Casteleiro, una espía en la Secretaría de Estado de Defensa
EDICIÓN
| INFODRON | INFOESPACIAL | MUNDOMILITAR | TV
Defensa >

Casteleiro, una espía en la Secretaría de Estado de Defensa

Esperanza Casteleiro en el acto de toma de posesión como secretaría de Estado de Defensa. Foto: Ministerio de Defensa
|

Madrid, 1981, 23 de febrero, un grupo de Guardias Civiles toma al asalto el Congreso de los Diputados para poner fin a la transición democrática. No muy lejos, en la Universidad Complutense, una estudiante de Filosofía y Ciencias de la Educación empieza a hacer sus “pinitos” en lo que hoy es el CNI. Aquellos gateos iniciales se convirtieron en pasos firmes en paralelo al fallido golpe y los meses que lo siguieron y su primer trabajo en la casa fue precisamente la investigación del mismo. Dos años después ya era parte del equipo, el resto hasta 2018 es secreto.

Esperanza Casteleiro Llamazares fue espía hasta que la ministra Margarita Robles se la llevó consigo como directora civil a su gabinete. Hoy, Casteleiro es secretaria de Estado de Defensa (Sedef), la segunda al mando y una de las tres mujeres que ocupan actualmente la cúpula de Defensa junto con la propia ministra y Amparo Valcarce, actual subsecretaria de Defensa (Subsedef). Cuatro si se cuenta a la nueva directora del CNI, Paz Esteban.

Es la primera vez que la cúpula de Defensa está en manos de mujeres. "Creo que podemos aportar un punto de vista diferente", asegura Casteleiro, para quien eso de ir rompiendo techos de cristal y otros clichés similares no es ninguna novedad. Ya lo hizo en el CNI, una mujer y civil en una época en la que la casa era netamente militar y eminentemente masculina. Pero entró igualmente, y enseguida pasó a ocupar puestos de responsabilidad, lo que da una pequeña muestra de su valía. Hoy, dejando caspas aparte, “ser mujer ya no es un problema”, presume.

"Sabe", dicen los que la conocen

Madrileña, aunque con apellidos de los que arraigan al norte del Duero, a sus 63 años aún no ha encontrado un proyecto que no pueda encarar. Si se pregunta a sus excompañeros espías por ella la respuesta deja claro porqué: “Sabe”, responden escuetamente al pedirles que la definan profesionalmente. No necesitan extenderse más. Una palabra es suficiente. Casteleiro sonríe al enterarse y lo achaca a que “son amigos, buenos amigos”. Ella misma se define como una persona “discreta y prudente”, aunque es incapaz de determinar si era así antes de su formación en el CNI o es que “el hábito hace al monje”.

Al ser interrogada sobre su entrada en la política activa sonríe. “Nunca he tenido miedo a nada, todo me parece posible y creo que no hay obstáculos insalvables”, resume. Eso puede que también lo haya heredado del CNI, tampoco podría asegurar lo contrario, son demasiados años. Pero la mayor sonrisa llega cuando se le pregunta por el hecho de que la cúpula de Defensa esté integrada por mujeres: “Por fin se ve como algo normal”.

El momento es complicado, la Covid-19 ha confinado el país en primavera y lo amenaza en verano amen de lo que pueda llegar en otoño e invierno. Ella se incorpora en pleno apogeo de rebrotes y lo hace coincidiendo con la vuelta del Ejército a la acción en Aragón y Andalucía, semanas después de que se replegara al darse por "controlada" la pandemia. Es mal momento para ocupar un cargo así, pero también bueno.

Las FFAA han demostrado en estos meses que más allá de garantizar la seguridad frente a enemigos exteriores, su trabajo también es ayudar a la gente en casa. Y eso han hecho. Han acudido allí donde se les ha requerido y los requerimientos han sido muchos, incluso desde sitios donde se les señalaba. Es un momento álgido para la buena fama de Defensa.

Pros y contras del momento aparte, ante su nueva etapa solo ve posibilidades y retos interesantes. "Antes estabas atenta a lo que se iba haciendo y solo podías desear que los proyectos salieran adelante", ahora puede trabajar directamente para que así sea y eso le gusta.

Su capacidad de liderazgo es clave, lo ha sido en el CNI y lo es ahora en el Ministerio. No es una capacidad nominal, Casteleiro lo tiene asumido y actúa en consecuencia. Apenas lleva un mes en el cargo, pero aún así no elude ninguna pregunta en rueda de prensa. Está rodeada de generales y almirantes, pero recoge cualquier cuestión de esas que quedan en el aire porque nadie sabe a quién le corresponde responder y la hace suya o señala al indicado para contestarla. "Sabe", como decían sus excompañeros y eso unido a que no tiene miedo y es discreta genera confianza. Todos están relajados a su alrededor en lo que se supone la primera virtud del espía. La prensa también. "Sabe".



Los comentarios deberán atenerse a las normas de participación. Su incumplimiento podrá ser motivo de expulsión.

Recomendamos


Lo más visto