El Consejo Sudamericano de Defensa visto desde Argentina
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El Consejo Sudamericano de Defensa visto desde Argentina

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24/05/2009 Por Lauro Noro (Infodefensa.com, bajo autorización de reproducción de la revista Def de Buenos Aires) - En Brasilia, en una reunión extraordinaria realizada el 23 de mayo de 2008, con la participación de Jefes de Estado y del Gobierno de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), el presidente Lula da Silva lanzó la propuesta del consejo sudamericano de defensa integrado por doce países del Cono Sur. Para conocer sus alcances, propósitos y objetivos, Infodefensa.com reproduce estas entrevistas al secretario de Asuntos Internacionales del Ministerio de Defensa de Argentina, y a varios expertos en política internacional de este país.

(Desde Buenos Aires) EL CONSEJO SUDAMERICANO DE DEFENSA es una realidad. A partir de aquella manifestación del mandatario brasileño, fue organizado un grupo de trabajo, integrado por los ministerios de Defensa y las cancillerías de los doce países miembros que, luego de tres encuentros en Santiago de Chile, definieron un proyecto aprobado en la tercera reunión ordinaria de la UNASUR. Está anclado en los principios y propósitos de la Carta de Naciones Unidas y de la Organización de Estados Americanos y de los mandatos y decisiones de la UNASUR. Con su implementación buscan fortalecer el diálogo y consenso basados en la confianza y transparencia. Los países integrantes también se han comprometido en avanzar en desarrollos productivos en materia militar, intensificar el área de investigación y adquirir procesos propios de producción, transferencia y conocimiento tecnológico; en mantener el control civil de las Fuerzas Armadas y la implementación de estudios en defensa para civiles y militares. Pero sobre todas las cosas, surgió como un mecanismo para consolidar una Zona de Paz y que propenda al desarrollo integral de sus pueblos.

"Argentina apoya esta iniciativa desde su perspectiva integracionista y, de alguna manera, ha concebido al CDS en su "dimensión militar" o de Defensa de nuestro actual proceso de integración subregional", expresó Alfredo Forti. Para la construcción de un pensamiento geoestratégico auténticamente sudamericano, según el funcionario, "los miembros del Consejo se han propuesto tomar medidas para avanzar en la definición e identificación del "interés regional", concebido como la suma de los factores del interés nacional comunes a los países de UNASUR, así como de intereses de los miembros como colectividad".

-La necesidad de la transferencia tecnológica y el desarrollo del conocimiento tecnológico ¿no implicarían una suerte de espionaje en temas de defensa interna?

-Cuando se aborda un proyecto de esta magnitud se propone, justamente, trabajar para profundizar y ampliar las medidas de confianza mutua entre los países de la región, en este caso, en materia de Defensa. En ese marco, los países que conforman la UNASUR son concientes de las limitaciones que existen para llevar a cabo esa tarea, pero es justamente la voluntad compartida de avanzar en diferentes áreas de cooperación la que los moviliza a transitar por esa senda.

-En ese sentido, ¿qué medidas habría que adoptar?

-La primera, manifestar la intención de generar un proyecto --en este caso, en materia de transferencia tecnológica--, luego, desempeñar los esfuerzos para elaborarlo e instrumentarlo y, finalmente, diseñar las acciones para llevarlo a la práctica. Estos pasos ya se están dando y ha quedado demostrado que existe confianza y credibilidad mutua para avanzar en ese sentido.

-Obviamente, una propuesta semejante no se construye de la noche a la mañana.

-Así es, dado que implica una serie de esfuerzos a las distintas partes para lograr su efectividad. Sin embargo, el hecho de que exista la decisión compartida de expandir los medios necesarios para una mayor transferencia tecnológica y que se haya generado un programa para su materialización entre doce países con realidades tan disímiles, representa un avance sin precedentes en la región.

-Con esas diferentes realidades ¿cómo se logrará la "identidad sudamericana en materia de defensa", como la llamó la ministra Nilda Garré?

