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Subsecretario de Defensa de Uruguay

Coronel R. Elgue: "Precisamos material que se ajuste a las necesidades operativas pero que sea polivalente" (2)

El subsecretario de Defensa de Uruguay, Rivera Elgue. Foto: Ministerio de Defensa

El subsecretario de Defensa de Uruguay, Rivera Elgue. Foto: Ministerio de Defensa

01/06/2020 | Montevideo

Gabriel Porfilio

Viene de 'Coronel R. Elgue: "Estamos negociando con España para adquirir dos C-130H del Ejército del Aire" (1)'

En la última parte de la entrevista exclusiva para Infodefensa.com, el subsecretario de Defensa de Uruguay, Rivera Elgue, destaca la necesidad de las Fuerzas Armadas de su país de contar con un equipamiento "no tan militar" que permita cumplir con los objetivos de los operativos, pero que sea más barato y fácil de mantener. 

Elgue también reafirma el compromiso con las misiones de paz de la ONU y asegura que Uruguay debe estar preparada ante un posible retraso de los pagos del organismo, esenciales para el mantenimiento de sus contingentes en el exterior.   

Sobre el tema particular de las brigadas blindadas, se recibió el material de Brasil (tanques M41C) pero la realidad es que hoy la mayoría de ese material es obsoleto. ¿Existe un plan de recambio o sustitución por otra solución?

Eso está circunscripto al tema Ejército, pero dadas las circunstancias en el día de hoy es bastante complejo poder ubicarlo en los escalones de prioridades. Creo que tiene que haber una definición doctrinaria que determine el tipo de armamento que debemos tener y para el cumplimiento de la misión. Hay distintas versiones modernas que cumplen esas funciones, que puede ser a oruga o a rueda, esos son temas técnicos en los que yo ahora como político no me voy a involucrar. Tengo que escuchar las distintas opciones y después con mi formación podré opinar y sustentar mi decisión política, pero creo que a lo que tenemos que apuntar en general es a material polivalente. Entonces en ese tipo de concepto general, orientar las prioridades a ese material en particular que tiene la ventaja de que nos permite mantener la operatividad en el tiempo. Le voy a dar un ejemplo, nosotros tenemos unos Land Rover para patrulla, que son excelentes, con una disponibilidad muy buena, pero que son vehículos muy caros de mantener. Entonces hay veces que otro equipamiento no tan ‘militar’ o sofisticado, más polivalente y que permite cumplir con la misma misión y con un costo de mantenimiento y reposición mucho menor.

¿Existe un proyecto de compra de pickups o similar para sustituir a los Land Rover?

No necesariamente, le estoy dando un ejemplo de material militar muy específico que a veces nos cuesta mantener, incluso lleva un tipo de combustible que es más caro, entonces todo eso determina un costo de mantenimiento y operación más grande. Necesitamos material polivalente que cumpla la misma función, que nos sea más barato de mantener y que incluso se puedan obtener repuestos en el exterior. A veces cuando uno tiene material muy específico esto es difícil, hay fuerzas armadas que se pueden dar esos lujos, pero lamentablemente las nuestras tienen que pensar en algo mucho más fácil de sostener.

Es habitual ver en misiones de paz las pickups Toyota o similares como el vehículo por excelencia y se sabe que el fácil acceso a repuestos lo hace ideal para esos escenarios.

Sin hacer apología de una marca, uno ve las Toyota en el Congo en todos los organismos, en las ONG, en la Cruz Roja y por algo debe ser. También se ven en Siria o usadas por ISIS, entonces hay una realidad que no se puede evitar. Repito, nosotros necesitamos un material que se ajuste a las necesidades operativas pero que sea polivalente.

La ONU ha establecido para 2022 el fin de la misión de paz en la República Democrática del Congo. ¿Cómo se prepara para esa situación ante la importancia que tienen estas misiones para el país?

No tengo claro que sea esa fecha exactamente. Naciones Unidas siempre prevé una fecha como estrategia de salida, yo estuve en esa misión en el 2014 y la fecha de salida en ese momento era en el 2017 o sea, siempre hay una expectativa, pero evidentemente la misión se ha extendido en el tiempo. También es claro que es una misión compleja, donde pese al esfuerzo que ha aportado la comunidad internacional sigue presentando problemas por las características de ese país y de la región. La zona de los Grandes Lagos excede a Congo y a esa transición política propia de ese país y de esa región. Entonces creo que apartarse prematuramente por un tema económico, luego de haber destinado tanto tiempo, tantos recursos, tanta gente y esfuerzo de la comunidad internacional, no sería apropiado. En el caso de que en 2022 finalizara la misión, el año entrante tendría que comenzar la planificación de esa retirada. Por ahora no hay ningún indicio de que eso pase, pero también somos conscientes de las limitaciones financieras que las Naciones Unidas están teniendo actualmente. Por lo tanto, tal vez a mediados de año podamos tener una mejor idea.

Estas misiones siguen siendo claves para la política internacional del país, pero también son un fuerte aporte de recursos para la reposición de material. ¿Cuál es su opinión sobre ellas?

