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Opinión

La política exterior y de seguridad de la presidencia de Biden en diez puntos

Joe Biden y Kamala Harris. Foto: Partido Demócrata

Joe Biden y Kamala Harris. Foto: Partido Demócrata

13/12/2020 | Madrid

Enrique Navarro

El próximo 20 de enero, Joe Biden será el nuevo presidente de los Estados Unidos; y si en algo notaremos un cambio radical respecto de la era Trump, será en la política exterior y de seguridad. A continuación, desgranaré los diez puntos principales que definirán su política.

 

1-Un general en el pentágono

El más significativo cambio al que asistiremos es que por tercera vez en la historia un general, en este caso de cuatro estrellas será secretario de Defensa. Lloyd Austin, será, si es ratificado por el Senado, el primer responsable del pentágono afroamericano. Su perfil es sobre todo la de un operativo discreto, que alcanzó sus cuatro estrellas con destinos muy significativos como el Comando Central del Ejército desde el que dirigió la guerra contra el Estado Islámico liderando la operación Nuevo amanecer en Oriente Medio entre 2013 y 2016. Fue uno de los generales preferidos de Obama. Todo hacía presagiar que  Michele Flournoy, subsecretaria de política de Defensa en la era Obama,  sería la elegida, pero tenía un peso político quizás inadecuado para la era Biden, que ha buscado alguien más discreto y con un perfil político más bajo, por lo que debemos esperar que la política de defensa y de seguridad la marquen Jake Sullivan, asesor de seguridad nacional, que se enfocará en la amenaza a la seguridad en Asia; el secretario de Estado Blinken, que mirará a Europa y la OTAN para reforzar las estructuras de seguridad y Yanet Yellen, una secretaria del Tesoro que deberá mantener el flujo de liquidez a la economía americana y eso pasa también por mantener el presupuesto de defensa.

2- Gasto en defensa y gestión del presupuesto

A pesar de la crisis fiscal y de deuda en la que están inmersos los Estados Unidos, acentuada por el COVID-19, no se esperan cambios significativos en el gasto en defensa en el corto plazo; al menos en la primera mitad del mandato, con un senado probablemente republicano y una mayoría reducida en el Congreso. A largo plazo, el ala más progresista del partido demócrata podría requerir reducciones más significativas para atender las necesarias reformas sociales y las consecuencias de la pandemia, pero no parece que estos recortes vayan a ser muy significativos, especialmente con Flournoy en el Pentágono. La situación geoestratégica tampoco ayuda a los recortes. Recientemente, Corea del Norte anunció el desarrollo de un submarino con capacidad para lanzar misiles balísticos lo que supone un salto cualitativo enorme. Los cierres de consulados entre China y Estados Unidos y la continua acción expansionista en el sur mar de China, no alimentan una disminución de la disuasión norteamericana.

Si vuelven los responsables del departamento de Defensa de la era Obama, asistiremos a una profunda revisión de todos los programas en desarrollo con el objetivo de mejorar en eficiencia y conseguir ahorros. Veremos la retirada del servicio de viejas plataformas, la cancelación de programas en sus fases iniciales de desarrollo y el lanzamiento de nuevos proyectos basados en nuevas tecnologías, algo que ya fue definido por el Comité del Congreso sobre la futura estructura de fuerza 2020. La administración de Biden buscará, como prioridad, expandir el acceso a tecnologías desarrolladas en el ámbito comercial y a compañías que están alejadas del sector tradicional y que no dependen del sistema de costes más beneficio que rige en los programas de I+D, y que son un pozo sin fondo de recursos para muchas grandes corporaciones de defensa. Una de las primeras medidas de Biden será la cancelación del proyecto del muro con México de Trump, sólo con este ahorro se podrá vacunar gratis a toda la población de los Estados Unidos contra el coronavirus.

3- Aproximación global a la política de defensa y seguridad

Todo el equipo del nuevo secretario de estado dirigido por el experimentado Anthony Blinken, provocará una revolución en el Departamento comparado con un Mike Pompeo dedicado a pasarse el día en cadenas de radio ultraconservadoras en los estados del Medio Oeste. Blinken desarrollará una aproximación global a la política exterior, combinando todos los instrumentos, comerciales, militares, políticos y económicos. El militarismo como única aproximación a la seguridad, dará paso a una acción mucho más amplia y compleja, en la que el multilateralismo, será una pieza clave.

