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En el proceso quedan Lockheed, Boeing y Saab

Airbus retira al Eurofighter del concurso para dotar a Canadá de un nuevo caza

Avión de combate Eurofighter. Foto: Eurofighter

Avión de combate Eurofighter. Foto: Eurofighter

04/09/2019 | Ámsterdam

Infodefensa.com

El Eurofighter se ha quedado fuera del concurso canadiense y ya no será el elegido para dotar al país con 88 nuevos aviones de combate. Las dificultades del caza europeo por cumplir los requisitos del Mando Norteamericano de Defensa Aeroespacial (Norad, por sus siglas en inglés) y los nuevos requisitos de las obligaciones de beneficios tecnológicos industriales (ITB, por sus siglas en inglés), que no tienen en cuenta suficientemente los compromisos a los que el fabricante estaba dispuesto, se esgrimen como principales motivos de la decisión. De este modo, Airbus Defence and Space, socio principal del Eurofighter, sigue el mismo camino de retirada que emprendió el año pasado Dassault al sacar a su modelo Rafale del proceso por considerar que no podría cumplir los requisitos que obligan al ganador a compartir información confidencial con Estados Unidos.

Canadá está asociada con Estados Unidos en la Norad, una organización conjunta que procura defensa y control aéreo a la región de Norteamérica y que implica que los nuevos cazas que adquiera Ottawa deban tener certificada su conexión a sistemas de inteligencia de máxima seguridad. Este requisito dejaba a las opciones europeas que aún quedaban en el concurso, el Eurofighter y el Gripen de la sueca Saab, con escasas posibilidades, como recogió Infodefensa.com el pasado mayo.

Con la salida del Eurofighter, anunciada por Airbus Defence and Space y en cuya decisión también ha intervenido el Ministerio de Defensa británico, mentor de esta oferta, ya solo quedan tres fabricantes con posibilidades en el programa canadiense. Se trata de las estadounidenses Lockheed Martin y Boeing, fabricantes de los aviones de combate F-35 y F/A-18 Super Hornet; respectivamente, y de la citada Saab, que por las razones expuestas cuenta con pocas posibilidades. Estos candidatos tienen hasta la próxima primavera para presentar sus propuestas iniciales al programa, en respuesta a la solicitud de propuestas (RFP, por sus siglas en inglés) emitida por Canadá hace un par de meses.

De acuerdo con la entidad de Servicios y Adquisiciones Públicas de Canadá (PSPC, por sus siglas en inglés) el ganador del concurso deberá entregar los primeros aparatos en 2025, después de que haya sido seleccionado a principios de 2022.

El proceso abierto por Ottawa para dotarse de 88 nuevos aviones de combate tiene un valor estimado entre 15.000 y 19.000 millones de dólares canadienses (entre 10.300 unos  millones y 13.000 millones de euros).

Canadá reveló en febrero de 2018 los nombres de los cinco fabricantes que contemplaba como candidatos para este programa, que por otro lado eran los mismos a los que en 2013 ya consideró en un proceso que resultó fallido.

 

El F-35 gana opciones

La intención del anterior gobierno conservador de adquirir el avión norteamericano F-35, proyecto en el que Canadá es socio, fue fuertemente criticada por una supuesta manipulación de los requerimientos del concurso inicial en su favor. Así, en 2015 el actual Gobierno, encabezado por el primer ministro Justin Trudeau, que emprendió una profunda revisión de la defensa del país, optó por reabrir el concurso tras la cancelación de los planes de compra previstos de 65 F-35 Joint Strike Fighter. Trudeau ya adelantó durante su campaña que no compraría los aviones desarrollados por Lockheed Martin si ganaba las elecciones.

Las dudas en torno al F-35 de Canadá son en todo caso anteriores. Antes de la llegada de Trudeau al poder una auditoria calculó que el coste de estos aviones de quinta generación sobrepasaría los 40.000 millones de dólares canadienses (en torno a 27.400 millones de dólares estadounidenses al cambio), lo que llevó al Ejecutivo de aquel momento a ampliar la búsqueda a los cinco fabricantes que ahora vuelven a optar al programa. El F-35, paradójicamente, se está erigiendo como el candidato con más posibilidades por hacerse finalmente con el programa, dada las escasas posibilidades de Saab, a la que la Norad también afecta negativamente, y por la condición de los F/A-18 Super Hornet de Boeing de herederos de un diseño que ya acumula medio siglo.

Las dificultades por las que ha pasado Canadá durante los últimos años para elegir una nueva flota de aviones militares han llevado a Ottawa a hacerse con aeronaves de segunda mano para no perder capacidades mientras llegan los nuevos aparatos del fabricante que resulte ganador.

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