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OPINIÓN
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Perspectivas

J.A. Quevedo

José Antonio Quevedo es licenciado en Contaduría por el IPN. Fotógrafo y periodista, cuenta con uno de los archivos más importantes de México, con más de 15.000 fotografías de aviones. Es autor de varios libros, como F-5 en Latinoamérica, Caballeros Águila, Fuerza Aérea Mexicana, La Aviación Militar Mexicana o Entre la modernidad y el pasado, entre otros. Analista de reconocido prestigio, ha sido ponente en semiarios de la Universidad Anáhuac y la Secretaría de la Defensa Nacional.


La Fuerza Aérea Mexicana y su Plan 2030

10/09/2018 | Ciudad de México

Tal y como lo dio a conocer Infodefensa.com, la Fuerza Aérea Mexicana (FAM) ha terminado la implementación de la primera parte del Plan 2030. Este plan es una estrategia de la Secretaría de la Defensa Nacional, (Sedena) configurado en tres fases con tres componentes principales. El primer componente es reestructurar el personal de la fuerza aérea, el segundo componente involucra equipos para modernizar la flota aérea y el tercero tiene que ver con la infraestructura.

Desde hace más de diez años, se ha dado un impulso significativo para modernizar los aviones y helicópteros de los escuadrones aéreos de la FAM a través de una estrategia programática y medible que se incorpora como una acción de gobierno. Atrás quedaron los tiempos en que la compra de equipo de las fuerzas armadas se hacía a capricho de los políticos en turno, lo que se traducía en compras caras y de segunda mano, esta nueva forma de incorporación de equipo viene a la par de una mayor profesionalización, lo que permite una mejor planeación y proyección del poder militar.

En octubre de 2007 salió a luz pública un documento interno de la Sedena titulado Agenda. Panorama General del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos, en el que la dependencia hacia una autoevaluación y diagnóstico de su situación operativa y administrativa, mencionando entre otros temas, el acelerado desgaste de las  aeronaves de la Fuerza Aérea, lo que haría que las flotas de transporte  y sobre todo la de combate redujeran su capacidad hacia el año 2012, si no se iniciaban medidas que lo impidieran.

Siendo así que, en diciembre de ese año, el general Guillermo Galván Galván, entonces secretario de la Defensa Nacional, se reunió con los integrantes de la Comisión de Defensa de la Cámara de Diputados y les señalo que los equipos y materiales de guerra de las fuerzas armadas eran obsoletos. Galván solicitó una ampliación de 32.000 millones de pesos al presupuesto para adquirir aeronaves  de transporte y aviones Lockheed Martin F-16C para la Fuerza Aérea Mexicana, renovar la flotilla de vehículos Hummers del ejército mexicano y cambiar los radares. La ampliación presupuestal permitiría la adquisición de las aeronaves F-16 en un plazo máximo de cuatro años en flotillas de cuatro por un monto estimado de 1.600 millones de pesos.

Como era de esperarse, la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados negó los fondos alegando una difícil situación económica. Reemplazar esos medios avanzados no es políticamente atractivo para las administraciones que deben justificar la inversión ante un auditorio de intelectuales y líderes de opinión que no tienen ni la menor idea de las necesidades básicas de defensa mexicanas. Es por eso que partir del 2012  todas las adquisiciones se encuentran contempladas en los programas sectoriales tanto de la Secretaria de la Defensa Nacional como de la Secretaria de Marina, siendo parte de una actividad de gobierno, ya cuentan con indicadores que permiten medir su avance. Siendo así que de no cumplirse se estaría incurriendo en un desfase a los programas de gobierno.

Para cuando el año pasado ocurrieron los sismos, primero en los estados de Chiapas y Oaxaca y luego en el centro del país, incluida la Ciudad de México, las fuerzas armadas contaron con los medios aéreos para llevar ayuda a la población en desgracia trasladando incansablemente personal, equipo y suministros a donde se necesitaba, así que las flotas de transporte y de helicópteros de la FAM y de la Armada de México cumplieron ante la tragedia, porque estuvieron disponibles y operando al 100%.

Una primera fase, la modernización

 

En esta primera fase el enfoque fue modernizar los escuadrones de transporte, de aviones tácticos y de helicópteros. Es así que ahora se cuenta con una importante flota de aviones de transporte medio como los Airbus Military C-295M y W además de los C-27J de la entonces Alenia ahora Leonardo, y los transportes pesados con los jets Boeing 737-800. Los aviones tácticos de la FAM los Pilatus PC-7 empleados para interceptar vuelos ilegales y que databa de la década de los ochenta están siendo sustituidos por los nuevos T-6C+ tras 35 años en servicio. Ahora se cuenta también con nuevos  aviones Beechcraft King Air 350, para realizar misiones de transporte, enlace y vigilancia. Los medios para adiestramiento también fueron renovados  con la incorporación de los aviones Grob 120TP para la Escuela Militar de Aviación.  

La flota de helicópteros también fue renovada, incorporando los Airbus Helicopters HM-225M Cougar, los Sikorsky UH-60M Black Hawk y los Bell 407 GX. También se adquirieron insumos nuevos, como los Vehículos Aéreos no Tripulados, conocidos como drones, como los Hermes adquiridos en Israel, y aún más importante, los modelos desarrollados y producidos en México por la compañía Hydra Technologies.

Al mismo tiempo y como lo señala el Plan 2030 se ha llevado a cabo una modernización de sus medios de entrenamiento, con instalaciones modernas, y simuladores de vuelo. Un punto a destacar es la adquisición de   equipo nuevo, de fábrica, lo que le permitirá planear y desarrollar doctrina a largo plazo, siempre y cuando esta inercia continúe. Si bien los medios son adecuados, los números no son suficientes todavía. En muchos casos se reemplazan las aeronaves antiguas con menor número de aeronaves modernas; aunque existe un razonamiento lógico para ello, ya que las aeronaves nuevas requieren menor mantenimiento por lo que en un inicio ofrecen mayores horas de vuelo, por lo general, a costo menor, por ejemplo un C-295 nuevo puede volar más lejos y con mas carga que el avión que sustituyo: el IAI Arava 201, por lo que un solo C-295 y dependiendo del tipo de misión puede sustituir a dos o tres Arava.

En los meses siguientes se conocerán  los  nuevos programas sectoriales para el periodo 2018 a 2024, en donde se reflejara la segunda fase del plan 2030, esperemos que así sea y se continúe con la modernización y profesionalización de las fuerzas armadas mexicanas.

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