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Escuadrón de Apoyo al Despliegue Aéreo

Los boinas negras del EADA, la unidad de élite fundamental en la misión de rescate en Afganistán

Efectivos del EADA desplegados en el aeropuerto de Kabul durante la misión de evacuación. Foto: Ministerio de Defensa

Efectivos del EADA desplegados en el aeropuerto de Kabul durante la misión de evacuación. Foto: Ministerio de Defensa

29/08/2021 | Madrid

El Escuadrón de Apoyo al Despliegue Aéreo (EADA) del Ejército del Aire ha sido una pieza fundamental para que los cientos de afganos que han colaborado con las Fuerzas Armadas españolas a lo largo de los últimos veinte años puedan acceder al aeropuerto de Kabul y ser evacuados a España. 

Aunque bastante desconocida para el público en general, esta fuerza élite del Ejército del Aire se ha curtido en decenas de despliegue aéreos por medio mundo desde su creación hace 27 años. Hoy cuenta con unos 320 efectivos situados en la base aérea de Zaragoza.  

La primera evacuación realizada por España el pasado 17 de agosto muestra a la perfección el trabajo del EADA. En las imágenes puede verse a una decena de efectivos de la unidad haciendo un pasillo de seguridad por el que los afganos acceden al avión A400M. Tras pisar ese día suelo afgano, 37 boinas negras han permanecido en el aeropuerto de Kabul hasta el último momento proporcionando las 24 horas del día seguridad tanto a los diplomáticos españoles como a los vuelos de los aviones españoles que a diario han salido del aeródromo.  

Este equipo ha estado apoyado por 14 miembros del Mando de Operaciones Especiales (MOE) del Ejército de Tierra, dos componentes del Mando de Operaciones (MOPS) y otros dos del Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (Cifas).

El operativo, en un escenario muy inestable y caótico, ha durado 12 días. “Las imágenes son de gran tensión, no obstante, nuestros hombres están perfectamente adiestrados para llevar a cabo misiones de este tipo”, destaca el Ejército del Aire.  

Regreso a Afganistán  

 

La unidad de élite, adiestrada para llevar a cabo misiones de este tipo, en medio de la tensión y la creciente violencia, ha regresado este mes de agosto al lugar donde se desplegó a principios de 2002 para cumplir los compromisos de España al amparo de la Resolución 1.386 de las Naciones Unidas. En aquel momento se autorizó el establecimiento de la International Security Assistance Force (ISAF) en apoyo del Gobierno provisional afgano, por un período de seis meses. 

El EADA, haciendo honor a su lema Obviam primus (Obviamente los primeros), fue la primera unidad de las Fuerzas Armadas españolas en operar en Afganistán, con la misión de mantener la seguridad en la ciudad de Kabul y sus alrededores. 

13 años en suelo afgano 

 

El escuadrón puede presumir también ser la unidad de la OTAN que durante más tiempo ha operado ininterrumpidamente en el teatro de operaciones afgano. Estuvo desde el inicio de las operaciones en enero de 2002 hasta marzo de 2015 en múltiples escenarios como Kabul, Bagram, Mazar i Sharif, Herat y Qala e Naw. 

Con carácter general, su misión es apoyar en la defensa, despliegue y mantenimiento de las condiciones de operación de las unidades aéreas del Ejército del Aire, allá donde sean proyectadas. 

Su experiencia en misiones de evacuación de ciudadanos españoles es amplia. La unidad ha intervenido en diferentes zonas del mundo, como es el caso de Zaire (1996), Líbano (2005), Libia (2011), o más recientemente, la isla de Saint Martin (2018), afectada por el huracán Irma

¿Cómo es la instrucción de la unidad? 

 

Los boinas negras del EADA siguen un plan de instrucción básica común y estandarizada para todo el personal destinado en esta unidad, adaptándose a los diferentes empleos y especialidades, y a sus características propias. 

Incluye adiestramiento e instrucción teórica y práctica, así como numerosas actividades, tanto diurnas como nocturnas, y superación de ejercicios de vida y movimiento en montaña, orientación nocturna, evasión y escape, actividades acuáticas, y, además, la aplicación práctica de todas las capacidades y conocimientos adquiridos durante todo el periodo de instrucción. 

Superado este plan de instrucción, los nuevos miembros del escuadrón adquieren la capacitación necesaria para ir destinados a cualquiera de las escuadrillas que forman parte del EADA, e iniciar su fase de instrucción y perfeccionamiento específica. 

Como muestra de esta capacitación, portarán a partir de la finalización del plan de instrucción la boina negra de la unidad. Esta boina es heredera de las tradiciones paracaidistas del Ejército del Aire, y motivo de orgullo para todo el personal de este escuadrón. Quienes la lucen demuestran la aceptación por parte de la unidad y su compromiso con el cumplimiento de la misión que se les encomienda.

 

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