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Reportaje Infodefensa

Submarinos chilenos clase Scorpène, sigilo y poder de combate en el Pacífico Sur

Submarinos SS-23 General O´Higgins y SS-22 General Carrera. Foto: Armada de Chile

Submarinos SS-23 General O´Higgins y SS-22 General Carrera. Foto: Armada de Chile

10/07/2020 | Valparaíso

Nicolás García

El SS-22 General Carrera y SS-23 General O´Higgns de la Armada de Chile son los submarinos más avanzados en servicio en América Latina. El alto nivel de entrenamiento de sus tripulaciones y tecnología de punta permiten enfrentar diversos tipos de amenazas a la integridad territorial e intereses marítimos nacionales en el Pacífico Sur.

Los dos submarinos de la clase Scorpène poseen un avanzado diseño y sofisticadas capacidades de discreción, detección, poder destructivo del armamento embarcado y permanencia otorgándole a Chile una efectiva herramienta para realizar diferentes tipos de misiones tanto en tiempos de paz como en períodos de conflicto.

La incorporación de estas unidades es resultado del proyecto Neptuno que tuvo por finalidad reemplazar a los submarinos SS-22 Obrien y SS-23 Hyatt del tipo Oberon con una generación de submarinos diésel-eléctricos capaces de enfrentar de manera individual y con éxito a buques de superficie equipados con sonares activos o pasivos; aeronaves antisubmarinas con radar, detector de anomalías magnéticas, sonar de profundidad y sonoboyas activas y pasivas; submarinos de propulsión nuclear y convencionales de última generación y campos minados.

Opción franco-hispana

 

En la licitación internacional, abierta a mediados de la década de 1990, participaron el consorcio DCN/Bazan (hoy Naval Group y Navantia, respectivamente) con el Scorpène, DCN con el Agosta 90, Fincantieri con el Sauro 1300, HDW con el 209/1400 Mod, Kockums con el T-96, RDM con el Moray 1400 y VSEL con el SS1400 Class. A ellos se agregó posteriormente la oferta de venta de cuatro submarinos Upholder retirados de la Royal Navy en 1994 y con menos de cinco años de servicio. 

La institución descartó al T-96 sueco y a las unidades británicas por no cumplir los requerimientos de alto nivel (RAN). En la lista lista corta quedaron el Scorpène y el U209/1400 MOD. En diciembre de 1996 se comunicó formalmente a ambas ofertas que debían presentar su oferta final técnica y financiera antes del 18 de diciembre de ese año.

La institución determinó finalmente que la propuesta franco-hispana era la mejor al ser el Scorpène el modelo más silencioso, portar mayor número de armas y poseer un sistema de recargar más rápido, alcanzar mayor profundidad, ser el más barato y la única oferta que cumplía con los requisitos financieros establecidos por la Marina. El contrato por las dos unidades, valorado en 420 millones de dólares, fue suscrito el 17 de diciembre de 1997.

Las empresas dividieron la carga de trabajo encárgandose el astillero galo de construir la sección de proa de cada unidad (cámara de torpedos, cámara de baterías de proa, cámara de mando/ acomodaciones) mientras que Navantia hacia lo mismo con las de popa (cono de cola con propulsión, cámara de máquinas y cámara de baterías de popa), enviando posteriormente cada una de estas firmas una sección para realizar el ensamblaje final. 

El SS-23 General O´Higgins, el primer submarino construido, fue terminado y botado al mar por Naval Group en Cherburgo y entregado a la Armada de Chile en septiembre de 2005. Por su parte Navantia efectuó este proceso con el SS-22 General Carrera en Cartagena y la unidad se incorporó en julio de 2006.

Características técnicas

 

Los Scorpène son submarinos diesel-eléctricos diseñados para desarrollar misiones de guerra antisubmarina, antisuperficie y operaciones especiales. En su construcción se empleó la experiencia adquirida en la construcción del casco hidrodinámico de los submarinos de ataque nuclear (SSN) Amethyste/Rubis de la Marine Nationale de Francia.

Su diseño hidrodinámico con proa en forma de albacora, mínimo número de apendices y una hélice optimizada reduce el riesgo de detección por el ruido radiado al exterior. La alta automatización y redundancia de los equipos permite reducir la carga de trabajo y el número de tripulantes, mejorando la seguridad de operación.

La utilización de acero de alto rendimiento tipo HLES 80 en el casco de presión permitió reducir el peso y cargar más combustible y armamento en estas unidades altamente automatizadas, redundando en una mejor utilización del tiempo de instrucción/ entrenamiento del personal y una mayor autonomía estimada en 50 días a 2.000 millas de distancia.

El sigilo es clave para la sobrevivencia de estas plataformas en ambientes hostiles. Para evitar la emisión de ruidos y reducir el riesgo de que estos sean radiados al exterior, se utilizan soportes elásticos en los equipos ubicados en las cubiertas suspendidas y anclajes doblemente elásticos en los sistemas más bulliciosos. En el caso del ruido generado por la hélice propulsora, se perfeccionó el diseño de sus palas y el de los elementos ubicados externamente en la popa para reducir los efectos de la cavitación. El empleo de recubrimientos absorbentes de radiación en los dispositivos izables permite reducir la firma óptica y electromagnética.

La incorporación de motores eléctricos del tipo sincrónico de imanes permanentes de menor peso y volumen permiten una mejor optimización en el empleo del espacio y distribución de pesos, reduciendo en un 30% la relación peso/volumen del motor manteniendo la potencia y generando un mayor torque que permite una navegación a menos revoluciones por minuto por nudo lo que reduce la cavitación.

