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Política de Defensa Nacional 2020

Chile actualiza la definición de sus Capacidades Estratégicas

El personal calificado y los sistemas de armas son claves para la Defensa Nacional. Foto: FACh

El personal calificado y los sistemas de armas son claves para la Defensa Nacional. Foto: FACh

03/06/2021 | Santiago

Óscar E. Aránguiz

El Ministerio de Defensa Nacional publicó el pasado 28 de mayo en el Diario Oficial la Política de Defensa Nacional de Chile 2020 que actualiza y complementa el Libro de la Defensa Nacional Edición 2017. El documento expone cuatro grandes temas: Principios de la Defensa; Entorno para la Defensa; Estrategia de la Defensa; y Conducción de la Defensa Nacional, Avances y Desafíos.

El ítem Estrategia de la Defensa declara que la autoridad del presidente de la República se extiende a todo cuanto tiene por objeto la conservación del orden público en el interior y la seguridad externa de la República, de acuerdo con la Constitución y las leyes. Esto incluye el empleo del sector Defensa con sus Fuerzas Armadas, para lo cual se define a nivel político la Estrategia de la Defensa, teniendo presente que en la defensa de la patria e integridad territorial son esenciales e insustituibles.

La Estrategia contiene los fines a lograr (representados por los objetivos de la Defensa y las Áreas de Misión), los medios para lograr tales fines (Capacidades Estratégicas) y articula ambos mediante la forma de empleo prevista de esos medios para lograr los fines (concepto estratégico de Empleo de la Defensa).

Dentro de la estrategia se establece que los objetivos asociados a la seguridad externa de Chile, específicamente aquel relacionado con la conservación de la soberanía, la integridad territorial, la independencia política del país y la protección de la población de las amenazas externas, es donde se enfocan las capacidades que son singulares y exclusivas de la Defensa y, por tanto, son su prioridad.

Los fines, medios y formas de empleo definidos a nivel político, orientan, mediante una aproximación estratégica militar, la definición de objetivos estratégicos y conceptos operacionales de empleo en escenarios previstos para el cumplimiento de tareas en diferentes Áreas de Misión, así como la planificación del desarrollo de la Fuerza.

Las Áreas de Misión de la Defensa son: Defensa de la soberanía e integridad territorial; Cooperación internacional y apoyo a la Política Exterior; Seguridad e intereses territoriales; Emergencia nacional y protección civil; y Contribución al desarrollo nacional y a la acción del Estado.

Las Capacidades Estratégicas

 

Los medios a que se refiere la Estrategia de Defensa se representan por la habilidad para generar efectos, lo que constituye las Capacidades Estratégicas. Estas capacidades se fundan en la disponibilidad e integración funcional de: Material, Entrenamiento, Recursos Humanos, Organización, Doctrina, Infraestructura, Sostenibilidad e Información, necesarias para cumplir las misiones asignadas a la Defensa Nacional.  

Para orientar la concepción y visión superior de las Capacidades Estratégicas que Chile considera esenciales para su defensa, estas se agrupan en siete Áreas Generales de Capacidades Estratégicas: Superioridad Operacional; Protección; Inteligencia, Vigilancia y Reconocimiento (ISR); Mando y Control Integrado; Movilidad y Proyección; Sostenibilidad; y Despliegue Territorial.

En relación a las áreas de Protección e ISR, se incluyen las capacidades para proteger objetivos estratégicos propios, incluyendo las infraestructuras físicas y de información, las fuerzas, bases, soporte logístico y la población en general, respecto de acciones ofensivas adversarias. Las capacidades en esta área son provistas tanto por las mismas fuerzas que otorgan la superioridad operacional, empleadas en neutralizar fuerzas que ataquen, como también por fuerzas y sistemas especializados en defensa de objetivos propios, en un empleo coordinado.

El área general de Protección contiene capacidades de alerta y alarma temprana, neutralización de ataques en todas las dimensiones (tierra, mar, aire, espectro electromagnético y ciberespacio), incluyendo capacidades y resiliencia para neutralizar actos hostiles contra sistemas vitales de la defensa en el ciberespacio y también para la defensa contra operaciones de información adversarias.

En tanto en el área ISR, agrupa a las capacidades estratégicas que permiten obtener superioridad en la información y decisión, mediante la conformación de un panorama o conciencia situacional completa y oportuna, que contribuya a mantener la iniciativa. En el contexto de la contribución de la Defensa a la seguridad de Chile, las capacidades asociadas a la inteligencia resultan fundamentales en la provisión de antecedentes para la toma de decisiones, que no son posibles de obtener con otras herramientas. De igual manera, evita las sorpresas estratégicas, aportando con alerta temprana y una capacidad de análisis que es capaz de interpretar y dar valor a señales que, por débiles que puedan parecer, requieren una proactividad del Estado. Todo ello redunda como habilitador de la anticipación estratégica, insumo fundamental para conceptualizar el desarrollo futuro de capacidades y la concepción del empleo de los medios.

El valor de la anticipación estratégica que otorga una arquitectura ISR robusta y permanentemente operativa, radica en el principio de economía de fuerzas y es una repuesta sólida para que una Defensa moderna sea ágil. Lo anterior incluye procesos, plataformas y sistemas integrados orientados a obtener buscar y mantener actualizada información relevante, análisis y producción de Inteligencia, incluyendo procesos de alerta, así como procesos de seguimiento de acciones y evaluación de daños.

