Gral. E. Calandín (Argentina): "Me gustaría un avión tipo Basler para operar en la Antártida profunda" (1)
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Gral. E. Calandín (Argentina): "Me gustaría un avión tipo Basler para operar en la Antártida profunda" (1)

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General de Brigada Edgar Calandín. Foto: Gonzalo Mary
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El mismo día en que se conmemoró el 118º  aniversario de la presencia ininterrumpida de Argentina en el continente blanco, el pasado 22 de febrero, Infodefensa.com visitó el Comando Conjunto Antártico (Cocoantar) y entrevistó  a su comandante, general de brigada Edgar Calandín.

El jefe del Cocoantar señaló los desafíos que supone, año a año, llevar a cabo un despligue como el que supone la Campaña Antártica de Verano (CAV) y apuntó que el país precisa de "un avión tipo el Basler para poder operar en la Antártida profunda, que es el futuro inmediato en la actividad antártica internacional". 

¿Cuándo se crea el Comando Conjunto Antártico?

El Cocoantar se creó en el 2018 ante la necesidad de crear un comando, que antes era ad hoc. Las tres fuerzas estaban separadas de forma específica, y para la Campaña Antártica de Verano (CAV) se hacía un Cocoantar ad hoc para llevar a cabo el desarrollo de la operación logística, básicamente de reabastecimiento y relevo de las bases en el norte de la península. Siempre hubo un afán de centralizar a efectos de lograr la mayor eficiencia en el desarrollo de la campaña.

¿Cuál es su misión?

La misión del Cocoantar es conducir toda la actividad de apoyo logístico a la ciencia y técnica volcadas en el Plan Anual Antártico, que es el documento rector de todo lo que realiza la política nacional antártica. El Cocoantar es un comando logístico tradicional con la particularidad que tiene los tres componentes insertos dentro del comando, y las bases son orgánicas del comando, que antes eran específicos de cada una de las fuerzas. En grandes rasgos hace el planeamiento, la gestión y la ejecución logística de toda actividad que se realiza en la Antártida, más la capacitación de todo el personal que va a la Antártida, a través de la Escuela de Capacitación Antártica que es orgánica del comando.

¿Cuáles son las principales tareas que realiza el Cocoantar? ¿Cómo es la preparación durante el año para cada CAV? ¿Qué tareas realiza durante la CAV?

Básicamente el comando tiene su centro de gravedad en el desarrollo de las funciones logísticas de abastecimiento, transporte y mantenimiento, habida cuenta que tiene 13 bases. Se le ponen para la CAV bajo control operacional unidades navales y unidades aéreas. Desde el punto de vista del material esas son las 3 funciones preponderantes, y desde el punto de vista de personal, es su administración con todas las actividades que traen aparejada, las que están relacionados con seleccionar a los voluntarios de las tres fuerzas, traerlos, darles toda la autorización sanitaria; es decir que cumplan con todos los requisitos sanitarios para poder ir a la Antártida y luego iniciar el curso que dura aproximadamente de marzo a noviembre donde se le dan distintas materias de acuerdo al rol que van a desempeñar en la Antártida, ya sea en las bases o en alguno de los medios navales que van a la Antártida, también un poquito en las unidades aéreas, pero en menor medida.

¿Cuáles son los mayores desafíos que supone la campaña?

El primer desafío es conseguir presupuesto, lo que no es un tema menor. Es una lucha por que es la realidad del país la cuestión presupuestaria, no es algo que escape a las Fuerzas Armadas. Si debo decir que en estos años que he estado al frente del comando no he tenido restricciones presupuestarias. Sólo las fricciones de conseguirlo, esto es un juego de suma 0. Siempre hay una especie de competencia en el marco del trabajo y de buscar lo mejor para la patria, y a veces tengo algunas confrontaciones con las fuerzas. Un segundo desafío es que salgan las licitaciones y que entren a tiempo, porque el proveedor no está acostumbrado, no entiende que en la Antártida se opera en una ventana, de noviembre a marzo. Por ejemplo, a Belgrano II voy en enero. Yo tengo que tener los abastecimientos antes de enero, después no vuelvo más. Me gusta usar una muletilla para los que no conocen esto: 'el supermercado no llegó a la Antártida', lo que no llevo este año hasta el año siguiente no lo tengo más. Lograr coordinar las acciones entre todos los integrantes de los tres componentes no es una tarea sencilla, con el agravante que tenemos muchas instituciones civiles que no están acostumbras a ese sincronismo militar. Todos tienen objetivos que el comando tiene que sincronizar y muchas veces es difícil no invadir jurisdicciones, afectar prioridades, superposicionar tareas. Esa conjunción, ese trabajo interagencial, donde hay que ceder mucho para lograr la eficiencia es la tarea más compleja.

¿En que afectó la pandemia del Covid?

El tema Covid es una exigencia aparte que nos conmocionó en el 2020 y que nos hizo rediseñar toda la campaña y hacer todo un protocolo previo al despliegue que era inédito y teníamos que seguir manteniendo la operación. Se iniciaba el protocolo con una cuarentena en un establecimiento militar con un PCR de ingreso, otro de egreso, en simultaneo con un mayor control físico, todos los que van a la Antártida se hacen la operación de apendicitis profiláctica como una medida de prevención. Hubo todo un tema que llevar adelante con la fricción de organizaciones que no están acostumbradas a este tipo de restricciones. Ese fue un desafío aparte que se agregó a la dificultad de llevar adelante una CAV

¿Cuáles son las necesidades prioritarias del Comando Antártico?

Desde el punto de vista de la Antártida per se hay tres rubros que no nos pueden faltar: combustible, víveres y los insumos medios. Esos tres paquetes son los que condicionan todo. Combustible para que la base se sustente, todas las bases andan con grupos electrógenos, los víveres es una obviedad y los insumos médicos para atender cualquier emergencia. Pero también es importantísimo la capacitación del personal, para que cuando vaya pueda desarrollar su tarea eficientemente, y sobre todo evitar cualquier tipo de accidente. El fuego es el enemigo número uno en la Antártida. Después es tener un alto grado de planificación y previsión para que no nos sorprenda el problema. Estar alerta en cuanto a los períodos de mantenimiento y evitar roturas irreversibles o que cuestan caro. Por ejemplo, si se te rompe un generador en abril, hasta el año que viene lo tenés roto, y ya queda condicionada toda la vida en la base porque tiene un alto impacto en el desarrollo de la base.

En cuanto a materiales, ¿cuáles serían ideales y con qué desearía contar?

No lo decido yo, pero antes que el buque polar prefiero un avión para ir a la Antártida profunda. No estamos en capacidad hoy de ir hacia la Antártida profunda. El buque polar también es una necesidad. Me gustaría tener un avión tipo el Basler para poder operar en la Antártida profunda que es el futuro inmediato en la actividad antártica internacional. La Argentina tiene que estar a la altura de esos desafíos, el país es una potencia en la cuestión antártica, ningún país tiene 13 bases, siete permanentes y seis transitorias. Pero el buque polar es bienvenido, nos daría cierta flexibilidad. Estamos en una época que, en función de la creación de nuestras bases en las décadas del ‘50, ‘60, ‘70, donde nuestras bases están quedando viejas, tenemos que hacerlas sustentables. Hay una necesidad de renovación de la infraestructura de las bases, y en eso tenemos un plan director de evolución que lo estamos iniciando con esta gestión, yo creo que esa es una prioridad.



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