Cazas de combate o aviones de ataque ligero: el dilema de la Fuerza Aérea Colombiana
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Cazas de combate o aviones de ataque ligero: el dilema de la Fuerza Aérea Colombiana

En los últimos años, la FAC ha experimentado el debilitamiento progresivo del poder aéreo para el cumplimiento de su misión
M 346. Foto Infodefensa
Fotos ilustrativas Infodefensa.com
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Para diciembre de 2022, el presidente colombiano, Gustavo Petro, confirmaba que su Gobierno estaba adelantando el proceso para renovar la flota de cazas de combate de la nación; sin embargo, solo unas semanas después se suspendía por diversas razones. Hasta la fecha no hay novedades al respecto y el proyecto de renovación de la actual flota del IAI Kfir C10/12 COA por el Rafale CF3 sigue interrumpido.

Cazas y Lifts

Dentro de su visión estratégica, la Fuerza Aérea Colombiana (FAC) estableció dos proyectos específicos que contemplan aeronaves de combate de ala fija: el primero, de Aeronaves de Superioridad Aérea; y el segundo, de Aeronaves de Ataque ligero (Lifts).

En este sentido, cabe destacar que a través de diferente medios informativos —entre ellos Infodefensa se ha advertido del progresivo retiro del servicio operativo de los Kfir. Además, se planteó la posibilidad de retomar el proceso de compra de nuevas aeronaves.

Aunque a primera vista la respuesta a la pregunta sobre el tipo de aeronave que debiera adquirirse parece obvia, el análisis y el proceso para la toma de decisión debe incluir aspectos más allá del técnico y de las capacidades de los sistemas. En esta decisión es necesario analizar otros aspectos tales como la situación macroeconómica del país, las amenazas presentes y latentes, las probabilidades de materialización y la severidad que tienen o tendrán las amenazas en caso de materializarse.

Es importante recordar que a finales del 2022 la FAC, con base en estudios realizados, anunció oficialmente que la aeronave seleccionada para el proyecto de superioridad aérea era el avión Rafale de Dassault Aviation y para el proyecto de Jet de ataque ligero, la FAC seleccionaba el avión M-346FA de Leonardo. En este sentido y a esta altura del proceso —que lleva más de 14 años en desarrollo— no sería pertinente retomar la discusión sobre la selección del tipo de aeronave para cada proyecto, sino centrarse en las prioridades dentro de las ya seleccionadas por la FAC, teniendo en cuenta la relación coste-beneficio y el retorno de la inversión en términos de Seguridad y Defensa.

Es pertinente mencionar que en los últimos años, la FAC ha experimentado el debilitamiento progresivo del poder aéreo para el cumplimiento de su misión. Aunque se han elevado las alertas en diversos escenarios, teniendo en cuenta la proyección del cumplimiento del ciclo de vida útil de varias de sus aeronaves, el Gobierno nacional no ha asignado los recursos necesarios para el reemplazo y se ha llegado a un punto en el que las capacidades han disminuido drásticamente. 

Para el caso específico de las aeronaves de combate de ala fija, las capacidades más afectadas de la FAC son: vigilancia y control del espacio aéreo nacional; interceptación de aeronaves y neutralización de aeronaves ilícitas; apoyo aéreo cercano a tropas de superficie; ataque a objetivos en tierra; y disuasión.

Antecedentes

En el año 2000, la FAC contaba con cuatro tipos de aeronaves de combate: Kfir C10/12 COA (comprado a Israel), Dassault Mirage-V (comprado a Francia), Cessna A-37B (donado por los EEUU) y North American OV-10 (donado también por EEUU). Todas completaban más de 30 años de fabricación y operación y su sostenimiento era ya dificultoso para la época. Para el 2004, el Gobierno autorizaba la compra de 25 aeronaves Embraer A-29B Super Tucano por un valor aproximado de 234 millones de dólares, con el fin de reemplazar los OV-10 que continuaron volando hasta noviembre 2015, fecha en donde se retiraron del servicio activo las últimas cinco aeronaves.

La FAC recibió los primeros tres A-29B en diciembre de 2006 y tres meses después el Escuadrón de Combate 211 Super Tucano inició su despliegue participando desde ese momento en un gran número de operaciones de combate en contra de los grupos armados organizados. Sin embargo, lo anterior no fue una solución a las necesidades estratégicas en cuanto a su aviación de combate. Simultáneamente, los Mirage V y A-37B fueron retirados del servicio de forma progresiva, volando por última vez hasta 2010 el primero y hasta 2020 el segundo. De esta manera, en un periodo de menos de 10 años, la FAC perdió tres escuadrones de Combate (Mirage-V, A-37B y OV-10).

En 2024 se añadió una nueva crisis de Seguridad nacional por la imposibilidad de sostener logísticamente la flota Kfir, y supuso su consecuente retiro del servicio. Para ahondar aún más esta situación y reducir cualquier posibilidad de mantener o recuperar esta flota de aviones, se sumó la crisis entre Israel y Colombia, motivada por las declaraciones y posteriores suspensiones de las relaciones de Defensa entre ambas naciones. Cabe destacar que Israel es precisamente el fabricante y principal proveedor del soporte logístico de estas aeronaves, así como de la mayoría de los sistemas de armas, de aviónica y sistemas de autoprotección.

