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Reportaje Infodefensa.com

210º aniversario del Ejército de Uruguay: escasez de medios y aumento de tareas

Aniversario del Ejercito Nacional. Foto: ENU

Aniversario del Ejercito Nacional. Foto: ENU

21/05/2021 | Montevideo

Gabriel Porfilio

El comandante en jefe del Ejército Nacional de Uruguay, general Gerardo Fregossi, manifestó -aunque no de manera explícita- su preocupación por la necesidad de contar con nuevos medios y el aumento de tareas subsidiarias que conllevan un mayor esfuerzo para el personal de la fuerza, lo que siempre se ha cumplido sin inconvenientes, pero que genera un desgaste tanto personal como del material mayor al programado.

Fregosi, en el marco de los festejos por el 210º aniversario del Ejército, también realizó un repaso de las actividades más importantes llevadas a cabo durante el año, ante la presencia del el presidente Luis Lacalle Pou, el ministro de Defensa Nacional, Javier García, y otras altas jerarquías tanto políticas como militares del país.

Si bien año a año, las limitaciones presupuestales y el eterno reclamo -siempre insatisfecho- por más medios son la parte medular de los discursos de los comandantes en jefe de las distintas fuerzas, este año una combinación de factores, incluyendo el aumento de tareas y la pandemia causada por el Covid-19, llevan a que el reclamo sea aún más crítico.

Problemática interna

 

Actualmente, el Ejército Nacional, además de su tarea fundamental de proteger al país de ataques de fuerzas extranjeras, cumple con una multitud de roles lo que genera un gran esfuerzo logístico y personal. A los despliegues fuera de fronteras en varias regiones del mundo, operando bajo bandera de las Naciones Unidas, se suman la guardia perimetral de cárceles, el apoyo a la distribución de vacunas contra la Covid-19, apoyo a planes de contingencia por olas de frio, apoyo social a las distintas instituciones publicas y privadas que así lo soliciten y, desde el 2020, se agrega un extenso despliegue en la frontera terrestre del país, contribuyendo al control de la misma, lo que implica el desplazamiento de personal y vehículos con todo su tren logístico a zonas distantes del país.

Este gran esfuerzo está comenzando a hacer mella en la operatividad de la flota y ha generado un gran desgaste adicional en el personal desplegado, que a su vez no esta siendo formado y entrenado para la tarea militar. En la medida que el personal este desplegado continuamente en zonas de operaciones, el tiempo formativo queda limitado a un mínimo, generando problemas en la cadena educativa que las instituciones militares planean para cada año.

A esto se le suma que en muchos cuarteles se encuentra personal en cuarentena por Covid-19, lo que limita aún mas la disponibilidad de personal, quedando a disposición únicamente un mínimo de funcionarios para cumplir el rol asignado. Las limitaciones presupuestarias también juegan un rol importante, generando a veces problemas en la operatividad por escasez de fondos para combustible, alimentos e inclusive la propia Sanidad Militar ha sufrido los efectos de la escasez de fondos en medio de una cruda pandemia.

A todo esto, se le suma la total carencia de medios blindados de combate con capacidad bélica, una necesidad imperiosa de adquirir más material de artillería, tanto tradicional como antiaérea y completar la dotación de armamento y equipo individual para todo el personal, que aún utiliza una mezcla de fusiles Steryr AUG y FAL, junto con HK G36 para las fuerzas especiales.

Las misiones de paz y el reembolso de Naciones Unidas

 

En 2020, las Naciones Unidas adoptaron un nuevo manual de COE (Contingent Owned Equipment) donde se establecen las pautas según las cuales la Organización aceptará, o no, el material aportado por las distintas fuerzas participantes en las misiones de paz y cuánto será el reembolso que se pagará por cada uno de estos ítems.

En este sentido, el Ejército, que depende totalmente de estos ingresos para lograr mantener operativa su flota y adquirir repuestos y material de reemplazo no solo para los despliegues bajo bandera ONU sino también para la operatividad en Uruguay, recibiría un duro golpe en la escala de pagos que se perciben por el material actualmente desplegado, sobre todo en la misión Monusco, en la República Democrática de Congo.

Los vehículos AVGP Cougar a los que les fue removida la torreta y se les instaló un anillo con limitada protección para una ametralladora .50 dejarían de ser considerados artillados (Armed) Clase II, para ser considerados sin artillar (Unarmed) Clase II, lo que reduciría los ingresos por este grupo de vehículos a menos de la mitad de lo que actualmente se percibe.

Sumado a esto, las Naciones Unidas he comenzado a aplicar un limite de edad a los vehículos desplegados, lo que básicamente dejaría a toda la flota uruguaya, desplegada tanto en en el Congo como en Siria, fuera de edad para operar bajo bandera de la ONU. En el caso particular de Siria se suma la problemática de que la ONU estaría solicitando el despliegue de Mraps, unidades de las que Uruguay carece, por lo que se habían iniciado gestiones, impulsadas mayoritariamente por el Servicio de Material y Armamento del Ejército, para la adquisición de al menos dos Mrpas Al-Wahsh jordanos, compra que finalmente no salió adelante.

Paralelamente, se analizaron los vehículos RG-31 propiedad de la ONU que se encuentran en la región y que se podrían utilizar bajo el modo de lease, pero eso generaría que no se recibieran los reembolsos por la utilización del material, lo que no sería beneficioso para la fuerza. En definitiva, toda la operatividad de medios desplegados en misiones de paz se encuentra condicionada a un reemplazo en el corto plazo, para permitir continuar con los despliegues del Ejército en estas naciones desde donde continuamente se reciben halagos y felicitaciones por el excelente accionar de los efectivos uruguayos.

El futuro del Ejército

 

La realidad financiera del país generada por la Covid-19 sumado también a una continua desidia generalizada del poder político hacia la realidad tanto operativa como personal de los militares uruguayos hacen esperar que no haya cambios significativos en el horizonte cercano con la excepción de alguna donación de países amigos.

En ese sentido, Brasil continúa tramitando la cesión de una docena de antiguos howitzers M-108 de 105mm a lo que se suman las declaraciones del ministro de Defensa de Uruguay, tras una reunión con el jefe del Comando Sur de Estados Unidos, almirante Craig Faller, donde manifestaba que se había solicitado el análisis de una posible transferencia de material blindado, sin especificar, desde Estados Unidos a Uruguay, el que podría ser “armado” en este último país.

Esta última frase solo se podría interpretar como que el ministro se refería a artillar lo vehículos localmente, pues Estados Unidos no transfiere material para ser armado en otro país, mucho menos material de segunda mano. Fuera de eso, solo queda esperar que se intente demorar la decisión de Naciones Unidas con respecto al recambio de material para lograr ganar algún tiempo y así obtener el reemplazo necesario para continuar las operaciones.

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