Sí, el reintegro que provee las Naciones Unidas nos permite recibir un monto de dinero que se usa para mantener nuestro equipamiento, en este caso en la República Democrática del Congo, y muchas veces hacer el recambio necesario, pero también adquirir otras capacidades, como por ejemplo fue la compra de los radares de vigilancia terrestre y ha permitido la adquisición de material para recuperar lo que tenemos empeñado en las misiones. Adicionalmente, ahora vamos a aceptar el incremento de un pelotón en la zona de Altos del Golán que son unos 40 efectivos más. Nosotros tenemos una visión de las distintas misiones que hay presentes y Uruguay es un activo colaborador en las Misiones de Paz y yo creo que además es un país que a los miembros de Naciones Unidas les interesa contar con su participación. Eso ha sido resaltado siempre, nuestra experiencia en el Congo es muy importante, el Batallón Uruguay es una unidad de referencia y eso es algo que las Naciones Unidas creo tiene en cuenta para futuros despliegues y bueno, exploraremos las distintas opciones cuando se presenten. También tenemos, por su capacidad, al militar más importante de la Organización de Naciones Unidas, el adjunto al Secretario General, el asesor militar, el general Loitey, lo que nos permite tener una visión general del tema y poder ir recibiendo información para ir tomando medidas que nos permitan prever distintas opciones.

¿Existe la posibilidad de nuevos despliegues?

Lo tenemos que analizar caso a caso, creo que es un tema de política exterior y de varias consideraciones, pero sí, evidentemente la participación del país en misiones de paz es un tema muy importante e incluso está dentro de nuestro compromiso político.

En la misión de Altos del Golán la ONU planteó la necesidad de contar con vehículos MRAP e inhibidores de frecuencias. ¿La compra de estos vehículos la hará directamente Uruguay y luego se cubrirá con los reembolsos de la ONU o se puede buscar algún mecanismo alternativo?

Nosotros fuimos con parte del material y Naciones Unidas nos prestó, por decirlo de alguna manera, cierto material con inhibidores con el compromiso de que los íbamos a sustituir. Eso está en proceso y lo estamos viendo. También, como le decía antes, hay un tema de la situación financiera de las Naciones Unidas y estamos viendo que depende de cómo sea el proceso de pagos para renegociar la extensión de esos préstamos.

¿Está la Organización de Naciones Unidas atrasada en sus obligaciones con Uruguay?

La Organización terminó de pagar recientemente lo adeudado por el año 2019. Pero salvo la Fuerza Aérea, que queda el mes de diciembre, el resto está casi al día en los pagos. Hay que ser justo también y aclarar que la ONU paga luego de finalizar el trimestre, no mensualmente. Entonces considerando esto no estamos tan mal. Sí hemos recibido una nota del Secretario General de la Organización de Naciones Unidas, Antonio Guterres, donde habla de las dificultades económicas que tiene la organización por la falta de aportes de sus diferentes miembros debido a la actual pandemia. Eso ha generado, y por eso la alerta, que haya atrasos en los pagos que realiza la ONU. Dada esa situación tenemos que ver cómo nos manejamos para contemplar la posibilidad de un retraso importante en los pagos. Son previsiones que tenemos que tomar porque no nos pueden sorprender.

En referencia al despliegue territorial de las FFAA, hace un tiempo se comenzó con el proyecto para consolidar al Batallón de Infantería Blindado Nro. 13 y al Regimiento de Caballería Blindado Nro. 2 en un solo lugar físico. ¿Prevén algún cambio adicional?

Por ahora, salvo esas modificaciones, que es un proceso que aún no ha terminado, yo no creo que sería oportuno iniciar ningún otro cambio sin haber finalizado este. Y digo finalizado cuando estén todos en óptimas condiciones operativas y hoy esa operatividad está seriamente restringida. Cuando se finalice todo este proceso habría que rever que tipo de despliegue, que como en toda organización lleva un gasto importante y que la falta de experiencia y conocimiento puede determinar que un movimiento en papel después genere efectos múltiples, desde el punto de vista operativo de las unidades hasta el humano de los integrantes de la fuerza. También hay que ver desde el punto de vista político, porque muchas unidades tienen un efecto económico en sus localidades si uno las retira o mueve. Entonces hay que tener un argumento sólido para cualquier tipo de movimiento de fuerzas y una justificación que lo amerite.

Para terminar, ¿alguna otro tema que le gustaría resaltar?

Es importante recalcar que desde el 16 de marzo hemos comenzado a tener una presencia permanente en el control de fronteras. El pasado 21 de mayo se realizó una segunda reunión de coordinación con todos los organismos del Estado que las Fuerzas Armadas están apoyando, basado en el marco legal que establece que nuestra presencia es para apoyar a los distintos organismos competentes en esa franja del territorio nacional. Hubo una muy buena recepción por parte de todos los organismos, de la Policía Nacional, también de la Dirección Nacional de Aduanas que ha destacado lo importante que ha sido nuestra presencia, la Fiscalía que ha resaltado que no ha existido ningún inconveniente ni denuncia por abusos o excesos por parte de nuestro personal. Esta primera fase de nuestra participación en el control de fronteras ha sido muy provechosa, estamos adquiriendo mucha experiencia y hemos tenido la suerte, de alguna manera, de que debido a la pandemia no tenemos el tránsito regular, incluso el cierre de fronteras ha colaborado con esto y eso ha limitado el accionar de las actividades ilícitas no sólo en Uruguay sino en todo el mundo. Esto nos ha permitido tener el suficiente tiempo de adaptación a la nueva misión.

¿Cómo es el impacto logístico y desgaste de material, personal y fondos, cuando el Ministerio tiene un presupuesto limitado, en operaciones como la del Covid-19?

Para eso se coordinó que se operaria con cuentas aparte. Una es la del funcionamiento normal del Ministerio, una cuenta Covid-19 y otra cuenta para el patrullaje de fronteras. En cada una ingresan los gastos generados por la misión específica, de esa forma esas dos cuentas extra son las que le solicitamos al Ministerio de Economía y ellos accedieron, a cubrirlas como gastos extraordinarios por fuera del presupuesto asignado. Evidentemente si no fuese así se estarían comprometiendo los recursos que tenemos disponibles para ser utilizados durante el año.  

 

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