4- La supremacía global

Republicanos y demócratas coincidirán en un aspecto clave; si bien Estados Unidos mantiene el liderazgo militar, cada año que pasa su posición se debilita frente al ritmo de modernización de China y Rusia. China ya es el gran competidor estratégico de Estados Unidos, y si éstos flaquean, el liderazgo militar sólo duraría un par de décadas. Mientras que la capacidad nuclear rusa y sus continuos intentos de minar la democracia y el sistema occidental a través de sus ataques cíber, son mucho más relevantes a corto plazo, tienen poco recorrido ante una economía que languidece con una demografía bajo mínimos. Sin embargo, debemos notar que nunca en la historia reciente, Rusia y China estuvieron tan alineadas, significando una capacidad militar y política de indudable valor y capacidad.

Biden, que en un tiempo fue un firme defensor de las relaciones políticas y económicas con China, ahora coincide con Trump en considerar al gigante chino como la principal amenaza a Occidente y continuará con una política de sanciones y de vigilancia sobre las aproximaciones de empresas chinas a mercados estratégicos. Pero Biden diferirá totalmente de la aproximación de Trump con Putin, que consideraba de servilismo. Para el nuevo presidente, Rusia y Putin son la amenaza más inmediata contra Occidente, y en su acercamiento a Europa, veremos una actitud más agresiva frente al gran vecino del este.

5- Venta de armas y defensa de la base industrial

El presidente electo anunció en su segunda rueda de prensa que el gobierno federal sólo gastaría en bienes y servicios producidos en Estados Unidos, reforzando de esta manera el proteccionismo; Otro aspecto de continuidad con Trump será que el nuevo gobierno apoyará los esfuerzos para fortalecer la base industrial nacional, especialmente en sectores claves como la microelectrónica, comunicaciones e inteligencia artificial. A diferencia de sus predecesores, con Biden las start-ups y las compañías emergentes tendrán un papel creciente en el nuevo mercado de la defensa y seguridad de Estados Unidos. Las grandes corporaciones de Defensa tendrán un escenario más complejo con los demócratas en la casa Blanca.

En cuanto a las ventas de armas, éste será un tema controvertido. Si Biden cumple con lo que ha venido diciendo en toda la campaña, Arabia Saudita será la mayor perjudicada por los cambios en su política de venta de armas; aunque quizás en este ambiente debe entenderse el reciente acercamiento entre el premier Netanyahu y el príncipe heredero Salman, buscando ya alternativas tecnológicas a las fuentes tradicionales europeas y norteamericanas. Arabia Saudita no puede perder el liderazgo militar en la región porque sería devastador para los intereses occidentales, pero Biden mirará con lupa sus relaciones con el gobierno de Riad y supervisará sus acciones en Yemen. El nuevo presidente devolverá al departamento de Estado la competencia para aprobar los acuerdos de exportaciones de armas que Trump condujo al departamento de Comercio, introduciendo criterios más políticos que económicos en las exportaciones. Unas de las operaciones que podría estar en el aire es la venta de F-35 a los Emiratos Árabes Unidos que tenía la oposición demócrata en el Congreso.

6- Control de armas y capacidad nuclear

Este es otro aspecto en el que veremos un cambio radical. Creo que Biden solicitará la extensión inmediata del nuevo acuerdo START con Rusia que expira en febrero aceptando las condiciones propuestas por Rusia, que parecen razonables.

Después de abandonar Estados Unidos el Tratado de Fuerzas Nucleares de Rango Intermedio en Europa, Trump planeaba desplegar misiles de crucero con cabezas nucleares; ésta será la primera cancelación que aprobará Biden ya que resultaría imposible discernir si se trata de un misil convencional Tomahawk o uno nuclear con los peligros que ello conllevaría. Es muy probable que Biden anule la construcción de los nuevos misiles balísticos W76-2 para sustituir a los viejos Minuteman y vuelva a la opción de no atacar primero que fue una constante en la política norteamericana en el pasado.

