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Iván Witker

Politólogo, periodista por la Universidad de Chile, PhD por la Universidad Carlos IV, Praga. Graduado del CHDS de la National Defense University, Washington DC. Fue director de la mención Relaciones Internacionales del doctorado en Estudios Americanos, Universidad de Santiago, y de la Cátedra de Estudios Internacionales de la Academia Nacional de Estudios Políticos y Estratégicos de Chile (Anepe). 


India y la Antártica: patrimonio común de la humanidad

11/04/2019 | Santiago de Chile

Los 14 millones de kilómetros cuadrados que contienen el 90% del agua dulce de la Tierra y una cantidad inconmensurable de recursos como petróleo, gas o diamantes también han estado en la mira de la India. Es la Antártica. Con tres bases (dos permanentes, Maitri y Bharati) y fuerte énfasis en la investigación científica, la India exhibe un interesante desarrollo conceptual de lo que es y debiera ser este territorio rodeado por los océanos Pacífico, Atlántico e Indico. Allí, científicos y militares indios gestionan el avance indio en las ciencias antárticas.

Aunque su programa (IAP) parte a inicios de los 80, la visión general de Nueva Delhi hacia el continente antártico se inicia algo más atrás, de la mano de la independencia de la corona británica, y enarbolando el concepto fundamental de post-colonialismo. Eso significó que, por décadas, Nueva Delhi mantuvo distancia del Tratado Antártico. Pacientemente buscó aliados, encontrando eco poco audible, salvo Malasia, para tratar de abrir discusiones acerca de si la Antártica estaba o no jurídicamente internacionalizada. La verdad es que la idea india poscolonialista de la Antártica, nació al calor de su propia lucha independentista, pero surtió nulo efecto. La diplomacia hindú fue girando entonces hacia posiciones más realistas, en el sentido de admitir que ya se habían consolidado varias perspectivas sobre la Antártica y que no calzaban, ni siquiera parcialmente, con la citada idea poscolonialista. La India comprendió que, en las décadas posteriores a la descolonización de Asia, se fue estructurando la presencia activa de tres conjuntos de países –uno del entorno geográfico inmediato de Chile (Argentina), otro de países con intereses antárticos relativamente recientes (China, India y Corea) y otro de potencias tradicionales denominado así por tener intereses antárticos históricos (Rusia, Noruega, EEUU, Gran Bretaña, Nueva Zelandia, Australia, Francia y Alemania). Admitió que cada uno de estos países tenía su visión particularizada en función de sus propias prioridades, destacando inclusive ciertas pretensiones territoriales. Este golpe realista dejó al descubierto las limitaciones que contenía la visión post-colonialista.

Esto llevó a la India a un acercamiento a Moscú -su aliado de la época- respecto a cuestiones antárticas y mandató a la Organización para la Investigación Espacial para negociar con el Centro Hidro-Meteorológico de Moscú, encargado por aquel entonces de las investigaciones y expediciones antárticas de la URSS, una cooperación de tipo bilateral. El resultado más visible fue la participación del Dr. Paramijt Singh Senhra en la expedición soviética del bienio 1971 y 1973. El primer contacto directo de Nueva Delhi con la Antártica.

De ahí en adelante, la posición de Nueva Delhi fue cambiando, en orden a diseñar sus propias investigaciones y obtener capacidades para una mayor autonomía, alcanzando su máximo logro el 9.1.1982 cuando organizó su propia expedición. De ahí a la adhesión al Tratado Antártico pasaron sólo meses. Al año siguiente, levantó su primera base, llamada Dakshin Gangotri (a 2500 kilómetros del polo sur), donde el 26.1.1984, militares y científicos indios celebraron su día nacional

El grupo de los nueve

 

Junto a similares soviéticos. En 1988 instalaron su segunda base, la Maitri. Sin embargo, la joya de la corona es la base Bharati. Ubicada en Larsemann Hills en el círculo polar a 3.000 kms de la base Maitri, es capaz de albergar a 25 personas en los veranos y 15 en los inviernos, teniendo una vida útil proyectada de 25 años. Diseñada, construida e instalada in situ por un pool de empresas alemanas (IMS, bof-Architekten y M+P Consulting) por valor de 1,5 millones de euros, es enteramente desarmable. Esto hace a la India sentirse orgullosa de formar parte de los nueve países con varias bases en el continente helado.

En las últimas décadas, India se ha convertido en un importante actor del escenario antártico. Su propósito es darle sostenimiento doctrinario a su política antártica al considerarla patrimonio común de la humanidad.

En esa línea, Nueva Delhi sirvió de anfitrión a la 30 sesión del Encuentro Consultivo de Tratado Antártico (2007). Allí, su canciller Shri Pranab Mukherjee dijo: “India está comprometida de forma genuina con la investigación científica y cooperación tecnológica en las regiones polares, especialmente con la Antártica en tanto patrimonio común de toda la humanidad, así como símbolo de necesidad de cooperar pacíficamente a fin de preservarla para la posteridad”.

¿Qué llevó a la India transitar del poscolonialismo al actual concepto de Antártica como patrimonio común de la humanidad? La respuesta radica en que la India podría, en general, alcanzar mejores niveles de interlocución con otros estados interesados y podría elevar sus niveles de intercambio científico estando al interior del Tratado Antártico que al margen de éste.

Un claro posicionamiento

 

Con 38 expediciones ya realizadas, contribuciones reconocidas en investigaciones microbianas y experiencia vasta en travesías polares, junto al fuerte involucramiento de la Armada, Ejército y Fuerza Aérea, la India ha colocado su programa antártico como un componente activo de su política Exterior y Defensa & Seguridad. Esta es vista como un desafío político, científico y tecnológico, clave en la consecución de influencia y prestigio internacional. Así, estima estar preparado como país para futuras configuraciones geopolíticas en la Antártica.

Las características del programa antártico indio, al tener en común con otros de países asiáticos -como los de China, Malasia, Corea y Japón que crearon en 2003 el Foro Asiático de Ciencias Polares- un cierto aire refractario a una gobernabilidad internacional estricta de la Antártica, plantea desafíos interesantes sobre el devenir en esa zona del mundo. Una tendencia que podría estar indicando la posibilidad que el futuro antártico pertenezca en realidad a los países con capacidades reales de exploración y explotación.

India, junto a otros países con intereses antárticos emergentes como China, Japón, Malasia y Corea, está planteando un desafío importante tanto a los países considerados potencias antárticas tradicionales como aquellos del entorno geográfico inmediato.

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