Uruguay y rescatistas mantienen el pulso por el futuro del águila nazi del Graf Spee
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Uruguay y rescatistas mantienen el pulso por el futuro del águila nazi del Graf Spee

Temen que pueda usarse para ensalzar el nazismo mientras un millonario argentino puja para destruirla
Mascaron proa Graf Spee foto CC by Fernando de la Rosa
Mascarón de proa del Graf Spee. Foto: CC by Fernando de la Rosa.
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Luego de más de 17 años desde que los empresarios Alfredo y Felipe Etchegaray firmasen con el Gobierno uruguayo el contrato de rescate del pecio del acorazado de bolsillo alemán Graf Spee, aún se debate qué hacer con dos de los elementos rescatados: el telemetro retirado ese mismo año y la icónica águila de bronce ubicada en la proa del buque rescatada en 2006 que, a diferencia de los otros navíos de la Armada Alemana, no había sido removida cuando comenzó la guerra.


Si bien originalmente el pacto entre el Gobierno y los rescatistas era que las piezas deberían ser enajenadas y distribuidas las ganancias en partes iguales entre ambos, el valor histórico junto a presiones desde Alemania hizo que la venta nunca se realizara y que los empresarios tuviesen que terminar litigando contra el estado uruguayo para determinar el futuro de las piezas. Buena parte de la presión para no vender las piezas surge desde la premisa de que se quiere evitar que la famosa águila con su esvástica termine siendo utilizada como propaganda nazi.


En el año 2019 la justicia condeno al estado uruguayo a cumplir con su parte del contrato lo que fue refrendado por un tribunal de apelaciones a finales de 2021. Ante este panorama, el ministro de defensa de Uruguay, Javier García, anuncio que más allá del destino final que se le de a la pieza, se asegurara que no sea utilizada como propaganda nazi. Mientras tanto, el millonario argentino Daniel Sielecky aseguró a medios locales que adquirirá la pieza historia solo para hacerla volar en mil pedazos y destruir todo vestigio de su existencia.


La historia del Graf Spee, con sus victorias y derrota final en el Atlántico Sur, continua mucho más allá de lo que su capitán pudiese haber imaginado, aquel fatídico 17 de diciembre de 1939, donde junto a un grupo reducido de su tripulación decidiese hundir su buque para evitar que cayese en manos del enemigo británico, que lo esperaba en las inmediaciones del puerto neutral de Montevideo, para intentar finalizar el trabajo que habían iniciado cuatro días antes, cuando el buque alemán se enfrento a tres cruceros ingleses en la denominada Batalla del Rio del Plata.  



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