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ESPAÑA | Armada
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Informe de la Armada española

La fragata noruega Helge Ingstad se hundió por un "error humano"

Fragat KNM Helge Ingstad con el caso hundido. Foto: Sputnik/Youtube

Fragat KNM Helge Ingstad con el caso hundido. Foto: Sputnik/Youtube

03/12/2018 | Madrid

La Armada española ha elaborado un informe en el que concluye que “un error humano” fue la causa principal del hundimiento de la fragata Helge Ingstad de la Marina noruega el pasado 8 de noviembre tras chocar con el petrolero Sola TS.

El documento, al que ha tenido acceso el diario ABC, cuestiona la primera versión emitida por las autoridades noruegas, quienes apuntaron la semana pasada al fabricante español del buque militar, Navantia. “Existen pruebas claras de que el daño inicial se extendió a cuatro compartimientos estancos e indicios de que pudieron ser cinco los realmente dañados en la colisión, lo que excede los criterios de supervivencia del diseño del buque”, resalta.

Asimismo señala que los daños causados en la plataforma descartan problemas en el diseño en la etapa de construcción del barco. “Las dimensiones de los daños producidos por el abordaje superan los límites de avería exigidos en construcción y aun así las 134 personas pudieron ser rescatadas sin que se produjese ninguna baja”, asegura.

El informe interno de la Armada también pone de manifiesto que “la extensión de la avería visible en la fragata Helge Ingstad es del 15% de la eslora en la flotación (18,2 metros) que equivale a un escenario con tres compartimientos principales adyacentes inundados”.

Y además apunta que la avería podría haber afectado a partes ocultas del buque. “El análisis de las imágenes indica que probablemente por debajo de la línea de flotación la grieta alcance un cuarto compartimiento del buque (se desconoce el alcance exacto de la grieta debajo de la línea de flotación) [...] Es probable que esta grieta la produjera el escoben y ancla de estribor del petrolero”.

En cuanto a las causas del accidente, el informe español señala directamente a un fallo humano. Un cúmulo de errores precipitó el fatal desenlace. El buque navega a una velocidad excesiva en torno a los 17,4 nudos; no lleva el Sistema de Identificación Automática (AIS) encendido; no aplicó correctamente las reglas del reglamento internacional para prevenir los abordajes en la mar (Ripam); y, además, el buque no siguió las advertencias del petrolero.

El documento afirma a modo de conclusión que “cualquier buque de características similares a la fragata sería incapaz de controlar la inundación y al sobrepasar la capacidad de supervivencia del buque, acabaría con el hundimiento, cosa que pudo evitarse por estar cerca de costa y poder varar el barco». Sin embargo unos cables que la mantenían a flote cedieron. La escora aumentó y la inundación continuó aumentando. Hundida. Enésimo error en esta cadena de despropósitos ‘made in Norway’”.

La Armada española ha elaborado este análisis debido a la similitud entre las fragatas noruegas y las fragatas F-100 de la clase Álvaro de Bazán con el propósito no caer en los mismos errores que provocaron el accidente.  

Investigación noruega

 

El informe preliminar de la Comisión de Investigación de Accidentes de Noruega (AIBN, por su siglas en inglés), publicado el pasado jueves, aseguraba haber detectado un fallo de seguridad "crítico" en el buque siniestrado. "La AIBN ha encontrado problemas críticos de seguridad relacionados con los compartimentos estancos del barco", afirmaba.

La investigación noruega hacía hincapié en que un problema en la estanqueidad de la fragata podría haber provocado el hundimiento final y recomendaba a Navantia que revisara otros buques similares.

Las inundaciones -detallaba el informe nórdico- se produjeron en tres compartimentos estancos a bordo: la sala de generadores de popa, los cuartos de la tripulación en cubierta y los almacenes. "Sobre la base de este daño, la tripulación, respaldada por los documentos de estabilidad del buque, consideró que el buque tenía 'poca estabilidad', pero podía mantenerse a flote", recoge.

Sin embargo, añadía, la tripulación advirtió que el agua caía desde el cuarto de generadores al de engranajes por el hueco de las hélices, por lo que finalmente se optó por la evacuación.

Navantia en declaraciones a Infodefensa.com recordaba que "el diseño de la fragata cumple con todas las certificaciones y, en concreto, satisface la reglamentación aplicada a los buques de guerra en relación a la longitud máxima de inundación que deben soportar".

La fragata Helge Ingstad era la cuarta de los cinco buques de la clase Fridtjof Nansen construidos a principios de este siglo en los astilleros de la compañía española en Ferrol.

 

 

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