-Esa identidad no implica la supresión de las características individuales. Se trata justamente de todo lo contrario. El espíritu que guía a la UNASUR y por ende al CDS es el de trabajar sobre los mínimos denominadores comunes, respetando las particularidades subregionales y nacionales. Nace de la identificación de nuestras necesidades objetivas y comunes y se articula en la definición de políticas y estrategias coordinadas para la protección y defensa de nuestros respectivos intereses nacionales. Y necesita estar exento de influencias de países ajenos a la región que fueron determinantes en otras épocas. Basta recordar el nefasto legado que dejó en Argentina la adopción de doctrinas como la de la escuela francesa de los años 50 y la doctrina de la seguridad nacional impulsada por Estados Unidos.

-La ministra también afirmó que la actitud que adoptó nuestro país frente a la iniciativa de formar el Consejo "es proactiva y generadora de proyectos concretos y movilizadores"; ¿los puede enumerar?

-Argentina propuso la creación del Centro Sudamericano de Estudios Estratégicos para la Defensa, aprobado por unanimidad por los restantes once países del bloque, como una instancia complementaria de asesoramiento, producción de conocimiento y consulta en armonía con las disposiciones del Tratado Constitutivo de la UNASUR. La elaboración de estudios será exclusivamente de carácter regional e internacional y su tarea no implicará el reemplazo de las funciones propias de cada uno de los centros nacionales. Asimismo, se aprobó avanzar en transparentar la información sobre gastos e indicadores económicos de la defensa, otra iniciativa de nuestro país, acompañado por Chile, tomando como base los avances alcanzados a nivel bilateral.

-¿Qué más han propuesto?

-Con Perú y Venezuela, Argentina es co-responsable para planificar un ejercicio combinado de asistencia en casos de catástrofes o desastres naturales. Además, los tres somos los encargados de concretar el intercambio de experiencias en el campo de las acciones humanitarias, a fin de establecer mecanismos de respuesta inmediata, entre los doce países del Consejo. Por último, en coordinación con Brasil y Chile, Argentina tiene la responsabilidad de organizar en Río de Janeiro, a fines de noviembre de 2009, el Primer Encuentro Suramericano de Estudios Estratégicos.

-¿Cómo se articula el modelo autónomo-cooperativo en el que se asienta la actual política internacional del Ministerio de Defensa argentino pensando en esa integración?

-Por un lado, la dimensión de autonomía se funda en la adopción de la legítima defensa como criterio ordenador de nuestro sistema. Por el otro, la dimensión cooperativa, significa el abandono de las tradicionales hipótesis de conflicto, que hemos reemplazado por una política incremental de confluencia, cooperación y complementación efectiva, fundada sobre el principio de reciprocidad y mutuo beneficio entre nuestros países hermanos. En ese sentido, el Consejo de Defensa Sudamericano no implica la creación de una alianza militar --al estilo de la OTAN-- sino que se trata de una instancia de consulta, cooperación, coordinación y de diálogo, para garantizar la protección de los respectivos intereses nacionales y profundizar la integración regional.

-¿Qué contempla la política internacional de la defensa?

-Como hecho objetivo, que hoy por hoy ningún país en nuestra región tiene la capacidad autónoma para brindar protección y defensa a componentes centrales de interés regional tales como los acuíferos, los recursos minerales, las fuentes de energía, el agua, entre otros. Esto naturalmente nos llevará a la búsqueda y articulación de un modelo autónomo-cooperativo.

-¿Cuáles son las condiciones mínimas para una paz perdurable en la región, que permita dedicar los esfuerzos para enfrentar la desigualdad socioeconómica, la pobreza, la exclusión social, el analfabetismo, etcétera?

-Los países miembros de UNASUR están de acuerdo en que no podrán garantizar la paz real en la región hasta que no se realicen los esfuerzos necesarios para saldar las deudas que existen al acceso de la población a sistemas eficientes de salud, educación, alimentación, trabajo, vivienda, entre otros. Sólo a través de la implementación de este tipo de medidas de fondo se alcanzarán niveles de seguridad significativos y sostenibles.

-¿Cuáles serían esos esfuerzos?

