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Perspectivas

Ginés Soriano Forte
Yecla (Murcia) - España, 1972. Máster Universitario (DEA) en Periodismo y Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid. Se incorporó a Infodefensa.com en marzo de 2012, donde ha sido responsable de la edición Mundo. Desde 2014 es editor de Infodefensa.com América. Anteriormente fue director de la revista 'La Economía de la Región de Murcia' y ha colaborado para, entre otros medios, el diario 'La Verdad'.

Proyectos de la Pesco para hacer más Europa

18/02/2019 | Madrid

La constitución de una verdadera defensa europea va tomando forma. Tras años de discursos sobre la necesidad de que los países del viejo continente aúnen esfuerzos para procurarse su propia seguridad, con escasos resultados en general, este 2018 marca un punto de inflexión. La llegada unos meses antes de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos ha espoleado unos cambios que el tratado de Lisboa ya contempló hace más de diez años, y que ahora se antojan más necesarios ante una soflama del mandatario del otro lado del Atlántico en ocasiones incendiaria frente a Europa, a la que amenaza con dejar de proteger, algo inédito en un presidente norteamericano desde la segunda guerra mundial. La Cooperación Estructurada Permanente (Pesco, por su acrónimo en inglés), es uno de esos pasos reales hacia una verdadera alianza militar europea.

La iniciativa, rubricada hace un año por 25 países (todos los de la Unión Europea excepto Reino Unido, Dinamarca y Malta), contempla el desarrollo de una serie de proyectos industriales de colaboración entre empresas de distintos países, para tratar de asentar un verdadero tejido sectorial de rango continental.

La nueva entidad de defensa arrancó en marzo con la presentación de sus 17 primeros proyectos. Este noviembre ha añadido otros 17, que son los que se detallan en las siguientes líneas.

Cinco de esos programas se centran en sistemas aéreos, de los que tres abordan equipos no tripulados y los otros dos están protagonizados por helicópteros. El primero de estos supone el suministro de formación para que las tripulaciones de estas aeronaves, militares y también civiles, sepan desenvolverse mejor en entornos especialmente complicados, como un incendio forestal. Forman parte de esta iniciativa, denominada H3 Training (por la expresión en inglés de formación en helicóptero con calor y en altura), Italia y Rumanía, y está encabezada por Grecia. El otro proyecto relacionado con helicópteros es una propuesta liderada por Francia, y de la que forman parte Alemania y España, para la mejora del modelo de aeronave de ataque Tigre.

Por su parte, el principal plan de RPAS (Sistemas Aéreos Remotamente Pilotados) supone un empujón al conocido dron Euromale, un sistema de gran autonomía y capaz de operar a media altura que se pretende tener listo en 2025, y que implica a la República Checa, España, Francia e Italia, bajo el liderazgo de Alemania. Dos de estos países, República Checa e Italia, componen también el sistema anti aeronaves sin tripulación (C-UAS) en el que están trabajando para uso tanto militar como de seguridad nacional. El tercer programa sobre sistemas no tripulados está protagonizado por plataformas basadas en globos para ejecutar tareas de inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR) a gran altura, concebido por Italia y Francia y denominado EHAAP.

Un proyecto más que se relaciona en parte con UAS lo conforma una propuesta austríaca destinada a establecer una red de sensores, empleados en sistemas aéreos tanto tripulados como no tripulados y otros en tierra no tripulados, que se centrarán en las amenazas químicas, biológicas, radiológicas y nucleares. Junto Austria, forman parte de la iniciativa Francia, Croacia, Hungría y Eslovenia.

Otros dos también contemplan sistemas no tripulados, aunque no son aéreos. El primero, conocido como Sistema Modular Terrestre No Tripulado (UGS), es una plataforma multimisión capaz de montar diferentes equipos y sensores para distintas misiones (transporte, ISR, operaciones con sistemas aéreos no tripulados atados, etc.). Lo encabeza Estonia, y cuenta con la participación de Bélgica, República Checa, España, Francia, Letonia, Hungría, Países Bajos, Polonia y Finlandia. El segundo compone un paquete de capacidad de intervención submarina modular desplegable (conocido como Divepack) que contiene vehículos submarinos no tripulados.

Grecia y Chipre se encargan de dos programas, ambos liderados por la primera: una escuela conjunta de inteligencia (JEIS, por siglas en inglés) y el desarrollo de nuevos sistemas de fuerzas de operaciones especiales, mando y control táctico y puesto de mando para pequeñas operaciones conjuntas.

Suecia y Francia dirigirán por su lado, también de forma conjunta, el proyecto de la Pesco sobre evaluación y pruebas (T&E por sus siglas en inglés), del que también forman parte España y Eslovaquia, y que persigue optimizar las capacidades de pruebas europeas. Por una parte supone una propuesta de cooperación en T&E avanzada para sistemas militares y, por otra, se encarga de asegurar el buen uso de la red de centros de T&E del continente.

Francia además encabeza un programa centrado en el desarrollo de una nueva generación de misiles terrestres de medio alcance de tecnología BLOS (Más Allá de la Línea de Visión). Le acompañan Bélgica y Chipre. Y también están en manos galas otros dos más. Uno de mejora de intercambio de bases y puntos de apoyo operados por los Estados miembros del proyecto (Bélgica, República Checa, Alemania, España y Países Bajos, además de Francia) tanto en Europa como en el exterior. El otro es el proyecto Euras (Solución de Radionavegación Europea) para promover el desarrollo de las capacidades militares de la UE en PNT (Posicionamiento, Capacidades de Navegación y Temporización, por sus siglas en inglés), aprovechando el programa de navegación por satélite Galileo.

Entre los 17 nuevos proyectos de la Pesco se encuentra el establecimiento de una capacidad de guerra electrónica y un programa de interoperabilidad para la cooperación de futura inteligencia, vigilancia y reconocimiento conjunto (JISR). Está liderado por la República Checa y forma parte de él Alemania. Esta última lidera además la potenciación de los recursos de geometereología y apoyo oceanográfico (Geometoc) para misiones y operaciones mediante una arquitectura que conecta y mejora significativamente la arquitectura europea en esta materia.

Finalmente, Italia, secundada por Francia, plantea el desarrollo de una red europea de vigilancia militar desde el espacio (EU-SSA-N, por sus siglas en inglés).

Con todos estas iniciativas, la Pesco persigue, más que facilitar la adquisición de nuevos sistemas para sus socios, una mayor unión de sus defensas a través de la configuración de nuevos y más firmes lazos entre sus industrias. Lo que persigue, en definitiva, es hacer más Europa.

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