Australia desembolsa 2.280 millones por los submarinos Attack que no va a recibir
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Australia desembolsa 2.280 millones por los submarinos Attack que no va a recibir

Naval Group acuerda la liquidación del contrato, sin efecto después de que Canberra optase por una opción nuclear con Washington y Londres
Recreación del aspecto que tendrá la clase Attack de submarinos australianos. Foto: Naval Group
Aspecto previsto para el submarino Attack, que finalmente no se va a fabricar. Imagen Naval Group
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Australia y la constructora de buques militares semipública francesa Naval Group “han llegado a un acuerdo justo y equitativo para concluir el programa de submarinos del futuro”. Con esta frase, la empresa ha revelado esta semana en un comunicado el cierre del complicado capítulo abierto el pasado septiembre, cuando las autoridades australianas anunciaron la rescisión del contrato de construcción de estos buques, conocidos como Attack, para emprender en su lugar una nueva asociación con Estados Unidos y Reino Unido. Canberra optó de este modo por emprender un programa diferente de submarinos nucleares de la mano de Washington y Londres, dentro de la alianza bautizada como Aukus.

De esta forma quedó sin efecto el contrato previamente suscrito con Francia para dotarse de una docena de naves Attack, por un precio inicial de más de 30.000 millones de euros (posteriormente se calculó un coste total de unos 20.00 millones más). Ahora el compromiso ha quedado oficialmente liquidado en ese “acuerdo justo y equitativo” al que se refiere Naval Group en un comunicado en el que no da cifras.

El nuevo gobierno australiano, encabezado por el primer ministro Anthony Albanese, sí ha revelado el pago de 550 millones de euros para liquidar el contrato y restablecer las deterioradas relaciones con Francia, como recoge la agencia especializada en información financiera Bloomberg.

Teniendo en cuenta otros costes, como el de los trabajos ya realizados para un programa que no va a salir adelante, la fuente recoge la cifra de 3.400 millones de dólares australianos (algo más de 2.280 millones de euros al cambio actual) como gasto total que supone para Australia el contrato fallido, según ha apuntado el propio Albanese.

En su comunicado, Naval Group, “rinde homenaje a todas las personas, equipos y socios que han trabajado y entregado este programa durante más de cinco años”, tras recordar que en él “ha colaborado estrechamente con sus socios y subcontratistas en Australia y Francia”. Finalmente, “también reconoce el importante trabajo de quienes contribuyeron a las discusiones que condujeron a este acuerdo”, que ha quedado definitivamente extinguido.

Posible interés por el S-80 español

Canberra inicia ahora un complicado camino para dotarse de submarinos nucleares, más efectivos frente a la amenaza China en la región, pero que exigirán un desarrollo mucho mayor y más largo. De ahí que se haya abierto la posible búsqueda de una alternativa transitoria para sustituir a la actual clase de submarinos australianos Collins, que debían retirarse a mediados de esta década. Preguntado directamente sobre la posibilidad de adquirir submarinos nucleares estadounidenses como solución provisional, Albanese se ha negado a contestar.

Algunos especialistas apuntan incluso a la posibilidad de adquirir un modelo convencional ya desarrollado, entre los que se cita el S-80 español, de Navantia, una solución atractiva para Canberra por su capacidad de incorporar sistemas estadounidenses, y que además cuenta con la garantía de un fabricante que ya ha suministrado al país importantes buques (buques de asalto anfibio LHD, destructores, barcos de aprovisionamiento).



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