Tal día como hoy en 1898 se desarrolla la batalla de las Colinas de San Juan
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Tal día como hoy en 1898 se desarrolla la batalla de las Colinas de San Juan

El conflicto enfrentó a España y a Estados Unidos en el marco de la Guerra de Independencia de Cuba
Charge of the Rough Riders at San Juan Hill
Reproducción de la obra 'Charge of the Rough Riders at San Juan Hill' del pintor Frederic Remington
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Tal día como hoy, 1 de julio, pero de 1898, se libró una de las batallas más sangrientas del conflicto entre España y Estados Unidos en el marco de la Guerra de Independencia de Cuba, la batalla de las Colinas de San Juan. La contienda finalizó con una victoria pírrica de los estadounidenses, pues lograron tomar la colina, pero sufrieron numerosas bajas y heridos por el camino.

El combate enfrentó a 1.700 regulares mandados por el comandante Arsenio Linares contra 20.000 soldados estadounidenses mandados por William Rufus Shafter y Joseph Wheeler. Los españoles defendían diferentes posiciones que separaban a los atacantes de su objetivo: tomar Santiago de Cuba.

La infantería española, mejor armada, hacía uso de fusiles Mauser Modelo 1893 de gran precisión y alcance, mientras que los estadounidense utilizaban un equipamiento más anticuado: fusiles Springfield Modelo 1873, Springfield Modelo 1884 y Springfield Modelo 1892-99.

Una batalla marcada por la orografía

La batalla comenzó con el amanecer. Los norteamericanos decidieron atacar por una posición pobremente defendida, las lomas de San Juan. Estas colinas, apenas protegidas por 300 españoles, suponían en sí una situación estratégica muy favorable debido al factor beneficioso de la altura. Sin embargo, los atacantes, en mayor número, abrieron fuego e iniciaron la batalla.

Los españoles dispararon sobre sus enemigos, causando las primeras bajas de la contienda. Una pequeña tropa de refuerzo español llegó a la colina mientras que la división mandada por Wheeler trataba de avanzar por la colina; en su camino sufrieron decenas de bajas ante la acometida de las balas.

Los estadounidenses trataron de atacar por los flancos y con su maniobra consiguieron asestar varios golpes certeros a las tropas españolas. Las divisiones americanas restantes formaron en columnas para tratar de arremeter frontalmente. Su avance fue lento y el fuego les causó ingentes bajas.

La falta munición decide la batalla

La resistencia tuvo éxito durante horas. Pero el aislamiento de los españoles tenía un límite: su munición. Cuando los truenos de lo alto de la colina comenzaron a escasear, los estadounidenses fueron conscientes del problema de sus rivales. Los atacantes, tras horas de intercambio de fuego, tomaron la loma. Muy pocos españoles consiguieron huir, sus bajas fueron muy numerosas y el número de prisioneros y heridos altísimo.

Aun así, al llegar a lo alto, los norteamericanos se percataron de que la loma estaba defendida por un pequeño contingente y que su victoria había tenido un alto coste. Mientras que se calculan casi 300 muertos españoles y 170 heridos, ellos sufrieron más de 1.000 heridos y 150 bajas confirmadas.



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