7- Desnuclearización

Es de esperar que Estados Unidos regrese al Plan de Acción Integral Conjunto que se mantiene entre la Unión Europea e Irán, siempre y cuando el régimen de los Ayatollahs demuestre su voluntad de cumplir los acuerdos. Con Corea del Norte, lejos de embarcarse él solo en la negociación con Pyongyang como hizo Trump, buscará soluciones más multilaterales, apoyándose en Corea del Sur y Japón y ejerciendo más presión sobre China.

8- OTAN y Europa

Si Pompeo era, después de Putin, el mayor enemigo de la OTAN, Blinken será uno de sus mejores aliados. Afrancesado convencido, será un baluarte en la defensa del multilateralismo y sobre todo en restaurar los lazos con Europa, al que considera una pieza esencial de la estrategia occidental frente a China, desde el punto vista militar, pero sobre todo económico. La nueva administración detendrá los planes de cierre de instalaciones militares en Alemania y otros países europeos, para enviar un mensaje de unidad y fortaleza a Moscú. La diplomacia europea va a notar el cambio en cuanto se sienten la primera vez con el nuevo secretario de Estado.

9- Los conflictos y Oriente Medio

El compromiso de la nueva administración es retirar gran parte de las tropas desplegadas en Afganistán y en Iraq, dejando sólo fuerzas especiales y de inteligencia que mantengan una estructura mínima que podría reforzarse si las circunstancias se complicasen, que lo harán. El regreso de los talibanes y la pérdida de poder de los sunitas en Irak, podrían conducir a un empeoramiento de las condiciones en ambos conflictos, con unas nefastas consecuencias estratégicas.

En relación con Israel, quizás el aspecto más relevante sea que Netanyahu se lleva muy mal con los nuevos responsables de la política exterior. Sin embargo, no podemos olvidar que los cuatro puntales hasta ahora nombrados de la nueva administración, Ron Klein, como jefe de gabinete de Biden, Yanet Yelen, secretaria del Tesoro, Alejandro Mayorcas, director de Homeland Security y Tony Blinken, son judíos y todos han tenido vínculos con los lobbies y think tanks pro judíos. Sin embargo, veremos a la nueva administración forzando a Israel a negociar con los palestinos y apoyará con mucho disimulo las acciones bélicas de represalia que las fuerzas de Israel puedan acometer. Recordemos que John Kerry pasaba más tiempo en Ramala que en Jerusalén en sus años en el Departamento de Estado. Para Netanyahu la marcha de Trump es una gran pérdida, pero es que quizás tampoco el premier judío esté mucho tiempo en el cargo, dos administraciones diferentes podrían cambiar totalmente la política en Palestina e Israel de los últimos años.

10- Cambio climático

En cuanto a la política sobre el cambio climático y lo que afecta a la seguridad nacional, notaremos otro profundo cambio respecto de Trump. El nuevo gobierno invertirá grandes cantidades en programas para luchar contra los efectos del cambio climático, y a su vez lanzará un ambicioso programa de energías renovables que podría transformar el panorama geoestratégico mundial en apenas dos décadas. Siendo el cambio climático una de las mayores amenazas a la seguridad global, el nuevo gobierno se volcará en minimizar estos riesgos con una óptica mucho más multilateral. Con la elección de Kerry para dirigir la política contra el cambio climático, Biden lanza asimismo un mensaje totalmente novedoso comparado con Trump de compromiso con los esfuerzos de la comunidad internacional.

En resumen, de todo lo que ha pasado en estos últimos cuatro años y en lo que está por venir podemos sacar dos lecciones fundamentales: la tremenda volatilidad de la política norteamericana nos obliga a los europeos a tomar el timón de nuestra seguridad; en esto Biden será tan insistente como Trump; la segunda es que la llegada de Biden podría transformar la posición del Reino Unido con relación al Brexit y a la defensa europea; Johnson ha perdido un apoyo imprescindible para vender internamente la salida de la Unión Europea. Un Brexit al estilo Johnson dejaría al Reino Unido totalmente sola en el mundo.

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