Industria naval en América Latina: tradición marítima y voluntad pese a la inferioridad de condiciones (Parte I)
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Industria naval en América Latina: tradición marítima y voluntad pese a la inferioridad de condiciones (Parte I)

La región presenta naciones altamente competentes a pesar de la pauperización de sus presupuestos en Defensa
Industria naval México
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*Por una cuestión de extensión Infodefensa presentará el contenido de este reportaje dividido en tres partes.

Si bien no existe punto de comparación con potencias como Estados Unidos, India, Australia, Reino Unido o Alemania, algunos países de América Latina exponen sus avances en la construcción naval. La dotación de navíos en la región responde a diferentes tradiciones nacionales respecto a sus fuerzas navales y a la industria en cuestión.

Países como Chile, México, Perú, Brasil o Colombia, cuentan con infraestructuras robustas para sus aspiraciones oceánicas. Los avances tecnológicos y las innovaciones en equipamiento naval y seguridad marítima no pueden ser más que un reflejo del presupuesto general dedicado a la industria de la Defensa en la zona.

A continuación, Infodefensa presenta un reportaje con lo más actual y trascendente en el orden de las industrias navales en Latinoamérica. Desde grandes astilleros de industria nacional hasta la desidia flagrante, representaciones materiales exitosas o para el olvido, dos caras de la misma moneda en una gran porción del continente —que si bien enfrenta desafíos similares en las aguas marítimas (protección de los recursos naturales, control de tráficos ilícitos, narcotráfico, pesca ilegal, etc.)— esboza escenarios diversos en sus planes para fortalecer (o no) a sus Armadas.

México

México es el mercado de buques de guerra más grande de la región, con un gasto acumulado de 2.500 millones de dólares durante 2023-2028. Y se estima que el mercado aumentará de 400 millones de dólares en 2023 a 450 millones de dólares en 2028, a una tasa compuesta anual del 2,4 %.

Gran parte de este gasto está impulsado por la necesidad de combatir el crimen organizado y el narcotráfico. Según el corresponsal de Infodefensa en la zona, José A. Quevedo, la clave del programa para el período 2023-2028 es la construcción de las ocho fragatas ligeras denominadas localmente como Patrullas Oceánicas de Largo Alcance (POLA), de 2.570 toneladas y con Astimar y Damen Shipyards como contratistas principales. Estos barcos se están adquiriendo para reemplazar a los antiguos destructores de la Armada mexicana (ya no están en uso).

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En noviembre de 2018, el Gobierno mexicano realizó la botadura de su primera POLA llamada ARM Reformador. Se trató de la primera de ocho Patrullas Oceánicas que —según se informó— se construirán en el astillero estatal mexicano Astimar y en los astilleros Damen. 

Basado en la fragata Sigma 10514, se espera que cada barco tenga un alcance de más de 5.000 millas náuticas y esté equipado con Harpoon Block II, misiles lanzados desde superficie, misiles RAM, un lanzador MK56 VLS de 8 celdas, misiles tácticos Evolved Seasparrow, torpedos MK-54 y el sistema de defensa electrónica Rigel de Indra. También tendrán una eslora de 107 metros, una velocidad máxima de 27 nudos y podrán operar en alta mar por hasta 20 días. El costo total del programa es de 2.800 millones de dólares, de los cuales se espera que 2.500 millones de dólares se gasten a lo largo del periodo 2023-2028. La idea es que todos los buques estén entregados en 2028.

En palabras de Quevedo, en una decisión no explicada, el Gobierno mexicano canceló todos los programas militares de modernización y equipamiento, con lo que se dejaron de construir los proyectos navales que se tenían en puerta, como el programa POLA. Esto afecta severamente la capacidad de la Armada de México para la vigilancia y patrulla en costa y altamar porque solo cuenta con un buque de gran capacidad construido en el Gobierno anterior.

