Tal día como hoy en 1841 se libra la batalla de Angaco
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Tal día como hoy en 1841 se libra la batalla de Angaco

Este combate, enmarcado en la guerra civil argentina, enfrentó al partido unitario y el federal
Nazario Benavidez El Caudillo Manso
Retrato de Nazario Benavídez realizado por Franklin Rawson
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Tal día como hoy, 16 de agosto, pero de 1841, se desarrolló un enfrentamiento enmarcado en la guerra civil argentina entre el partido unitario y el federal en el departamento de Angaco. Los unitarios se alzaron con el triunfo en la contienda, aunque de poco sirvió para el bando ya que poco después los federales asestaron un duro golpe al tomar, a solo 23 kilómetros de allí, la localidad de San Juan.

El mando de las fuerzas unitarias, unos 609 hombres entre infantes y jinetes, así como casi 40 artilleros y dos cañones, estaba en poder de Mariano Acha mientras que a las federales respondían ante José Félix Aldao y ante Nazario Benavídez; sus fuerzas estaban compuestas por un poder mucho mayor, unos 700 infantes, más de 1.000 jinetes, 120 artilleros y 4 cañones.

Benavídez cometió la primera imprudencia al atacar frontalmente con su caballería, distanciándose del resto de su ejército. Los jinetes se lanzaron a una batalla que duró más de dos horas y durante las cuales perdieron a la mitad de sus fuerzas. La segunda imprudencia fue de Aldao, pues vio lo que sucedía, pero no hizo nada por tratar de ayudar a sus compañeros.

Un ataque poco efectivo

Horas después de este ataque fallido, Aldao envió a su infantería por la zona central de la batalla mientras que la caballería se aproximaba por los flancos. La artillería unitaria causó estragos en los soldados a pie federales, lo que propició que consiguiesen recolocarse para rechazar el ataque a caballo por sus flancos.

Aldao no supo asimilar estar derrotas y, antes de que sus tropas pudiesen rearmarse adecuadamente, volvió a enviarlas al frente, otro error que resultaría fatal. Las tremendas bajas sufridas propiciaron las retirada federal. Los unitarios, sin piedad, persiguieron a sus enemigos hasta dar caza a todos lo que pudieron alcanzar.

Más de mil federales murieron en la contienda y centenares de soldados fueron apresados mientras que los unitarios contaron 170 bajas. La batalla fue una gran derrota federal, sin embargo, se resarcirían tan solo unos días después con la toma de la ciudad de San Juan.



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