Las capacidades agrupadas en esta área, a nivel superior, permiten obtener alerta y alarma estratégica y, en niveles operacionales y tácticos, apoyan la toma de decisiones en escenarios asociados al cumplimiento de tareas en diversas Áreas de Misión. Ello incluye alertas sobre amenazas emergentes, actividades ilícitas en zonas fronterizas terrestres, vigilancia y control de áreas terrestres, marítimas y espacios aéreos en que el Estado debe ejercer sus competencias.

Movilidad y Proyección


Incluye capacidades orientadas al aseguramiento de la disponibilidad y despliegue de medios, en forma íntegra, rápida y con mínimo aviso, para actuar en los escenarios y misiones previstas. Considera bases para sostenimiento, protección, predespliegue o despliegue, así como medios de transporte aéreo,terrestre o marítimo, ampliando las opciones del mando para optar por la combinación más adecuada según factores de seguridad, alcance, accesibilidad y otros.

Estas capacidades habilitan y potencian las áreas de Superioridad Operacional y Protección, permitiendo la concentración de los medios en tiempos de normalidad para optimizar su entrenamiento y sostenimiento logístico, la libertad de acción para su despliegue o posicionamiento donde sean requeridos, tanto dentro del territorio nacional como en el extranjero.

Un factor determinante de esta área general de capacidad es la necesidad de lograr la máxima operatividad de la fuerza desplegada en el mínimo tiempo, lo que es determinado por la forma de transporte y los medios empleados, junto a un equipamiento y entrenamiento adecuado.

Estas capacidades también resultan decisivas para apoyar los esfuerzos de respuesta en casos de emergencia y catástrofes, incluyendo el transporte de carga y de personal de apoyo hacia y desde una zona afectada, además de la evacuación masiva de personas.

Desarrollo de Capacidades Estratégicas


Dentro de las orientaciones para el Desarrollo de Capacidades Estratégicas, entendiendo que la Defensa es un bien público cuyos recursos para invertir en ella son finitos y deben balancearse con las otras necesidades del Estado, se considera un equilibrio de: Los sistemas de armas, el personal y su entrenamiento; Desarrollo de la Fuerza; Efectividad; Polivalencia, polifuncionalidad y adaptabilidad; Visión conjunta e integral superior; Tecnología e Industria de Defensa; Capacidades espaciales de la Defensa; Capacidad para generar Inteligencia; Capacidades de Ciberdefensa; Capacidad para enfrentar amenazas híbridas.

Referente a los sistemas de armas, el personal y su entrenamiento, si bien las plataformas y sistemas de armas son elementos fundamentales en el contexto de las capacidades, lo decisivo es contar con personal profesionalmente competente, entrenado, comprometido con los valores de la Defensa Nacional, disciplinado y organizado.

La modernización de los sistemas y las mayores exigencias operacionales, hacen necesario contar con personal capacitado con mayor estabilidad y permanencia, como una manera de asegurar eficiencia en la inversión de recursos en su formación profesional y mayor eficacia en el empleo de las capacidades estratégicas.

La inversión que Chile realiza en mantener una Defensa eficaz con Fuerzas Armadas modernas, profesionales, entrenadas y equipadas para su función principal, debe significar no solo un beneficio de seguridad externa, sino que además debe significar un aporte a la seguridad y desarrollo del país en general.

Sobre el Desarrollo de la Fuerza, se define como “La Fuerza” al conjunto de medios humanos y materiales aportados por las Fuerzas Armadas y el Estado Mayor Conjunto organizados como unidades militares y entrenadas para la realización de operaciones en cumplimiento de tareas consideradas en las diferentes Áreas de Misión, incluyendo su despliegue territorial.

Ello se materializa mediante programas y proyectos de inversión asociados principalmente a medios materiales, infraestructura y sostenimiento, los que deben considerar el desarrollo asociado en personal, doctrina, entrenamiento y otros que permitan alcanzar efectivamente las capacidades estratégicas deseadas.

La planificación de desarrollo de la fuerza debe cumplir las orientaciones para el desarrollo de capacidades estratégicas de esta política y considerar los siguientes factores: 1.-Fuerzas actuales, capacidades estratégicas y eficacia operacional alcanzadas, principales sistemas que las componen, nivel de alistamiento operacional alcanzado, costos de operación, capacidad y costo de sostenimiento, manejo de obsolescencias, eficiencia logística y vida útil remanente; 2.-Demandas de evolución en capacidades estratégicas requeridas, derivadas de cambios en los escenarios, en los objetivos, en las prioridades o en la estrategia de la Defensa de acuerdo con la orientación política superior; y 3.-Marco financiero esperado en el corto, mediano y largo plazo que permita generar y sostener la estructura de fuerzas y su evolución en el tiempo.

La planificación de desarrollo de la fuerza quedará definida en un plan elaborado con un horizonte de tiempo de 12 años, que incorpore los diferentes programas y proyectos de inversión de corto (cuatro años) y mediano plazo (cinco a 12 años), priorizados y programados en el tiempo, con una visión de largo plazo, de acuerdo con las orientaciones de esta Política de Defensa.

Imágenes: Ministerio de Defensa Nacional.

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