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Observatorio CEEAG

El Centro de Estudios Estratégicos de la Academia de Guerra de Chile tiene como misión generar conocimiento en apoyo de la Academia de Guerra y, como visión, ser un referente en materias de investigación relacionadas con las Ciencias Militares.


La ciudad no es neutra: ¿Por qué la guerra urbana es tan dura?

24/08/2020 | Santiago de Chile

(Especial CEEAG/John Spencer, Modern War Institute, USMA, West Point, para Infodefensa) El soldado británico F. Spencer Chapman detalla en su libro The Jungle is Neutral, la historia de insurgencia detrás de las líneas enemigas en Malasia durante la Segunda Guerra Mundial, especificando que: La jungla es neutral. Proporciona agua y cobertura ilimitada para amigos y enemigos. Es la actitud mental la que determina si te hundes o sobrevives. No hay nada bueno o malo, pensar así lo hace.

La neutralidad significa que el entorno no ayuda a parte alguna. Eso no es cierto en la guerra, no es cierto en las selvas y, definitivamente, no es cierto en el combate urbano.

Tipos de guerra y por qué importan

  

La guerra no debe separarse de sus objetivos políticos, pero se caracteriza por el método de combate, las tácticas, técnicas y tecnología utilizadas. Cuando se trata de determinar en qué entorno es especialmente difícil combatir, es importante especificar el tipo de combate en cuestión.

El carácter cambiante de la guerra sí importa. Hay pocos paralelismos entre relatos históricos sobre combate en las ciudades y el carácter del combate urbano de hoy. Existen registros desde los romanos y los griegos, siendo una opción militar dominante en la Edad Media, mediante la guerra de asedio, pero en ella los combates ocurrieron principalmente en las fortificaciones que rodeaban las ciudades. La invención de las armas a base de pólvora puso fin a la era de la guerra de asedio, adoptando los ejércitos la batalla decisiva en campo abierto. Aun cuando capturar una ciudad fuera un objetivo, no se enfrentaban en las zonas urbanas, excepto para reprimir levantamientos domésticos. Con muy pocas excepciones, la guerra urbana es un fenómeno moderno.

La insurgencia es una variante compleja de la guerra. Los insurgentes usan una variedad de tácticas guerrilleras, terroristas y paramilitares para alcanzar sus objetivos políticos e intentan mezclarse con la población para llevar a cabo golpes de mano e influir en el sentimiento público a su favor. Esta fortaleza insurgente se incrementa en áreas urbanas, que también les proporcionan altas concentraciones de objetivos y recursos que otros entornos no tienen.

Los desafíos generales en la guerra urbana

Hay dos desafíos generales cuando se opera en un área urbana: uno es entender el entorno, el otro es entender cómo operar en el entorno. Las ciudades son sistemas de sistemas que permiten condiciones civiles, sociales y económicas únicas que aseguran su funcionamiento. Cuando un ejército interactúa con los sistemas de un área urbana, los efectos son mucho más altos que en cualquier otro entorno.

La sola inserción de las fuerzas militares en una ciudad produce un cambio. Las operaciones de combate pueden alterar y destruir muchas partes de una ciudad. Este efecto en el ambiente urbano tampoco tiene paralelo, en alcance o magnitud, en ningún otro entorno.

Comprender cómo operar en una ciudad depende de la misión. En una contrainsurgencia urbana, se debe comprender la geografía humana para detectar, separar, fijar y eliminar al enemigo. En un asalto a la ciudad, se requiere comprender cómo usar la fuerza para destruir al enemigo o apoderarse del terreno físico con el menor riesgo posible para el atacante, los residentes y el entorno.

¿La ciudad es neutra?

Un entorno urbano nunca será neutro mientras haya civiles presentes. La gente no es imparcial. Pueden actuar y actuarán para restringir, apoyar, rechazar, limitar, bloquear o desplazar las operaciones militares. Esto significa que altas concentraciones de personas no influyen en ambos lados por igual, por lo que no son "neutrales".

La evacuación tampoco es determinante, los estudios de casos históricos muestran que, sin importar los esfuerzos de los militares para evacuar las ciudades antes de los combates, algunos civiles siempre permanecen. Incluso si los civiles pudieran ser evacuados, el terreno urbano que queda no es neutral. Se supone que el terreno puede manipularse en beneficio del que tenga mejores tácticas o esté mejor entrenado, pero eso no es exacto. La gran ventaja que el terreno urbano proporciona a una fuerza defensora, incluso una más débil, le da al ocupante del terreno una ventaja significativa.

¿La guerra urbana es más difícil que otros tipos de guerra?