Propulsión y sistemas eléctricos

 

Los Scorpène tienen 66,4 metros de eslora, 8 metros de manga total incluyendo hidroplanos, 16,4 metros de puntal total y 5,4 metros de calado medio. Desplazan 1.711 toneladas sumergidos, logran una velocidad de 21 nudos bajo el mar y alcanzan una autonomía de 6.500 millas náuticas a 8 nudos en superficie.

Los submarinos chilenos cuentan con un motor eléctrico propulsor de tipo sincrónico de imanes permanentes Magtronic de Jeumont Electric con una potencia contínua de 2.915 kw a 150 r.p.m. que les permite alcanzar una velocidad máxima en inmersión superior a los 20 nudos. Los imanes permanentes son materiales que tienen una importante capacidad para almacenar energía magnética que se mantiene en el tiempo y su degradación no es significativa. 

Estos motores se caracterizan por ser un equipamiento de bajo peso y volumen, alta eficiencia, versatilidad y redundancia, gran resistencia al shock mecánico, bajo nivel de ruido mecánico producto de la conversión electromecánica de energía, buena capacidad de refrigeración y gran capacidad para controlar los niveles de humedad y temperatura.

Las unidades poseen cuatro generadores diesel-eléctricos Navantia/MTU 12V 396 SE84 de 632 kw a 1.700 RPM que proporcionan energía a dos bancos de baterías del tipo plomo-ácido integrado cada uno por 180 celdas.

Los Scorpène tiene un elevado nivel de automatización que se traduce en una disminución importante de personal y mejor operatividad. El Sistema Integrado de Monitoreo de Plataforma Shipmaster IPMS permite la operación y control de los sistemas de gobierno, propulsión, generación eléctrica, inmersión, manejo de incendios y alarmas desde una consola en la que el operador puede realizar diversas acciones. Esto redunda en una menor carga de trabajo para la tripulación y una mejora sen el tiempo de respuesta como en caso de averías.

Subtics y sonares

 

Los Scorpène de la Armada de Chile utilizan el Sistema Táctico de Combate Submarino (Subtics) desarrollado por UDS International (Naval Group) que entrega un avanzado procesamiento de las señales de los distintos sensores instalados en cada submarino permitiendo la detección, seguimiento y destrucción de blancos.

El Subtics, que está integrado por una mesa táctica central, un sistema de mando y manejo de datos tácticos, un sistema de control de armas y un conjunto integrado de sensores acústicos con interfaz a los equipos de detección aérea/ superficie y al sistema integrado de navegación, presenta los datos recabados por estos equipos a los operadores de las seis consolas multifunción (MFCC), generando una imagen de la situación táctica que le permite al oficial al mando planear y elegir distintas alternativas frente a las amenazas que enfrenta su submarino. 

Los submarinos poseen la suite de sonares Thales TSM2233 MK 2 que comprende un sonar de casco de frecuencia media con sistema de búsqueda activa/ pasiva; un sonar cilíndrico de largo alcance de detección acústica panorámica en 360º que opera en modo pasivo; un sonar de interceptación de búsqueda activa; un sonar de flanco utilizado para detección pasiva y un sonar de alta resolución pata detección de obstáculos y minas.

Periscopios y armamento

 

El SS-23 General O´Higgins y el SS-23 General Carrera emplean para la detección de superficie un periscopio de ataque APS y el mástil óptronico SMS de Safran Electronics & Defence, un radar de búsqueda de superficie/navegación Kelvin Hughes Type 1007, un mástil de comunicaciones Aeromaritime Systembau GmBh y un mástil ESM.

Para la transferencia de información táctica entre distintas unidades de una fuerza de tarea, disponen del sistema data-link SP-100 de Sistemas de Defensa (Sisdef), empresa chilena que trabajó en la integración del software del sistema de combate Subtics y en el desarrollo del sistema integrado de monitoreo IPMS.

Los submarinos disponen de seis tubos lanzatorpedos (TLT) de 533 mm capaces de disparar torpedos pesados filodirigidos, misiles o sembrar minas. El sistema automático de manejo y recarga de los torpedos permite dispararlos en salvas. Cada submarino puede transportar un máximo de 18 torpedos o misiles o bien 30 minas  

La Fuerza de Submarinos de la Armada de Chile posee en su inventario torpedos pesados antibuque/antisubmarino Atlas Elektronic SUT Mod 1 y Leonardo Black Shark, éste último es una sofisticada arma que tiene un alcance superior a los 50 kms y su sistema de guía dispone de contra/contramedidas. 

Los Scorpène cuentan también con el misil antibuque Exocet SM39 de MBDA, siendo Chile el primero país hispanoamericano en contar con este tipo de armamento. 

Modernización

 

Asmar finalizó en 2018 el primer programa mundial de recuperación integral de submarinos de la clase Scorpène. Este programa efectuado en las instalaciones de Talcahuano permitió recobrar las capacidades nominales originales de diseño de las dos unidades el que abarcó la recuperación completa del casco, motores eléctricos y diésel, activación y reemplazo de las baterías además de la revisión y recuperación de todos los componentes mecánicos, eléctricos, electrónicos, ópticos e hidráulicos que poseen estas plataformas de combate.

El primer refit se realizó en el SS-23 General O´Higgins en las instalaciones de la planta industrial de Asmar Talcahuano y concluyó en 2016. Por su parte el SS-22 General Carrera finalizó este programa en el segundo semestre de 2018. 

Cabe destacar que el SS-23 General O´Higgins incorporó un disipador de calor para reducir la firma térmica generada por los gases de escape con el propósito de dificultar las tareas de detección de sensores térmicos embarcados en aeronaves.

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