El valor diferencial del talento militar
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El valor diferencial del talento militar

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Es necesario impulsar una concepción filosófica nacional sobre el talento militar para que los profesionales castrenses sean insertados en el mercado laboral.

El contexto mundial actual está cambiando de forma vertiginosa en todos sus ámbitos. La globalización, los avances tecnológicos, el incremento de la formación, la competitividad, el cambio y la innovación constantes exigen a las personas estar preparadas para afrontar nuevos desafíos y ayudar a las organizaciones a superarlos. Ante este escenario, la guerra por el 'talento' ya ha empezado. Contratar y retener el 'talento' no consiste en seleccionar un grupo de superdotados, sino en conseguir que un grupo de personas no extraordinarias consiga resultados extraordinarios. Y es aquí donde el perfil militar demuestra su talento y sus capacidades para alcanzar el éxito.

Las Fuerzas Armadas forman y tienen a los mejores profesionales. De nada sirve tener buenos y avanzados recursos tecnológicos, si no se cuenta con el mejor personal para manejarlos. O disponer del mejor buque de guerra sin el mejor comandante, del mejor avión sin el mejor piloto o del mejor carro de combate sin el mejor jefe, junto con el conocimiento de las diversas especialidades que estos hombres y mujeres poseen.

En este contexto diferencial, el 'talento militar', además de requerir una formación muy especializada y completa, exige una experiencia difícilmente alcanzable por otros colectivos, que son perfectamente válidos y compatibles con las necesidades y objetivos a que están sometidos los ejecutivos y directivos del sector empresarial privado. Aportan un alto grado de vivencias y un valor diferencial con otros posibles candidatos provenientes de otras áreas laborales del sector civil. Por eso, el futuro estará en saber utilizar la experiencia y la formación de los hombres y mujeres de las Fuerzas Armadas en beneficio de las empresas y sectores privados.

Pero en nuestro país, España, nos encontramos con que el reconocimiento que aplican numerosas naciones (Estados Unidos, Canadá, Francia, Alemania…) sobre el 'talento militar', no está implantado. Y esta carencia tampoco ayuda a las empresas especializadas en recursos humanos a la hora de dar a conocer a sus clientes los valores inherentes a nuestros militares para ser captados en sus organizaciones, puesto que les genera dudas sobre su aportación. Ya que ven que estas dudas están centradas en todo lo referente a la aportación laboral que el 'talento militar', puede ofrecer a las empresas que los contraten por una falta de desconocimiento en la preparación y experiencia profesional de la que gozan estos hombres y mujeres. Ante este hecho, sería razonable preguntarse qué ganaríamos todos en España si tuviéramos una filosofía nacional sobre el 'talento militar', y que forme parte de la cultura de defensa nacional española.

Partimos de la base que en España la decisión de desvincularse de las Fuerzas Armadas e iniciar una trayectoria profesional distinta de la militar no ha sido tradicionalmente un paso habitual. La mayoría de nuestros militares profesionales siempre han concebido la profesión militar como algo vocacional, que implicaría una vinculación permanente a ella. Pero ocurre que de nuestros militares acceden tras una dura oposición y poseen una formación que en gran medida les brindan conocimientos aplicables en el ámbito empresarial. Además, tienen conocimientos en materias exclusivas del ámbito militar que son extrapolables al mercado civil.

Pero el sector empresarial no está acostumbrado a contratar militares, salvo en puestos de trabajo muy específicos, como es la seguridad o el asesoramiento. En resumen, por un problema de desconocimiento, se descarta un gran potencial laboral para hacer frente a otras actividades necesarias y aplicables en las empresas.

Con todo lo anterior y apostando por crear una filosofía nacional sobre el 'talento militar', sería conveniente acercar a la Opinión Pública los valores y preparación que estos profesionales militares altamente cualificados pueden aportar al sector privado. Sería deseable impulsar fórmulas en nuestra legislación laboral que incentiven y favorezcan la contratación de estos profesionales altamente preparados. Favorecería el surgimiento de alternativas profesionales durante su vida laboral militar. Ayudaría a solucionar una necesidad social y, de cara al Ministerio de Defensa, le ayudaría a insertar a los miembros de nuestras Fuerzas Armadas en el mercado laboral público y privado, etc...

En definitiva, se trataría de promover una nueva visión laboral que permita a nuestros militares asegurar su integración, reforzando sus valores, su preparación en conocimientos técnicos y les proyectaría un claro mensaje equivalente a “podéis apostar por nosotros”. Debemos favorecer la existencia de un esfuerzo colectivo que sirva para no desaprovechar a estos profesionales. Acumulan una gran experiencia y son el resultado de una gran inversión de las arcas públicas y, por consiguiente, del bolsillo de todos los españoles.





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