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Reportaje Infodefensa.com

Operación Paso Drake: Un desafío titánico en las peligrosas aguas australes

El mar de Hoces (Drake) es un paso con clima cambiante que registra olas que pueden superar los 10 metros. Foto: Agencia Uno

El mar de Hoces (Drake) es un paso con clima cambiante que registra olas que pueden superar los 10 metros. Foto: Agencia Uno

27/12/2019 | Punta Arenas

Francisco Sánchez

Las operaciones de rebúsqueda de la Operación Paso Drake han significado una planificación estratégica, operativa y táctica de envergadura, en donde la Armada, Ejército, Fuerza Aérea de Chile (FACh) y otras instituciones han hecho sus esfuerzos por determinar la ubicación de los restos del Hércules C-130.

Sin embargo, aquella zona históricamente ha significado un desafío para quienes han operado desde la perspectiva naval y marítima, algo que no ha sido nuevo para múltiples países.

Navegación

 

El mar de Drake o de Hoces (como es conocida por Hispanoamérica), es un paso con clima cambiante y que pone a pruebas la experiencia de aquellos avezados marineros que deben cruzar o transitar por aquella zona. 

Daniel de la Hoz, ex oficial de la Armada de Chile y con bastante experiencia en el mar de Drake, señala que “es una zona en donde embarcaciones pequeñas no se pueden aventurar, con frentes de mal tiempo que pueden durar de 2 a 3 días”. 

Describe que las operaciones no son ajenas para la Armada de Chile, recordando las diferentes operaciones que se realizan considerando estudios hidrográficos, conexión a la Antártica y otras embarcaciones mayores que cruzan por ese paso.

De la Hoz señala que “la espera de ventanas de buen tiempo generalmente se esperan en bahía Orange, en donde según las condiciones y en forma muy excepcional, uno puede encontrar en el Drake una “laguna” tranquila, pero por muy cortos periodos. Recordemos que acá se encuentran vientos de 70 a 100 nudos y con olas de entre 10 a 12 metros en ocasiones”.

Es precisamente el fuerte oleaje uno de los mayores desafíos, por el denominado "Mar Montañoso", que obliga a operaciones en constante movimiento y mayores exigencias físicas para la tripulación de las naves en operación.

Las labores de rebúsqueda, señala De la Hoz, “es una tarea de alta complejidad y de fuerte coordinación.  Acá se aplica también el "ojo marinero" que es un talento en donde se debe considerar la experiencia, saber observar el viento, las condiciones y que de una u otra forma pone a prueba toda la experiencia de la carrera. El "Mar Montañoso" tiene sus riesgos y para eso hay que estar preparado”.

Dentro de su experiencia comenta las difíciles y complejas labores que tuvo en las operaciones de rescate del crucero argentino ARA Belgrano en 1982: “Estuvimos entre 4 a 5 días buscando restos, estos se desplazan con dirección de los vientos reinantes y las corrientes. Las condiciones de la zona hacen de esto una tarea titánica”. 

Profundidades 

 

Para tener una idea de las profundidades del Mar de Drake tomaremos como referencia la altura de las Torres del Paine, la cual es de 2.600 metros.  La profundidad del Drake alcanza los 4.000 metros y, debido a la unión de los océanos Pacífico y Atlántico, se producen corrientes submarinas complejas.

Esto quiere decir que eventualmente el Hércules está hundido a una vez y media las Torres del Paine, o a unos 400 monumentos de Hernando de Magallanes de la plaza de armas de Punta Arenas, y casi 4 veces la profundidad del punto más profundo del estrecho de Magallanes, 1.080 metros en la altura del faro Cooper Key.

La extensión completa del mar alcanza los 800 kilómetros, en donde a lo largo de los años, se han producido una gran cantidad de hundimientos  debido a las complejas condiciones del clima. El registro es posterior a su descubrimiento en el año 1526. Durante los dos siglos siguientes gran parte de los barcos que pasaban por la zona no podían concretar su viaje.

La geografía del lugar es el cruce más corto entre la Antártica y el resto de las tierras emergidas del planeta. De acuerdo con diversos estudios químicos que se han hecho en el lugar, a través de dientes hallados en rocas sedimentarios oceánicas, este paso alguna vez estuvo cerrado, aproximadamente hace 41 millones de años, por lo que los expertos indujeron que antes de que se abriera, ambos océanos estaban completamente cerrados.

Diversas fosas y también elevaciones entregan un desafío mayor a las tareas de búsqueda, considerando los 65 metros de largo del C-130, el cual según la evidencia rescatada hasta el momento, debería estar considerablemente dañado.

Las tareas han exigido el uso de recursos de alta tecnología, tanto de medios satelitales en donde Israel ha podido entregar importante material de algunas zonas gracias a su capacidad de registro, así como también medios aéreos de fotometría.  Sin embargo las tareas submarinas han requerido de tecnología de vanguardia en donde sonares, rastreos de alta resolución, han mostrado la alta capacidad de los navíos desplegados en la zona. 

En la actualidad el rastreo en el fondo marino ha sido asumido con diferentes esfuerzos nacionales e internacionales, en un vasto espacio en donde decenas de naufragios nunca han sido encontrados.

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