En el corto plazo, el país contará únicamente con los A-29B, situación que vulnera la Seguridad Nacional y la capacidad de defensa ante cualquier amenaza a la soberanía. Sin embargo, es importante reiterar que la FAC ha realizado un trabajo técnico juicioso y detallado para proyectar oportunamente los relevos y los cambios de las aeronaves ante el cumplimiento de su vida útil y ha sido la falta de voluntad política en la asignación de los recursos necesarios la que ha desencadenado la situación actual. Para el caso de los aviones Kfir, desde el año 2010 aproximadamente, se han realizado los estudios técnicos para su reemplazo mediante el proyecto de aeronaves de superioridad aérea, y en su plan estratégico institucional proyectó el reemplazo de los OV-10 y A-37B mediante el proyecto de Jet de Ataque Ligero.

Hoy Colombia se encuentra sumida en el escenario que vislumbró la FAC y el país tendrá que asumir las consecuencias de no contar con una Fuerza Aérea con capacidades disuasivas reales para la defensa, recordando que un proceso de adquisición implica no solo su compra, sino la fabricación de los aviones, la instrucción de tripulaciones y personal de mantenimiento, la entrega en plazos de las unidades, aumentando todo ello de manera significativa el tiempo para poder contar realmente con las capacidades que brindará la nueva flota.

Rafale. Foto Infodefensa

Rafale CF-3 o M-346FA

Si el Gobierno nacional decide autorizar los recursos para evitar la pérdida total de la capacidad de combate de las aeronaves de ala fija de la FAC, es necesario priorizar el desarrollo de los proyectos e invertir los recursos de acuerdo con la relación coste-beneficio y el retorno de la inversión en términos reales de seguridad y defensa que estos generen.

Aunque la adquisición de aeronaves de superioridad aérea siempre será la opción ideal en términos técnicos y de capacidad, su coste de adquisición puede superar los 4.000 millones de dólares por 24 aeronaves, mientras que el costo de adquisición de un escuadrón de 24 aeronaves de ataque ligero puede tasarse aproximadamente en los 1.300 millones de dólares; es decir, una tercera parte de lo requerido para reemplazar las aeronaves Kfir. En el contexto geopolítico actual, la posibilidad de un conflicto armado internacional entre Colombia y alguna nación vecina es cada vez menos probable. Por el contrario, la probabilidad de que amenazas internas y transnacionales como el narcotráfico, el tráfico de armas, municiones e insumos, la deforestación, la minería criminal, el tráfico de migrantes, y el accionar de los grupos armados organizados en contra de la población civil y la fuerza pública, continúen creciendo y logren desestabilizar el Estado de Derecho, la institucionalidad y en últimas la Seguridad Nacional es cada día mayor.

De hecho, y como ejemplo, las organizaciones narcotraficantes emplean aeronaves tipo jet con prestaciones de más de 35.000 pies de altitud, a velocidades de hasta 0.85 veces la velocidad del sonido y con capacidad de carga superiores a las dos toneladas.

Tanto aeronaves Rafale como M-346 (seleccionadas por la FAC) tienen las capacidades de interceptación, pero desafortunadamente no es el caso del avión A-29B, con rendimientos por fuera de la envolvente de vuelo de las aeronaves utilizadas por los narcotraficantes. De igual manera, ambas aeronaves tienen la capacidad de ejecutar misiones de vigilancia y reconocimiento, ataque aire-tierra, interceptación y neutralización de aeronaves ilícitas, apoyo aéreo cercano, vigilancia y control de espacio aéreo (contra amenazas diferentes de aeronaves de superioridad aérea), entre otras.

En el contexto de análisis técnico —a excepción de la disuasión y la disputa efectiva de la superioridad aérea frente adversarios potenciales como el Sukhoi (Irkut) SU-30 Mk2— las aeronaves de ataque ligero y las de superioridad aérea cuentan con capacidades similares. En un sentido práctico, el M-346 cuenta con capacidades similares a las del Rafale, pero con una menor potencia de fuego, menor alcance, menor capacidad de carga, menor tiempo de sostenimiento sobre un área específica, menor rango de detección de sus sensores, entre otros, pero a un costo de adquisición y sostenimiento muy inferior y casi con el mismo impacto positivo en la seguridad nacional. Ante este análisis, la adquisición del M-346 cobra una mayor importancia y prioridad, sin desconocer la necesidad de adquirir las aeronaves de superioridad aérea para disuadir cualquier intención de agresión por parte de un actor externo.

