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IV Simposio de Seguridad y Defensa Perú 2018

M. Vego (EEUU) remarca en Lima el valor del concepto "negación del mar" (y2)

Los objetivos de la guerra naval para poderes navales fuertes y débiles, según el Dr. Milan Vego. Foto: Marina de Guerra del Perú

Los objetivos de la guerra naval para poderes navales fuertes y débiles, según el Dr. Milan Vego. Foto: Marina de Guerra del Perú

10/09/2018 | Lima

Peter Watson

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El doctor Milan Vego explicó durante su exposición en el Simposio de Seguridad de Lima que la estrategia marítima en tiempos de guerra debe orientarse al logro de los objetivos estratégicos navales, si es necesario modificarlos para concretar la estrategia con un adecuado suministro de fuerzas y recursos. Los nuevos escenarios, principales y secundarios, deben ser claramente determinados.

La construcción de nuevas alianzas o coaliciones permite capturar posiciones estratégicas marítimas más favorables, especialmente geográficas. La Marina tiene que crear las condiciones estratégicas necesarias para el cese de hostilidades en el mar y luego pasar al programa de construcciones navales posconflicto.

Todo esto, agregó Vego, no importa si se trata de un poder naval grande o pequeño, los objetivos estratégicos son similares.

La enseñanza de la historia

 

Un buen ejemplo para medir los objetivos estratégicos militares es la guerra ruso-japonesa de 1904-1905. La premisa es que siempre se debe empezar con una estrategia general y luego las diferentes estrategias de menor rango, incluyendo la naval.

Vego remarcó que Japón, como estrategia nacional, quería asegurar la dominación política y económica de Manchuria y Corea. Tener a Rusia controlando Corea no era aceptable. En consecuencia, el objetivo estratégico militar era retirar a Rusia de esos espacios, implicando que se tenía que derrotar a las unidades militares del Ejército de Rusia allí asentadas. El objetivo estratégico naval era obtener y mantener el control del mar Amarillo (costa oeste de Corea) y del mar del Japón (mar entre Japón y el continente).

En agosto de 1942, la Armada de EEUU varió su  postura estratégica defensiva a una ofensiva. El punto pivotal fue el ataque a Pearl Harbor. El primer paso fue obtener el control de Guadalcanal. La estrategia ofensiva se mantiene hasta el final de la guerra.

En contraste, la Marina Imperial Japonesa pasó de una estrategia naval ofensiva a una defensiva, a partir de mediados de 1943. La isla de Bouganville no estuvo asegurada hasta finales de 1943. Demoró más de un año la transición de posturas estratégicas.

La Campaña de las Islas Salomón tuvo tres objetivos principales, Guadalcanal en 1942,  las islas Nueva Georgia y Bouganville en 1943. Hacia mediados de 1944, Japón desplegó una intensa estrategia defensiva.

Los niveles estratégicos

 

Según Vego, en la guerra naval, tanto el lado fuerte como el débil tienen tres objetivos de niveles estratégicos, operacionales y tácticos. Establecer, mantener y expandir sus bases y el control del área de despliegue; el control del mar para el poder mayor y negación del mar es el objetivo del poder débil; mientras que controlar el punto de ajuste o ahogo es objetivo de la fuerza mayor y su negación el del débil. Ambos buscan destruir al enemigo, al tiempo que preserva su potencial económico y militar.

La negación del mar apunta a bloquear parcial o completamente el uso que el enemigo pueda hacer del mar para propósitos comerciales y militares. Hay que tener una estrategia operacional en escala, una visión completa del escenario no solamente una parte.

Las acciones de negación del control del mar implican la disputa de este espacio con una fuerza mayor. Según la doctrina, la negación del mar es un objetivo negativo y el control del mar es un objetivo positivo, no son lo mismo y tienen métodos muy diferentes.

Los requisitos para poder avanzar

 

Para una fluida relación entre estrategia y el campo operacional se requiere de ciertos prerrequisitos como una posición estratégica marítima favorable, un adecuado número de bases navales y bases aéreas, tener fuerzas optimizadas para operaciones litorales, una teoría naval efectiva junto a doctrinas tácticas y operacionales también efectivas,  así como un sistema de comando y control operacional efectivo, cooperación estrecha entre institutos armados, dominación de la información (la tecnología hoy en día permite visualizar las fortalezas y debilidades del oponente poderoso, ya no es cómo en el pasado que la ventaja informativa la tenía el fuerte) y una postura agresiva, siempre hay que actuar, las marinas que son pasivas, de hecho, van a perder.

Algunos de los métodos principales, resaltó el expositor, son el evitar un encuentro decisivo, esto se origina en el siglo XVII y XVIII, pero las marinas pequeñas necesitan de áreas básicas o zonas de refugio. A veces, sin embargo, es necesario buscar un encuentro decisivo. Un ejemplo, es la Marina de Austria, en posición de inferioridad en 1866 con la Marina de Italia, se le enfrentó y ganaron en el Mar Adriático. Vego indica que ser estratégico en la defensa no impide ser agresivo u ofensivo.

Debilitar las fuerzas del enemigo en el tiempo, lo que a veces no es adecuado al ser muy diferente la guerra en el mar y la tierra, por las grandes distancias en el mar. Hoy, la tecnología permite distraer al enemigo y evitar un encuentro cercano, mientras se degradan sus fuerzas tácticas.

Otro método es contra contener las fuerzas enemigas, un ejemplo de los cual lo desplegó Alemania en la Segunda Guerra Mundial, al decidir contra bloquear el bloqueo naval que se les aplicó. Se puede también generar una distracción estratégica, amarrando las fuerzas enemigas en la costa.

La destrucción del potencial económico y militar del enemigo en el mar, porque en la actualidad no solamente se ataca un buque de guerra, sino elementos selectivos como sus sistemas de transporte, puertos infraestructura crítica, y en ello la planificación juega un rol preponderante.

Atacar la costa del enemigo es también un método y la Alemania estuvo muy cerca de conseguirlo en la Segunda Guerra Mundial pero puso mucho énfasis en la guerra contra el comercio británico y no en organizar sus fuerzas navales. Debían haber buscado destruir su fuerza naval, sus astilleros y puertos. Se equivocaron al escoger el método.

La defensa de la costa, bases y puntos estratégicos es un problema para los poderes navales pequeños y para ello se requiere negar el acceso al mar.

En cuanto al futuro, Vego señaló que el punto donde es más probable que surga un conflicto naval es en el Mar de China, por las activa política de control marítimo que implementa China en la zona. Otra zona crítica es el estrecho de Ormuz, punto de acceso al Golfo Pérsico.

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