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Observatorio CEEAG

El Centro de Estudios Estratégicos de la Academia de Guerra de Chile tiene como misión generar conocimiento en apoyo de la Academia de Guerra y, como visión, ser un referente en materias de investigación relacionadas con las Ciencias Militares.


Intereses Estratégicos y Geopolíticos en el Continente Antártico

10/08/2020 | Santiago de Chile

(Especial CEEAG para Infodefensa) El 1 de diciembre de 1959, en Washington, se firmó el Tratado Antártico por aquellos Estados que manifestaban intereses en el continente (Argentina, Chile, Australia, Nueva Zelanda, Francia, Reino Unido y Noruega–, más otros cinco países –Estados Unidos, Japón, Bélgica, Sudáfrica y la antigua URSS), bajo la premisa de salvaguardar los intereses geoestratégicos de los países con presencia en el territorio, sin considerar –como ocurre en la actualidad- aspectos medio ambientales o de recursos naturales. Lo anterior, dio origen a la primera zona desmilitarizada del mundo; preservando desde entonces, la paz, la investigación científica y la cooperación internacional en el continente.

En la actualidad, el tratado cuenta con 54 signatarios, de los cuáles, 29 poseen la categoría de miembros consultivos, lo que les otorga derechos decisorios, mientras que los restantes 25 son considerados miembros adherentes. Además, en el texto se establece que durante su vigencia no se efectuarían reclamaciones de soberanía ni se ampliarán las ya existentes (el tratado será revisado en el año 2048). No obstante, los intereses geopolíticos y económicos sobre el territorio antártico aún persisten.

Según Iván Witker (Infodefensa; 2019), estos intereses se advierten en los tres conjuntos de países con presencia en el continente: del entorno geográfico inmediato (Chile, Argentina); de países con intereses recientes (China, India, Corea); y de países con intereses históricos (Rusia, Estados Unidos, Noruega, Gran Bretaña, Francia, entre otros). Ello, considerando los recursos de gas y petróleo, carbón, uranio, diamantes, oro y cromo, los recursos pesqueros, el incipiente turismo, la posición estratégica en el ámbito de las comunicaciones marítimas y aéreas, los intereses hegemónicos, y el valor de la posición frente a eventuales conflictos (Revista de Marina, 2008).

Al respecto, algunos asuntos a considerar, con vista al futuro son:

-Argentina es uno de los siete países que reclama soberanía, definiendo el “sector antártico argentino” por el paralelo 60° Sur como límite Norte, y los meridianos 25° y 74° de longitud Oeste. Según lo declarado por el Reino Unido, la delimitación argentina se superpone completamente a lo que ellos establecen como su territorio antártico; mientras que con Chile la superposición es solo parcial. Tanto Chile como Argentina aluden al Uti Possidetis Juris como argumento para el reclamo de la soberanía en la Antártica (proximidad geográfica, continuidad geológica, la ocupación permanente, la administración, regulación y actividad política y diplomática).

En este punto, hay que entender que en la Antártica coexisten dos regímenes legales. Por un lado, el Tratado Antártico y, por el otro, el Derecho del Mar visado por la Convemar (Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar). Al respecto, y considerando el art. N° 76 de la Convemar (definición de un Estado ribereño y su Zona Económica Exclusiva o ZEE), cabe preguntarse ¿cómo se van a delimitar a futuro las áreas marítimas en el continente antártico en Estados contiguos y con intereses soberanos, sin que exista una contraposición al art. IV del Tratado Antártico que prohíbe las reclamaciones de soberanía?

-China, siguiendo su política exterior, ha desarrollado en los últimos años actividades que evidencian su interés en la zona, a pesar que recién en 1985 instaló su bandera en el territorio. Desde entonces, Beijing ha invertido en el desarrollo de nuevas bases, medios de transporte y acuerdos logísticos para aumentar su presencia en el continente. En 2014, inauguró su cuarta base Antártica (una quinta se encuentra en construcción en el mar de Ross y comenzaría sus actividades el año 2022) reforzando así su capacidad científica.

Se estima que China está impulsando una estrategia de largo plazo, ya que en términos concretos podría participar de la renegociación de los acuerdos el año 2048 y generar condiciones para asentar su influencia en el continente, fortaleciendo de esta manera su poder nacional.

-Rusia mantiene seis bases en actividad, las que forman parte de un sistema de posicionamiento global (Glonass), que compite con Beidu (China) y con GPS. Al igual que China, la presencia rusa persigue conseguir una mayor capacidad de negociación e influencia cuando

se revisen los tratados medioambientales en 2048. Cabe destacar la activa relación de Rusia con Argentina en el continente, puesto que este último país ha contado con el apoyo de cargueros y aviones rusos para abastecer sus bases.

-India cuenta con dos bases permanentes en la Antártica (Maitri y Bharati). Nueva Dheli ha colocado su programa antártico como un componente activo de su Política Exterior, Defensa y Seguridad, manifestando públicamente que su interés en la zona es la preservación de la antártica como patrimonio común de la humanidad, insistiendo en la necesidad de cooperar entre todos los actores con intereses en la zona con este fin. En este contexto, es importante tener presente que al pertenecer al Tratado Antártico, India tiene mejores opciones para mejorar su actividad científica y de posicionarse como actor relevante e influyente en el concierto internacional.

Para concluir, coincidiendo con Witker, se advierte que en el futuro la antártica se convertirá en un territorio regido por aquellos países con capacidades reales de exploración y explotación, como China y Rusia, quienes en los últimos años han aumentado su presencia y actividad en el continente. Por lo tanto, habrá que poner atención a los intereses de Chile y cómo estos convergerán a futuro con el de las grandes potencias, considerando que ellos podrían, eventualmente, debilitar el Tratado Antártico o, por el contrario, potenciar la cooperación, evitando que el continente se convierta en un escenario de conflicto.

© CEEAG Todos los derechos reservados. Este artículo no puede ser fotocopiado ni reproducido por cualquier otro medio sin licencia otorgada por la empresa editora. Queda prohibida la reproducción pública de este artículo, en todo o en parte, por cualquier medio, sin permiso expreso y por escrito de la empresa editora.

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