IDi en Defensa: situación y perspectivas
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IDi en Defensa: situación y perspectivas

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En el artículo de opinión publicado por Infodefensa.com el pasado 8 de mayo de 2017 titulado Tecnología e Innovación en Defensa se realizaba un análisis de la reducción de las inversiones públicas en I+D+i con fines militares que ha venido produciéndose en España desde hace más de una década, frente a las dedicadas a fines civiles. El artículo fundamentaba sus argumentos en base a los datos publicados en el último informe de la Fundación Española de Ciencia y Tecnología (Fecyt) correspondiente al año 2016, con los que se pone de manifiesto la mencionada pérdida de peso porcentual de las inversiones públicas en I+D+i dirigidas a aplicaciones de defensa frente a las empleadas en fines civiles.

Esta pérdida de capacidad de financiación tiene una serie de efectos negativos bien conocidos que conviene recordar: ineficiencia de las inversiones por no poder mantener líneas de trabajo sostenidas; abandono del mercado de defensa de empresas tecnológicas avanzadas; focalización de las inversiones en I+D+i en proyectos de elevada madurez tecnológica, abandonando la capacitación a largo plazo; incapacidad para invertir en tecnologías emergentes o de carácter disruptivo, generando con ello nuevas dependencias tecnológicas…Se trata de efectos que socavan la capacidad de las empresas para poder competir en el futuro frente a otras industrias y que limitan las posibilidades de crecimiento y desarrollo del país, además de incidir negativamente en la seguridad nacional.

En paralelo, durante este periodo se han ido consolidando diferentes instrumentos de financiación de la I+D+i gestionados por organismos estatales o autonómicos destinados fundamentalmente a proyectos civiles, lo que ha favorecido la creación de un amplio ecosistema de entidades con capacidades tecnológicas de elevado interés, tanto en universidades y centros de investigación, como en p ymes y grandes empresas. El carácter dual de la tecnología favorece que una parte importante de esos esfuerzos en I+D+i puedan ser trasladables tanto a aplicaciones civiles como militares, lo que resulta de especial interés para las entidades del tejido tecnológico nacional, que ven crecer sus posibilidades de crecimiento y desarrollo, y para los agentes de coordinación y financiación, que ven optimizados su esfuerzos inversores mediante efectos multiplicadores. Además, la coincidencia de las políticas del Ministerio de Defensa y del resto de organismos públicos con responsabilidad en I+D+i, encaminadas todas ellas a apoyar el desarrollo de la base tecnológica e industrial nacional, favorece la búsqueda de mayores sinergias.

Este panorama da soporte a las ideas planteadas en la segunda parte del mencionado artículo relativas a potenciar la colaboración tecnológica con organizaciones nacionales e internacionales que financian I+D+i civil o dual, como medio para aumentar eldesarrollo tecnológico en temáticas de interés para la defensa.Estas ideas inciden precisamente en la dirección en la que se han movido las actuaciones del Ministerio de Defensa en los últimos años en materia de cooperación nacional e internacional en I+D+i, de acuerdo a lo establecido en uno de los ejes en los que se articula la Estrategia de Tecnología e Innovación para la Defensa (Etid).En este sentido, en las siguientes líneas se realiza un repaso del marco de cooperación que se ha alcanzado durante este periodo, el cual, bajo mi punto de vista, puede servir de base para lograr crecientes grados de aprovechamiento de las sinergias entre la I+D+i civil y de defensa.

Así, a nivel nacional, la I+D+i del Ministerio de Defensa se integra en la Estrategia Española de Ciencia y Tecnología y de Innovación (2013-2020) y del Plan Estatal de Ciencia y Tecnología y de Innovación (2013-2016), a través del reto de Seguridad, Protección y Defensa. Este plan, agrupa un amplio conjunto de instrumentos de financiación dirigidos a entidades investigadoras y empresariales, quienes plantean propuestas de proyecto de I+D+i en las diferentes convocatorias públicas, de acuerdo a sus líneas de investigación y estrategias de negocio.En este contexto, el valor que el Ministerio de Defensa puede aportar en aquellas propuestas con potencial aplicación a defensa puede ser muy significativo, dado su conocimiento como usuario final de los sistemas y su visión a largo plazo de las necesidades tecnológicas que serán demandadas en el largo plazo. La combinación de la capacidad de financiación de estas convocatorias con el conocimiento de los usuarios finales puede ser el factor diferenciador que permita que los resultados de estos proyectos se trasladen a productos en el mercado, fin último buscado por todas las entidades que desarrollan I+D+iy de las Políticas públicas de I+D+i.

En línea con ello, el convenio de colaboración que desde el año 2010 existe entre el Ministerio de Defensa y el Centro para el Desarrollo Tecnológico e Industrial (CDTI) adquiere una especial relevancia como medio para encontrar formas mejoradas de colaboración quefaciliten la capacitación del tejido empresarial nacional en temáticas tecnológicas duales de interés para defensa.

