El astillero francés DCNS denuncia a Navantia por plagio y pide la ruptura de la sociedad conjunta
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El astillero francés DCNS denuncia a Navantia por plagio y pide la ruptura de la sociedad conjunta

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04/05/2009 (Infodefensa.com) - La compañía francesa DCNS, fruto de la fusión de los astilleros públicos DCN y la división del grupo privado Thales, ha presentado una denuncia ante el Tribunal de Arbitraje de París en el que acusa de plagio a la española Navantia en relación con el submarino Scorpène.

La demanda busca la disolución de la asociación conjunta que la empresa francesa tiene constituida desde hace tiempo con Navantia para la comercialización conjunta de este submarino en el exterior, informó hoy el diario El País.

Fuentes del Ministerio de Defensa, que confirmaron la noticia, señalaron al diario que el asunto fue tratado en el marco de la cumbre que mantuvieron la semana pasada España y Francia. En el comunicado de prensa hecho público con esta ocasión, los ministros de Defensa de España, Carme Chacón, y de Francia, Hervé Morin, afirmaron haber examinado programas de cooperación industrial en los sectores naval y aeronáutico, entre otros temas.

Las fuentes oficiales afirmaron ahora que los ministros acordaron crear un grupo de trabajo entre las respectivas direcciones generales de armamento para explorar la cooperación en proyectos de submarinos y, en particular, en el S-80. La retirada de la demanda, indicó la misma fuente, sería un gesto de buena voluntad.

En caso necesario, Navantia está dispuesta a ejercer sus derechos ante todos los organismos que sea necesario, aseguró un portavoz del astillero español, que ha estudiado la posibilidad de responder a DCNS con una demanda de retorsión.

No obstante, España prefiere un acuerdo amistoso, que podría facilitar el reciente cambio de Jean-Marie Poimboeuf por Patrick Boissier al frente de DCNS.

El Scorpène es el mayor proyecto bilateral en el campo de la industria de Defensa y, probablemente, el único producto industrial de alto valor tecnológico que se exporta bajo la etiqueta hispano-francés. Se ha vendido hasta el momento a diversos países como Chile -dos submarinos el O'higgins y el Carrera-, Malaisia, otras dos unidades; India, con seis; y Brasil, que acaba de encargar cuatro. Los sumergibles chilenos se vendieron por más de 300 millones de euros, igual que los de Malaisia; mientras que los indios (construidos en unos astilleros locales) rondan los 2.000 millones.

Origen en el S-80

Según el diario, el origen de este litigio, que, según el periodista Miguel González podría tener nefastas consecuencias para españoles y franceses en el mercado internacional de submarinos, se remonta a la decisión del último Gobierno de Aznar, ratificada posteriormente por Rodríguez Zapatero, de equipar al futuro submarino de la Armada española, el S-80, con el sistema de combate de la firma estadounidense Lokheed Martin, en vez del francés.

Las relaciones entre DCNS y Navantia se deterioraron aún más cuando los astilleros públicos españoles presentaron el S-80 en algunos concursos internacionales, como el de Turquía, donde la compañía francesa aspiraba a vender su modelo Marlin.

Fuentes españolas consultadas por El País aseguran que Francia no tenía ninguna posibilidad de ganar el contrato, debido a su enfrentamiento con el Gobierno turco por el genocidio armenio, pero al final el gato se lo llevó al agua un tercero: el astillero alemán HDW.

Navantia niega que haya copiado tecnología del Scorpène, -son dos productos muy diferentes, empezando por su envergadura, alegan, tras recordar que el S-80 tendrá 2.300 toneladas frente a las 1.700 del Scorpène -, aunque lógicamente el know how adquirido por los ingenieros navales españoles en cada programa se incorpora al siguiente.

En la actualidad, Navantia está intentando vender el S-80 a Australia y quiere promocionarle en Noruega, India y Singapur.

Submarinos para Brasil

Por otra parte, DCNS y Navantia no han pactado todavía los términos del contrato con Brasil. Aunque Francia construye la mayor parte del submarino (65 % frente al 35 %) la propiedad intelectual pertenece a partes iguales a las dos compañías.

Los expertos consultados creen que el objetivo de la demanda contra Navantia es dificultar la aparición de un competidor en el mercado internacional de submarinos y renegociar desde una posición de fuerza su participación en el S-80, una vez excluido el sistema de combate.



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