Comando Sur defiende el refuerzo de América Latina ante desastres

El coronel José Francisco Melgarejo en su exposición en el Hotel Los Delfines, en Lima. Foto: Marina de Guerra del Perú

El coronel José Francisco Melgarejo en su exposición en el Hotel Los Delfines, en Lima. Foto: Marina de Guerra del Perú

28/08/2018 | Lima

Peter Watson

El coronel (Ejército EEUU) José Francisco Melgarejo, abordó en su presentación durante el IV Simposio Internacional de Seguridad y Defensa Perú 2018, celebrado la semana pasada en Lima, el tema de las operaciones de asistencia humanitaria y respuesta a desastres naturales. El oficial militar se desempeña actualmente como jefe del Destacamento de Planificación de Asuntos Civiles del Teatro Sur del Comando Sur de Estados Unidos.

Para generar una respuesta rápida, indicó el expositor, el Comando Sur se preocupa por fortalecer las capacidades de países amigos para brindar apoyo ágil y constante, en el marco de una red más amplia de países. En este sentido, el Comando Sur apoya los esfuerzos en la materia del Gobierno estadounidense a través de la Oficina de Asistencia de Desastres en el Extranjero (OFDA).

La exposición se centró en la manera en que el Comando Sur ejecuta una operación de respuesta rápida en América Latina y el Caribe, sea para asistencia humanitaria, un despliegue posdesastre natural o ambos, siempre en respuesta a la solicitud de asistencia de un Gobierno de la región.

¿Qué es una respuesta rápida? Para contestar a esta interrogante, el coronel Melgarejo explicó que el Comando Sur tiene tres ejes de esfuerzo en su plan de campaña: combatir redes de amenazas, apoyo a los desafíos globales y habilitar operaciones de respuesta rápida a través de una red de países amigos y aliados.

La importancia de la agilidad

 

El Comando Sur debe estar preparado para actuar dentro de las 72 horas de ocurrida una situación de crisis humanitaria o desastre en la región. Sin embargo, los planes de acción apuntan a reducir riesgos y preparar capacidades antes de eventos de crisis, responder durante o después de una crisis y de ser necesario colaborar en la fase de recuperación, en un trabajo combinado con agencias civiles.

Melgarejo señaló que los países con los que trabaja el Comando Sur, eventualmente, estarán en capacidad de ‘exportar’ esas capacidades que se les han transmitido a terceros países, dentro y fuera del hemisferio.

En la denominada Fase Cero, antes de, se realizan conferencias, talleres, intercambios de peritos, construcción de centros de emergencia, construcción de almacenes de suministros, adiestramiento y diversos ejercicios.

Para actuar, el Gobierno de EEUU tiene una cadena de autorización que parte desde el Departamento de Estado, la entidad federal al mando y la que recibe la solicitud de asistencia. Tanto Usaid como OFDA evalúan las necesidades de apoyo, la capacidad existente y la dinámica de las agencias participantes. Melgarejo señaló que si la crisis supera la capacidad de país afectado, las entidades anteriormente indicadas pueden solicitar formalmente ayuda militar al Departamento de Defensa de EEUU, siempre y cuando tal asistencia sea aceptable por el país afectado.

Las usuales formas de asistencia militar se implementan vía transportes, suministros, servicios y equipos. Es un rol de apoyo.

Las fases

 

La denominada Fase 1 es la respuesta inicial a una crisis. En esta fase se hacen las coordinaciones necesarias, se determinan las dimensiones de la ayuda  y se despliegan unidades de ayuda temprana. La Fase 2 se procura ayudar a OFDA en la mitigación del sufrimiento humano (agua, alimentos, albergue, medicinas, saneamiento, etc). El coronel Melgarejo recordó en este punto que el despliegue de tropas estadounidenses se autoriza a través de una resolución presidencial o similar medida del secretario de defensa, tras la solicitud del Departamento de Estado y la validación de Usaid/OFDA a través de una matriz de tarea de misión, Mitam, el equivalente a un expediente de seguimiento.

La Fase 3 es a restauración de la infraestructura básica, como carreteras, energía, comunicaciones, transfiriendo la responsabilidad a la autoridad civil, siempre cuando no se requiera de la Fase 4, estabilización. Al cesar la situación de emergencia, las unidades militares se retiran de la zona. El escenario ideal es brindar asistencia sin la participación de las Fuerzas Armadas de EEUU.

Es usual, dependiendo de la gravedad de la crisis, que las Fase 3, 4 y 5 (Transición) corran a cargo de la ONU, OEA, la autoridad civil y militar local y organizaciones no gubernamentales que actúan en el país afectado.

A manera de ejemplo, Melgarejo explicó la campaña desplegada tras el paso del huracán Matthew por Haití en el año 2016, el quinto huracán de esa temporada, de grado 4 al pisar tierra, con vientos sostenidos de unos 230 km/h que provocó la muerte de 900 personas. Para la misión de soporte se desplegaron 400 militares estadounidenses, a solicitud del Gobierno haitiano. Se aerotransportaron 302 toneladas de suministros, 179 personas transportadas en 13 días de operaciones en plataformas marítimas (USS Mesa Verde, USS Iwo Jima), 316,4 horas de vuelo y se estableció una red de cooperación internacional en beneficio del país caribeño.

Se considera a las comunicaciones continuas como factor clave en el éxito de la asistencia a Haití. Es también importante la colaboración del sistema local de Aduanas, en base a acuerdos previos.

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