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Iván Witker

Politólogo, periodista por la Universidad de Chile, PhD por la Universidad Carlos IV, Praga. Graduado del CHDS de la National Defense University, Washington DC. Fue director de la mención Relaciones Internacionales del doctorado en Estudios Americanos, Universidad de Santiago, y de la Cátedra de Estudios Internacionales de la Academia Nacional de Estudios Políticos y Estratégicos de Chile (Anepe). 


Los asuntos estratégicos en el nuevo experimento peronista

04/11/2019 | Santiago de Chile

Aunque la médula de la incertidumbre sobre el retorno del peronismo en Argentina se ubica en su política económico-monetaria, hay asuntos periféricos que -como cualquier Estado- no podrán quedar abandonados: la seguridad, la defensa y la inteligencia. Poco se sabe aún acerca de decisiones en materia de designación de altos funcionarios y lineamientos. Dicho retardo encuentra explicación posible en un mix temático; temor a contingencias inesperadas en el plano regional (inestabilidades vecinales), la ya eterna litis con el Reino Unido por las islas del Atlántico sur, las urgentes demandas internas de renovación de material y equipamiento crítico, asíc como ciertas pesadillas por el desempeño institucional previo.

En el último de los temas mencionados, figura el destino de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI).

Pese a que todas las facciones internas del espacio ganador de la elección presidencial coinciden en que un Estado sin Inteligencia es un Estado ciego y sordo, tienen fuertes discrepancias respecto a cómo ejecutar esta actividad a futuro y solucionar los lastres del pasado.

Por un lado, los K (que siguen a la vicepresidenta electa, Cristina Kirchner) se encuentran divididos entre los que desean reemplazar la AFI por un organismo enteramente nuevo, y quienes adhieren a la idea de designar a un hombre K. A su vez, en el albertismo, también hay dos posiciones. Están quienes quieren reducirla y traspasar el máximo de sus actuales funciones a la Secretaría de Asuntos Estratégicos, que creó el presidente Mauricio Macri y dirigió Fulvio Pompeo, así como los partidarios de ocuparla íntegramente, por otro lado.

Observadores especializados creen que se terminará imponiendo la visión albertista  de poner a uno de los suyos en la casa de número 11 de la calle 25 de Mayo en Buenos Aires. El candidato con más probabilidades a convertirse en “Señor 5” (como denominan a su director) es el del publicista político, José ‘Pepe’ Albistur, quien tiene una amistad personal muy fuerte con Alberto Fernández, que data de los años 80. Fue secretario de Medios de Néstor y Cristina Kirchner, aunque renunció en 2009 para atender tres demandas judiciales.

En varias entrevistas, A. Fernández ha dado a entender que no está en sus planes cerrar la agencia. Uno de sus asesores más cercanos, Santiago Cafiero admitió sí la posibilidad de reducirla.

La disputa por la AFI es parte de la grieta interna peronista que puede escalar a otras área sensibles como Interior y Justicia. La vicepresidenta electa quiere poner allí alfiles propios. En una señal de poner paños fríos, A. Fernández ya habría decidido llamar a la cartera de Interior a Eduardo “Wado” de Predo, un hombre bien visto por todos los sectores peronistas y que hace de nexo entre el albertismo y los K. En tanto un signo grande de interrogación cae aún sobre Justicia.

Otra decisión que estaría avanzada es la relativa al Ministerio de Seguridad, donde el albertismo privilegia a Diego Gorgal, un duro de la época de Duhalde, con buenos vínculos con servicios estadounidenses que trabajan en el área, como la DEA.

En cuanto a la cartera de Defensa, aunque todavía no han trascendido nombres, A. Fernández sí ha hecho un señalamiento no menor en orden a evitar que las FFAA se involucren en materias de seguridad interna. “Es ofensivo para los miliares pensar aquello” ha repetido en varias entrevistas.

Sin embargo, un punto al que estarán atentas las FFAA de la región, y especialmente EEUU, es el nivel de acercamiento con personal y tecnologías militares y de seguridad chinas. Su ministro de Defensa, Wei Fenghe, visitó Buenos Aires en septiembre y firmó acuerdos de cooperación de nivel avanzado. Para respaldar sus intenciones, el general Wei regaló un hospital de campaña. El gobierno argentino le solicitó apoyo tecnológico para que Tandanor construya un buque de apoyo logístico antártico y trató de interesarlo en Fadea, una empresa de armado de aeronaves livianas.

Con una moneda al borde de repetir uno de sus 12 colapsos totales, con ocho defaults a cuestas y con un tercio de sus últimos 70 años viviendo en recesión, el Reino del Medio bien puede ir a su rescate. Por eso, los desafíos del retorno peronista a la Casa Rosada no son menores. Ni menos para áreas tan sensibles.

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