Adicionalmente, la recientemente creada Agencia Estatal de Investigación abre una oportunidad para encontrar mecanismos de colaboración continuada que permitan aprovechar en mayor medida la capacidad y soporte científico, tanto teórico como aplicado, de las universidades y centros de investigación nacionales, de forma que sea posible acometer los retos tecnológicos actuales y futuros, en particular aquellos con baja y media madurez tecnológica.

De cara a la elaboración de la siguiente edición del Plan Estatal para el periodo 2017-2020, se ha trabajado con los ministerios de Economía y Competitividad y del Interior en la redacción del reto de Seguridad, Protección y Defensa, actualizando su contenido a los retos presentes y futuros, incidiéndose en las medidas de coordinación entre los diferentes programas y retos que componen el plan.

Otra posible línea de colaboración en la que se trabaja es en el aprovechamiento de los Fondos Estructurales y de Inversión Europeos, en particular de los fondos Feder, que persiguen fortalecer la cohesión socioeconómica dentro de la Unión Europea corrigiendo los desequilibrios entre sus regiones. La política para el periodo 2014-2020 incluye entre sus objetivos uno dedicado al fortalecimiento de la investigación, del desarrollo tecnológico y de la innovación, lo que abre la puerta a considerar interesantes vías de colaboración entre los diferentes agentes de I+D+i nacional para canalizar proyectos de interés. No obstante, cabe señalar que los fondos Feder tienen un enfoque civil, por lo que los posibles proyectos que se financien con estos fondos deben centrarse en la aplicación civil, sin perjuicio de que dado el carácter dual de la tecnología, el resultado también pueda ser útil en aplicaciones de interés para el Ministerio de Defensa

En la comunicación de la Comisión Europea (Com 2016 950 final, 30.11.2016) relativa al Plan de Acción Europea de Defensa (EDAP), al que luego haré referencia, se apunta el interés de la comisión por avanzar junto a los países por utilizar esos fondos también entemáticas deaplicación a defensa, aspecto que será necesario ir abordando en los próximos años, contando con todas las partes implicadas.

En un contexto autonómico, también se ha buscadolograr crecientes niveles de relación con las comunidades autónomas, a través de contactos con sus consejerías con responsabilidad en I+D+i. Las comunidades autónomas han ido profundizando durante estos años en sus políticas de especialización tecnológica, cubriendo ámbitos tecnológicos que en muchos casos son de aplicación a defensa, lo que de nuevo permite plantear esquemas de colaboración que permitan alinear actuaciones de interés común. El ejemplo del convenio de colaboración que existe entre el Ministerio de Defensa y la comunidad autónoma de Andalucía puede servir de referencia para avanzar en esta dirección.

Centrando ahora la atención en el ámbito internacional, durante los últimos años se ha continuado financiando y favoreciendo la participación de la base tecnológica e industrial nacional en los proyectos e iniciativas promovidas en el contexto de la Agencia Europea de Defensa (EDA) y en la Organización de Ciencia y Tecnología de OTAN, así como en otras iniciativas multinacionales encaminadas al desarrollo de proyectos de cooperación tecnológica de aplicación a defensa.

También en los últimos años se han realizado cambios normativos que han permitido que el Ministerio de Defensa pueda participar junto a la industria nacional en consorcios europeos que presenten propuestas de proyectos de I+D+i dentro del reto de Sociedades Seguras de Horizonte 2020. El papel de Defensa es el de usuario final en este tipo de proyectos, que se encaminan a aplicaciones de seguridad.

No obstante, el elemento más significativo a destacar es el cambio de posicionamiento político que se ha producido en los últimos años a nivel europeo, más favorable a dedicar mayores niveles de inversión al sector de defensa, en beneficio de su base tecnológica e industrial y la autonomía estratégica que necesita la UE para el desarrollo de sus políticas.

Así, a finales del mes de noviembre de 2016, la Comisión Europea publicó el antes mencionado EDAP que, entre otras actuaciones, ha previsto la creación de un Fondo Europeo de Defensa para apoyar la investigación en colaboración y el desarrollo conjunto de tecnologías y equipos de defensa, que incluirá una sección de investigación para financiar la investigación colaborativa en tecnologías de defensa. Esta sección se ha puesto en marcha en 2017 a través de una Acción Preparatoria sobre investigación en defensa, con una duración de tres años, que ayudara a definir las líneas maestras de un programa específico europeo de investigación en defensa (EDRP-EuropeanDefenceResearchProgramme) a partir de 2021 dentro del próximo marco financiero multianual de la UE.

En torno a esta iniciativa, en los últimos meses se están estableciendo los mecanismos de coordinación entreel Ministerio de Defensa y otros organismos públicos que permitan asegurar la participación de la base tecnológica e industrial nacional en las futuras convocatorias de proyectos europeos con garantías de éxito.

En la medida en que todo este conjunto de vías de cooperación, tanto nacionales como europeas, se vayan consolidando, será posible explotar las sinergias entre la I+D+i civil y de defensa, todo ello en beneficio del fortalecimiento de la defensa nacional y al desarrollo de la base tecnológica e industrial y de la sociedad en general.



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