Australia no comprará submarinos franceses, sino nucleares con ayuda de Washington y Londres
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Australia no comprará submarinos franceses, sino nucleares con ayuda de Washington y Londres

El presidente Biden interviene en una videoconferenica con Morrison y Johnson para anunciar el programa australiano: Foto: POTUS  Twitter
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El programa de 12 submarinos Attack que Australia había acordado con la compañía francesa Naval Group por 50.000 millones de dólares australianos (más de 31.000 millones de euros) ya no se hará realidad. La realidad va a ser aún más potente: Canberra se ha decidido por pactar con Estados Unidos y Reino Unido la adquisición de submarinos de propulsión nuclear. El nuevo pacto ha sido anunciada al más alto nivel, a través de una videoconferencia de los mandatarios de los tres países implicados: el presidente Joe Biden por parte de Estados Unidos, el primer ministro Boris Johnson por Reino Unido y el primer ministro Scott Morrisson por Australia.

Aún no han transcendido detalles sobre el número de buques y el coste del nuevo proyecto, pero sus artífices sí han aclarado que no portarán armamento nuclear (esta energía solo se empleará en la propulsión de los submarinos). También han destacado que se trata de una iniciativa tan poco habitual que hasta el momento Estados Unidos solo la había ensayado en 1958, cuando acordó compartir con Reino Unido tecnología para desarrollar submarinos de propulsión nuclear.

El pacto, bautizado como Aukus, deja a Francia sin el milmillonario pastel que daba por suyo desde que en 2016 se impuso a sus competidores alemanes y japoneses en el llamado programa SEA 1000 australiano. Tras la firma del correspondiente contrato, en febrero de 2019, las dificultades sobre el cumplimiento de plazos y presupuestos no dejaron de crecer, hasta el punto de que a principios de año trascendió que Australia se estaba planteando rescindir el contrato con Francia.

Plantar cara a China

Finalmente, el gran motivo que se esgrime para explicar la extraordinaria deriva del proyecto no se encuentra en Francia, sino en China. Lo que ha convencido a las partes del nuevo pacto para embarcarse en un acuerdo de tanto calado es la necesidad que perciben de plantar cara a las ambiciones chinas en el Indopacífico. Ante este contexto, el programa previsto de submarinos Attack ya no podía satisfacer “las necesidades operativas en las próximas décadas”, según ha explicado este jueves Morrison al informar de la suspensión del contrato con Francia, horas después del anuncio de la nueva alianza Aukus con Washington y Londres.

"Tenemos que ser capaces de abordar el actual entorno estratégico de la región y su evolución, porque el futuro de cada una de nuestras naciones y, de hecho, del mundo, depende de que el Indopacífico sea libre y abierto", ha explicado Biden al anunciar un acuerdo que tiene como principal iniciativa “apoyar a Australia en la adquisición de submarinos de propulsión nuclear para la Marina Real Australiana”.

Imposible hace diez años

El profesor Vipin Narang, experto en armas nucleares del Instituto Tecnológico e Massachussetts, resume en el diario The New York Times el calado y el motivo de esta operación al apuntar que se trata de una decisión que hubiera sido “difícil de imaginar hace cinco años. Y habría sido imposible hace diez. Y eso dice mucho sobre el comportamiento de China en la región”.

Tras conocer la decisión, Naval Group ha emitido un comunicado en el que reconoce que la reciben como “una importante decepción” para la empresa, “que estaba ofreciendo a Australia un sistema convencional regionalmente superior y con prestaciones excepcionales”. En los próximos días, añade el texto, se realizará con la Commonwealth Australiana “el análisis de las consecuencias de esta decisión soberana de Australia”.



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