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ESPAÑA | Defensa
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Opinión

Una nueva forma de obtención de los medios de defensa

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29/11/2020 | Madrid

Carlos Martí Sempere

La creación del Fondo Europeo de Defensa (EDF en inglés), así como la firma de la Cooperación Estructurada Permanente (Pesco, en inglés) supone una oportunidad, sin precedentes, tanto para las Fuerzas Armadas como para nuestra industria de defensa, que va a permitir desarrollar y obtener los medios que precisa la ejecución de la Política Común de Seguridad y Defensa (CSDP, en inglés), los cuales coinciden, en gran medida, con las necesidades de defensa que precisa España.

En efecto, la disposición de más de 7.000 millones de euros en los próximos siete años va a permitir financiar proyectos de investigación y desarrollo que van a ser claves para obtener las tecnologías y los equipos y sistemas que dotarán a los europeos de capacidades significativas en defensa y que van a permitir una mayor autonomía estrategia para afrontar crisis y conflictos que se produzcan tanto en nuestro entorno más cercano como en aquellos ámbitos en los que los intereses de Europa puedan quedar comprometidos. La capacidad económica de la Unión Europea, en combinación con la cofinanciación de los estados miembro, va a suponer una aportación muy superior al que puede lograr un estado miembro por sí solo, lo que hace especialmente útil este Fondo para afrontar los retos más importantes que presenta la obtención de los medios avanzados de defensa que Europa precisa.

Sacar el mejor partido a este fondo debe ser, por lo tanto, un objetivo muy importante de la Secretaría de Estado de Defensa y, en particular, de la Dirección General de Armamento y Material (DGAM) del Ministerio de Defensa, lo cual hace necesario desarrollar medidas de tipo técnico y organizativo con este propósito. Esto es así porque las condiciones para acceder a las ayudas que concede este fondo son muy diferentes de la forma de trabajar que tiene el ministerio a la hora de financiar los proyectos de investigación y desarrollo nacionales cuyos resultados determinarán qué medios se podrán adquirir y desplegar para cumplir las misiones que les sean asignadas a las Fuerzas Armadas.

En efecto, el fondo exige que las solicitudes sean realizadas al menos por tres estados miembro sobre un programa de trabajo que se elabora a partir de las peticiones y necesidades que han identificado los estados miembro para soportar mejor su contribución a la CSDP.  Esto supone que nuestras prioridades y calendarios de obtención deben ser coordinados y armonizados con los otros estados miembro con el objeto de presentar posibles proyectos a considerar para su inclusión en dicho programa de trabajo. Además, nuestra industria debe acordar con otras empresas la formación de consorcios, consensuar entre ellas los trabajos a realizar y elaborar una propuesta especialmente atractiva que permita, en un marco especialmente competitivo, ser elegida para recibir la financiación que ofrece este fondo.

Si bien, en este contexto, las prioridades sobre los desarrollos a acometer las deben facilitar las Fuerzas Armadas, también se hace necesario considerar las capacidades de nuestra industria, las áreas donde puede hacer una investigación y desarrollo excelente y cómo estas capacidades industriales serán capaces de producir los medios que precisan las Fuerzas Armadas. En otras palabras, sacar provecho de este fondo requiere necesariamente de una colaboración público-privada del Ministerio de Defensa y de la industria española para buscar y encontrar las mejores vías para recibir financiación de este fondo y que permita obtener medios avanzados y una industria más capacitada, más competitiva y capaz de desarrollar estos equipos y sistemas tanto para Europa como para otras naciones aliadas que buscan mejorar su seguridad con la compra de estos medios que su industria local se muestra incapaz de proporcionar.

Este nuevo marco, por lo tanto, hace necesario elaborar una estrategia en el ministerio que permita alcanzar este objetivo con relativa facilidad. Esta estrategia debe definir las líneas maestras y los elementos clave que permitan su materialización, evitando que, por problemas de coordinación y falta de información, se pierdan buenas oportunidades para España que impidan la anhelada modernización de los medios actuales, así como de otros medios de los que España carece actualmente pero que realmente se necesitan.

Sin embargo, y aunque el ministerio está prestando un apoyo importante a la industria facilitando su participación en el fondo, no parece que se esté ejerciendo un verdadero papel de liderazgo en esta materia, coordinando a los diferentes actores que son clave en esta materia como los estados mayores que identifican las misiones más probables y los medios que precisan las mismas, las direcciones de Armamento y Material de otros estados miembro negociando y acordando iniciativas y calendarios de obtención que puedan realizarse conjuntamente, las empresas dialogando con ellas sobre su participación en posibles proyectos de interés que se pongan en marcha, hasta la Dirección de Asuntos Económicos determinando las reservas de fondos para posibles cofinanciaciones y las adquisiciones futuras cuando los desarrollos tengan éxito.

Ciertamente, la ejecución de todos estos procesos, así como su buena gestión, va a requerir recursos significativos y la creación de redes de colaboración que actualmente no existen, tanto del ministerio como de la industria para encontrar socios apropiados en estos proyectos conjuntos. En efecto, los proyectos que se presenten en Europa deben estar razonablemente maduros desde el punto de vista de la necesidad operativa, de la funcionalidad y prestaciones que se espera obtener, de las capacidades que puede aportar la industria, etc.

Y solo aquellos proyectos que realmente muestren un nivel alto de excelencia tendrán probabilidades de ser adjudicados. Esto hace necesario un diálogo permanente y constante con la industria, en un entorno de razonable de igualdad de oportunidades, y, en particular, un apoyo significativo a las pequeñas y medianas empresas, así como centros de investigación e universidades que puedan aportar ideas y propuestas relevantes, pero que, por sus propias limitaciones, necesitan de la guía, del consejo y del asesoramiento del Ministerio de Defensa que incremente su probabilidad de acabar siendo adjudicataria de este fondo.

En resumen, el Fondo Europeo de Defensa es un tren que no debe perder España, y aunque nuestra industria no es tan grande como la de otros estados miembro, sí que es cierto que disponemos de importantes capacidades para presentar propuestas e iniciativas, e incluso de liderar algunas, que hagan posible una sustancial mejora de nuestros medios de defensa. Pero este éxito no se logrará por una acción aislada de los diferentes actores, sino por una amplia colaboración de la Administración con la industria y los centros de investigación. En ese sentido, es urgente avanzar en esta cuestión, que el Ministerio elabore una estrategia, la haga pública y de conocimiento general y desarrolle los procedimientos y estructuras organizativas que se requieren al respecto.

Ciertamente, el Fondo Europeo de Defensa es algo que va a permanecer en la Unión Europea y cuyo valor e importancia no puede ignorarse. Por lo tanto, adaptarse a esta nueva situación será clave para que España mantenga el papel que desea desempeñar y que le corresponde como uno de los socios más importante la Unión Europea.

NOTA: Con el fin de contribuir a esta cuestión tan relevante, la Fundación Alternativas ha elaborado el siguiente informe La colaboración público-privada en la obtención de medios de defensa. El caso del Fondo Europeo de Defensa en el que se hace un análisis profundo detallado de esta cuestión y se presenta una posible estrategia que pudiera ser útil para abordar este asunto.

 

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