El M-346 inclina la balanza

En los últimos tres años, a través de sus comités técnicos la FAC realizó un trabajo exhaustivo sobre los diferentes sistemas de aeronaves para determinar la mejor opción para el país. En el caso del proyecto de aviones de ataque ligero, después del estudio riguroso entre el avión M-346 de la empresa Italiana Leonardo y el FA-50 de la empresa Coreana KAI, la FAC seleccionó el M-346 con base en el siguiente cuadro comparativo, al que este diario tuvo acceso: 


CARACTERÍSTICA M346 FA-50
Costos Aproximado por aeronave 35 USMD 43 USMD
Bimotor SI NO
Velocidad Máxima 1.2 MACH 1.5 MACH
Alcance Máximo (combustible interno) 1050 MN 1000 MN
Alcance Máximo (combustible externo) 1450 MN 1300 MN
Techo Operacional 45.000 PIES 55.000 PIES
Capacidad Multirol SI SI
Armamento Aire-Tierra SI SI
Ametralladora/ Cañones SI (Externo) SI (Interno)
Armamento Inteligente SI SI
Puntos Duros 7 7
Pods de designación/ Reconocimiento SI NO
Armamento Aire- Aire SI SI
Misiles de Corto Alcance SI SI
Misiles de Mediano Alcance NO NO
Arquitectura abierta SI SI
Radar de Adquisición SI SI
Helmet Mounted Display SI NO
Sistema de Reabastecimiento en vuelo SI NO
Aviónica avanzada (4+/ 5ta generación SI SI
GPWS SI NO
Recuperación de automática de actitud SI NO
Data link 16 SI SI
Facilidad de despliegue SI SI

Como se puede apreciar en el cuadro comparativo, las dos aeronaves tienen características técnicas similares, en algunos aspectos el FA-50 es superior y en otros lo es el M-346. 

Según supo Infodefensa, la inclinación hacia el M-346 se debe a multiples razones. 

En una aeronave de combate con dos motores se incrementan significativamente los niveles de seguridad operacional y las probabilidades de supervivencia de los tripulantes y del avión ante una situación de emergencia. No se trata solamente de la redundancia en su sistema de propulsión, se trata también de la redundancia de la mayoría de los sistemas de la aeronave como el eléctrico, el sistema hidráulico, el de combustible, la presurización, entre otros, ya que un sólo motor tiene la capacidad de soportar la operación de estos sistemas cuyos componentes principales están engranados a su eje.

Desde el punto de vista táctico y operacional, es importante mencionar que las misiones de combate tales como interceptación y neutralización de aeronaves, ataque tierra, apoyo aéreo cercano, se hacen en zonas apartadas del país o en mar adentro, donde las posibilidades de recuperación de personal en caso de una eyección son mucho más reducidas. En caso de falla de un motor en una aeronave bimotor, el piloto puede regresar a su base de lanzamiento o al aeropuerto de emergencia sin mayores contratiempos. Caso contrario ocurre con las aeronaves monomotor que, en caso de falla de su única fuente de propulsión, la tripulación se debe expulsar y la pérdida es total. Para ser más explícito en la explicación, la FAC perdió varias aeronaves kfir por la falla del motor o sus componentes asociados, reduciéndose la capacidad operacional y perdiéndose valiosos recursos de defensa para el país.

Si bien es cierto que una aeronave de dos motores tiene un mayor costo logístico y de mantenimiento, los costos logísticos y de mantenimiento de una aeronave bimotor nunca serán tan elevados como el costo de una aeronave monomotor que se pierda por una falla en su único medio de propulsión, sin contar con el costo irreparable de la pérdida de vidas humanas.

Otra característica del M-346 importante que lo distingue por encima de su competidor, es la capacidad ya desarrollada de reaprovisionamiento de combustible en vuelo, lo que permite incrementar aún más el alcance y autonomía de esta aeronave. Asímismo, permite el entrenamiento de pilotos en esta capacidad distintiva en aeronaves de superioridad aérea.

El concepto y diseño del M-346 es mucho más reciente que el de su contendor coreano cuyo diseño tiene más de 20 años. El M-346 fue diseñado inicialmente como avión de entrenamiento avanzado para la transición a aeronaves de superioridad aérea como el Rafale, el F-35 y el Typhoon y posteriormente debido a su excelente rendimiento y prestaciones operacional le fue adicionado el rol de avión de ataque ligero.

Como biplazas, las aeronaves de combate pueden desarrollar misiones de combate complejas en ambientes de alta amenaza con mayor probabilidad de éxito y de supervivencia, ya que mientras en una aeronave monoplaza el piloto está más expuesto a la pérdida de la alerta situacional, la desorientación espacial, la incapacitación por las altas gravedades, en una aeronave bimotor las tareas tácticas son compartidas, el empleo de los sensores y sistemas de armas pueden ejecutarse con mayor precisión y en caso de una emergencia por incapacitación de un tripulante, el otro puede tomar el control de la aeronave y evitar un incidente o accidente.

Finalmente, la selección entre el Rafale y el M-346 no es tarea fácil, los comités técnicos de la FAC y del Ministerio de Defensa tendrán la responsabilidad de elegir la mejor opción de corto plazo ya que en definitiva son dos capacidades necesarias y requeridas que deben ser cubiertas en el mediano plazo, pero presentándose el M-346 como una opción viable a un tercio del valor del Rafale y pudiendo en principio afrontar amenazas en ciernes sobre la seguridad nacional.



Los comentarios deberán atenerse a las normas de participación. Su incumplimiento podrá ser motivo de expulsión.

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