Perú

Perú no es un recién llegado en el área de las construcciones y reparaciones navales. El 22 de mayo de 1845 se funda la Factoría del Estado en Bellavista (Callao), en el primer Gobierno del mariscal Ramón Castilla y Marquesado. En febrero de 1928 se inician los trámites para la construcción de un dique seco en el Callao, obras que se adjudicaron a la compañía estadounidense The Frederick Snare Corporation y se realizaron entre 1936 y 1938. El 14 de febrero de 1950 se creó el Servicio Industrial de la Marina (actual SIMA Perú S.A.) y es en la década de los años ‘50 se adquieren diques flotantes para las instalaciones de Iquitos y Callao.

Según relata el corresponsal para esta página en Perú, Peter Watson, SIMA inicia trabajos para mejorar su infraestructura construyendo la Grada N° 1, y en 1956 comienza la construcción del buque tanque BAP Zorritos de 6.000 TPM e ingresa así a los proyectos de naves de alto bordo. A mediados de 1981 se reorganiza a los Servicios Industriales de la Marina como una empresa estatal de derecho privado.

En la década de los ’80, SIMA se posiciona como el mejor astillero de la región al entregar a la Marina de Guerra del Perú el buque de investigación oceanográfica BIC Humboldt. Construye el buque multipropósito M/N Presidente Pardo de 27.200 TPM y se embarcó con éxito en el proyecto de construcción y ensamblaje local de dos fragatas Lupo (las dos primeras fragatas fueron construidas en Italia).

SIMA Perú ha construido patrulleras de costa para la Armada; remolcadores; motochatas fluviales; el buque escuela a vela BAP Unión en base a un diseño español; unidades fluviales de combate; lanchas de interdicción fluvial; las patrulleras marítimas PGCP-50 y los buques multipropósito con cubierta inundable de la Clase Pisco (ambos de diseño surcoreano); el ensamblaje local de lanchas de interdicción marítima CB-90HSM; y overhaul integral de submarinos 209/1200. 

Actualmente se prepara para ingresar en una nueva fase de construcciones navales, con la inminente selección de un socio estratégico para iniciar los proyectos Buque Multirol (nuevas fragatas misileras), buques de cabotaje tipo LCU (Landing Craft Unit) y Buques de Patrulla Oceánica (OPV, Off-shore Patrol Vessel).

Brasil

En Itajaí (sur de Brasil) se ha creado un nuevo centro de construcción naval militar para atender el pedido de cuatro fragatas de la clase Tamandaré (en curso). Según los planes de la Marina brasileña habrá mucho trabajo en Itajaí en los próximos años.

El cluster naval más influyente del país, en el Estado de Río de Janeiro, ha ampliado una asociación industrial con Emgepron y el Arsenal de la Marina de Río de Janeiro para conseguir contratos de construcción en el programa de patrulleras de 500 toneladas. Prevé la entrega de 11 NaPa hasta el final del contrato. Hasta 2030, deberán entregarse al menos cuatro de ellas, incluida la Mangaratiba, cabeza de serie.

Al mismo tiempo —comenta nuestro corresponsal en Brasil, Roberto Caiafa— en Itaguaí, Itaguaí Construções Navais (ICN) necesita pedidos para mantener el personal, ya que se aproxima la entrega final de los cuatro submarinos convencionales y aún no hay anuncio de otro contrato para continuar.

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Las opciones incluyen una segunda línea de producción de patrulleros de 500 toneladas o la construcción de otros buques para la Marina brasileña bajo demanda.

Dentro de las necesidades urgentes de la Marina brasileña que pueden ser satisfechas por la Industria Naval Nacional se pueden mencionar: patrulleras fluviales; buques de contramedidas de minas/guerra de minas; y buques más pequeños para vigilancia y patrullaje de zonas costeras (especialmente utilizando las nuevas tecnologías autónomas ya disponibles para los llamados USV).

*Coninúa en: Industria naval en América Latina: tradición marítima y voluntad en inferioridad de condiciones (Parte II) 




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