Tanto en el contexto de una contrainsurgencia como de un asalto, el combate urbano es la forma de guerra más difícil porque es el medio ambiente que más limita física y políticamente. Muchas edificaciones están hechas de hormigón armado con estructuras de acero que sirven por sí solas como fortificaciones, conformando lugares defensivos óptimos con poca o ninguna inversión de tiempo o recursos. Los fuegos preparatorios y de asalto crean escombros que bloquean los movimientos de los vehículos y, en muchos casos, crean fortificaciones aún más fuertes que los mismos edificios en pie.

¿La guerra urbana favorece la defensa sobre ofensiva?

Clausewitz sostenía que “es más fácil mantener el terreno que tomarlo”, por lo que la defensa no solo es la "forma más fuerte de guerra", sino que también es la táctica de la fuerza más débil.

La historia está llena de ejemplos de fuerzas que ocupan áreas urbanas densas y usan el terreno existente para crear posiciones fortificadas que tomaría años construir en otros entornos. Los edificios individuales pueden y han sido convertidos en campos de batalla. En el verano de 1942, aproximadamente veinte soldados soviéticos ocuparon un edificio en Stalingrado, con ametralladoras en las ventanas y minas en todo el exterior. Cuando el edificio fue bombardeado, se mudaron al sótano y ante el ataque de los tanques alemanes, dispararon armas antitanque desde pisos por sobre la elevación máxima de las armas de los blindados. A pesar de los ataques alemanes con una división, el pequeño grupo mantuvo la casa durante dos meses. Los alemanes perdieron más hombres atacando la casa que durante todo su avance a París en 1940. Las batallas urbanas incluso han visto fuerzas opuestas que controlan diferentes pisos de una misma estructura al mismo tiempo.

¿Son nuevos los desafíos de la guerra urbana?

La guerra urbana es una lucha en medio de una población y, por lo tanto, es la que más limita el uso de la fuerza. Incluso si los desafíos presentados por el complejo terreno físico y la presencia de no combatientes hubieran permanecido iguales a lo largo del tiempo, no se puede decir lo mismo con respecto a las restricciones sobre la fuerza militar. Se espera que los militares modernos ejecuten la guerra dentro de los límites de las leyes, tratados, costumbres, normas y estándares morales reconocidos, con un énfasis especial en la protección de civiles y objetos civiles. A diferencia de todos los otros entornos, las áreas urbanas contienen una densidad de población protegida y objetos que limitan los métodos de guerra que pueden ser aplicados.

En el combate urbano actual, las sociedades y los gobiernos pueden observar a sus ejércitos en tiempo real. No solo los abundantes medios que se encuentran en un campo de batalla moderno transmiten imágenes en vivo y sin filtrar, sino que cada foto o video capturado por un teléfono celular puede cargarse en Internet y dar forma instantánea a la narrativa de la batalla. En la Primera Batalla de Fallujah en 2004, las fuerzas estadounidenses se detuvieron por completo, en medio de la operación, bajo la presión de las autoridades iraquíes después de que se transmitieran imágenes de víctimas civiles en todo el mundo.

Lo anterior implica compromisos políticos para los países y sus militares, en orden a restringir sus métodos de guerra, lo que contribuye a hacer de la guerra urbana el tipo de lucha más difícil para las fuerzas militares.

Recomendaciones peligrosas

Existen puntos de vista que recomiendan que los militares renuncien a enfoques que "dependen de la potencia de fuego masiva y fuerzas abrumadoras", para volverse más imaginativos, menos adversos al riesgo y vinculados a las reglas y convertirse en la "pandilla más fuerte" en el combate urbano.

Una recomendación se basa en la creencia de que las armas guiadas de precisión hacen que el combate urbano sea más fácil para el atacante y menos destructivo para el entorno urbano, indicando que reducen el requerimiento de artillería convencional, si es que no lo reemplazan por completo. Las operaciones recientes en Irak y Siria ponen en tela de juicio esta afirmación. Atacar fuerzas enemigas en un terreno urbano ha resultado en la destrucción sistemática de las ciudades debido a la gran cantidad de impactos necesarios para destruir objetivos en estructuras endurecidas y no se ha reducido la necesidad de artillería. La amenaza de IED1 en vehículos en la Segunda Batalla de Fallujah, en 2004, fue tan alta que el ejército estadounidense decidió atacar cada vehículo en las calles con artillería para eliminar las posibles amenazas.

También se recomienda atacar una ciudad "no necesariamente usando maniobras de nivel divisional para destruir el plan de un general enemigo, sino superando con éxito las habilidades cognitivas del adversario a nivel de equipo e individual", con una multitud de soldados que pueden "crear miles de pequeñas maniobras flanqueantes que en su conjunto generen las condiciones para destruir la capacidad de sus enemigos para organizar una respuesta".

Otra recomendación importante es que las fuerzas militares regulares simplemente se conviertan en la "pandilla más fuerte en un área determinada". Dejando de lado las razones legales, morales y éticas, el concepto podría funcionar, pero solo en circunstancias limitadas; los métodos de implementación podrían evolucionar fácilmente en prácticas poco éticas, injustas e inmorales.