-Los ministerios de Defensa buscan apoyar el incremento de acciones destinadas a la mejora de la calidad de vida de sus pueblos, comprometiéndose a profundizar medidas de confianza regionales y a resolver los conflictos que pudieran acontecer de la forma que corresponde, es decir, a través de la vía político-diplomática. De esta forma, se busca evitar que los países gasten capital y esfuerzos en falsas hipótesis de conflicto con las consiguientes carreras armamentistas, con acuerdos y tratados que resuelvan, entre otros, los conflictos fronterizos y territoriales que aún perduran.

-¿Es posible integrar espacios industriales de defensa en América del Sur, tal como lo propone el ministro de Defensa del Brasil, Nelson Jobim? En pocas palabras dijo: "hay que tener una decisión estratégica; lo tenemos que hacer acá". ¿Argentina está en condiciones de tomar ese compromiso?

-Claro que sí. Durante los últimos años se han incrementado los esfuerzos de potencialización de la industria de Defensa nacional. Asimismo, se han ampliado y profundizado proyectos en materia de producción conjunta. Con Brasil, por ejemplo, ya existen en las áreas aeronáutica, terrestre y naval. La voluntad política para integrar los espacios industriales de Defensa en América del Sur es muy fuerte y se han dado los primeros pasos.

Opinan los especialistas

"La idea es buena, es fuerte y está caminando", explica Alejandro Corbacho, director del Departamento de Ciencia Política de la Universidad del CEMA. Aunque agrega, "hace falta decisión política para consolidarla y en eso es débil. Es fundamentalmente una idea; de algún modo tiene que cuajar en un acuerdo sobre cómo integrarse, cómo resolver las disputas y controversias, y esto es algo que siempre cuesta. Hay que conversar mucho y juntar intereses, de todos modos, puede funcionar porque la integración en términos militares no es tan complicada. La mayor dificultad es el marco político en el que van a trabajar las FFAA en conjunto". En su análisis, destaca un hecho que a su parecer está funcionando. "En Sudamérica, los conflictos --las llamadas peleas entre vecinos-- los arreglamos entre nosotros, sin la ingerencia de los de afuera; en este caso, de Estados Unidos". Y hace una salvedad. "Ahora, si el Consejo se creó para oponerse al país del Norte, realmente no va a cuajar; si sirve para generar mayor conciencia regional entonces tendrá perspectivas".

Como colofón, repite: "es una idea interesante de cooperación, seguridad, ayuda y que acompaña un proceso más amplio. El problema surgirá cuando llegue el momento de lo que pueda aportar cada socio y si hay voluntad política de hacerlo".

Por su parte, Andrés Fontana, analista en política internacional, aporta un dato interesante. "Creo que Brasil tiene un interés adicional de cooperar en la producción para la Defensa, como en materiales de alta tecnología, aviones, vehículos, blindados, para lo cual, la complementación entre la capacidad que ya tiene instalada cada uno de los países, es muy positiva". Y como su colega, define el papel del Consejo frente a Estados Unidos. "Creo que no está hecho en contra de ellos, pero está claramente pensado sin ese país. Esto responde a varias cosas. Una es que desde hace tiempo abandonaron la región y no han tenido ni política ni sintonía en el tratamiento de los temas comunes como el narcotráfico".

Por el momento, "coordina propuestas, visiones, intereses comunes y proyectos. No es una alianza militar, sino un foro, un ámbito, una instancia de discusión y coordinación política para cambiar ideas, iniciativas y emprendimientos comunes. No está apuntada hacia aquel objetivo porque la región no está amenazada militarmente. Tiene otros problemas de seguridad", explica. No duda que es un elemento movilizador. "Desde que se empezó a discutir su factibilidad hubo bastante actividad a su alrededor, en universidades y centros de estudios; también en el Senado donde se presentaron funcionarios del Ministerio de Defensa, de la cancillería y especialistas que expusieron sus puntos de vista", explica.

Infodefensa.com agradece a la revista Def de Buenos Aires y al autor la autorización para reproducir este artículo.



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