Es peligroso decirles a las formaciones militares que simplemente vayan más rápido, actúen con menos reglas, planifiquen menos, usen menos maniobras de armas combinadas y combatan con formaciones más pequeñas. El peligro de precipitarse en un terreno urbano denso sin comprender completamente las defensas enemigas o los planes para explotar los éxitos obtenidos por las fuerzas de maniobra es una receta para el completo fracaso.

El entrenamiento es solo una parte de la solución

Los desafíos de la guerra urbana hacen que sea el más difícil de los entornos para ejecutar operaciones, pero los desafíos planteados por las ciudades nunca deben verse como insuperables. Se necesitan nuevos enfoques, doctrinas, capacitación e inversión para aumentar la efectividad militar cuando se les pide que realicen misiones complejas en entornos urbanos.

El entrenamiento es crítico para desarrollar las habilidades y la confianza necesarias para el combate urbano y los militares del mundo no deberían olvidar la batalla de Stalingrado. Deberían pensar menos en usar técnicas típicamente exclusivas de las fuerzas de operaciones especiales, las que se centran en incursiones con la capacidad de entrar y despejar un edificio y una sala para eliminar a un enemigo sorprendido, mientras se producen pocas bajas tanto para los soldados como para los civiles mezclados con el enemigo. Esto ha atraído una parte cada vez más importante de los recursos y representa la mayoría del entrenamiento para áreas urbanas que se realiza por la mayor parte de las fuerzas, a pesar de la evidencia de las principales batallas urbanas, históricas y modernas, como Aachen, Seúl, Hue City, Fallujah, Sadr City, Mosul y Marawi, que muestran que entrar y despejar una habitación no es la táctica que conduce al éxito. Más bien, lo que se requiere es la integración de armas combinadas, tácticas urbanas específicas para eliminar a las fuerzas enemigas en estructuras fortificadas, herramientas específicas urbanas e innovación de pequeñas unidades.

El entrenamiento es importante, pero si las fuerzas militares no tienen las capacidades adecuadas para realizar las tareas o desafíos de las operaciones urbanas, como los asaltos a una ciudad o la contrainsurgencia, aún después del entrenamiento permanecerán sin preparación. Las unidades de combate en la Segunda Guerra Mundial tenían más capacidades para penetrar fortificaciones de concreto y despejar edificios de las que los soldados tienen hoy. Sin formaciones de armas combinadas, potencia de fuego protegida y municiones que penetren en el concreto, multitudes de soldados de infantería que atacan pueden cruzar paredes rápidamente y saltar a los tejados todo lo que quieran, pero eventualmente llegarán a un enemigo fortificado en una estructura como el edificio de Stalingrado y necesitarán de las capacidades adecuadas para derrotar a los defensores atrincherados.

Se debe entrenar tanto para los asaltos de una ciudad como para la contrainsurgencia urbana, no solo para las incursiones. Necesitan capacidades urbanas optimizadas para los difíciles desafíos que enfrentarán. No tener las mejores herramientas para operaciones urbanas y las oportunidades de entrenamiento adecuadas, solo contribuye a la dificultad planteada por las ciudades.

Conclusiones

Sin duda los desafíos de la guerra urbana no son nuevos. La guerra sigue siendo un esfuerzo humano para imponer la voluntad a un enemigo en la búsqueda de objetivos políticos, en el que las acciones tácticas pueden tener implicancias estratégicas, incluso con respecto a la población y el gobierno. Pero cuando se considera el carácter cambiante de la guerra, las operaciones militares en entornos urbanos han cambiado drásticamente.

Los entornos urbanos son físicamente más grandes, con mayor población y sistemas cada vez más complejos, las tendencias seguramente continuarán. Sin embargo, la aplicación de la fuerza militar en el terreno urbano está más limitada que nunca.

Las ciudades se han convertido en un territorio atractivo para los actores no estatales más débiles y el hogar de una parte cada vez mayor de la violencia política mundial. Los costos de realizar operaciones militares en zonas urbanas han aumentado con el tiempo. Los niveles de la guerra se han desdibujado debido a la globalización y la conectividad mundial.

La defensa del terreno urbano niega las ventajas a un atacante superior y los ataques urbanos requieren más tropas que los ataques en todos los demás tipos de terreno.

La guerra en áreas urbanas densamente pobladas es el tipo de guerra más difícil por muchas razones, no es algo que se pueda desear o evitar, y por supuesto, la ciudad no neutral.

© CEEAG Todos los derechos reservados. Este artículo no puede ser fotocopiado ni reproducido por cualquier otro medio sin licencia otorgada por la empresa editora. Queda prohibida la reproducción pública de este artículo, en todo o en parte, por cualquier medio, sin permiso expreso y por escrito de la empresa editora.

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